Productoras rurales de Paruro, empoderadas en la transformación de alimentos


Transformar hortalizas frescas en productos con mayor durabilidad que no solo contribuyen a su alimentación sino a mejorar sus ingresos económicos, es lo que vienen desarrollando las productoras de la Escuela Agroecológica del CMP Flora Tristán que se implementa en la provincia de Paruro, en Cusco.
45 productoras de comunidades pertenecientes a los distritos Huanoquite, Paccaretambo, Yaurisque y Paruro, que son parte del proyecto Juntas por la Igualdad, se trasladaron hasta la ciudad de Cusco para recibir la capacitación en el Centro de Educación Técnico Productiva San Marcos.
“Han sido dos días muy intensos y con muchos aprendizajes. Esta es una experiencia muy valiosa para las productoras, no solo por el aspecto formativo, sino porque están haciendo un ejercicio de autonomía al desplazarse desde sus comunidades para pasar dos días en Cusco capital, dando prioridad a un aspecto clave para su crecimiento personal y colectivo”, afirmó Estela Vignati, integrante del Programa de Desarrollo Rural del Centro Flora Tristán.
El taller es el primero de cuatro que se orientan específicamente a fortalecer sus habilidades para la comercialización y generación de ingresos, luego de haber consolidado su manejo de buenas prácticas agroecológicas, mediante las cuales están produciendo hortalizas variadas de manera sostenible.


Las productoras cuentan con biohuertos de 100 metros cuadrados en áreas protegidas por sus fitotoldos, así como huertos a campo abierto, donde están cosechando brócoli, vainitas, lechuga, acelga, espinaca, rabanito, zanahoria, entre otras hortalizas cultivadas desde un enfoque agroecológico.
De la comercialización de sus productos en los mercados y ferias locales, pasarán a la venta de otros con valor agregado.
“En este taller hemos aprendido a preparar el chimichurri, los encurtidos, mermeladas, pastel de acelga, tortas de remolacha y de zanahoria, todo eso teniendo en cuenta las buenas prácticas de manufactura y de higiene”, afirmó Karina Roque, de la comunidad de Llaspay, del distrito de Huanoquite.
Y nos ha quedado muy rico –agregó- porque tenemos los mejores insumos que son las hortalizas saludables y libres de químicos de nuestros biohuertos”,
El conjunto de productoras comparte la alegría de sentirse con nuevos conocimientos que contribuirán a seguir introduciendo mejoras a su calidad de vida, mejorando su autopercepción.
“Yo me siento contenta, emocionada de que voy a poder ganar un poco más de dinero con mi trabajo. Eso es un buen ejemplo de lo que las mujeres podemos superarnos, porque en la comunidad ya nos ven de otra manera también”, manifestó Roque.
Entre los temas abordados en el taller estuvieron los referidos al almacenamiento y transporte de las hortalizas, el empleo de vestuario y equipos de protección personal, y la aplicación de buenas prácticas de manufactura en los emprendimientos de alimentos.

