El Fenómeno El Niño y la crisis climática tienen rostro de mujer y de niña rural
En las comunidades rurales de Cusco, mujeres y niñas viven de manera diferenciada los impactos de la crisis climática y cumplen un papel fundamental en sus familias y comunidades.
El Comunicado Oficial ENFEN N.° 17-2026, publicado en septiembre, señala que el Fenómeno El Niño Costero continúa en el país y que existe una mayor probabilidad de que alcance una magnitud extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027. Para la sierra sur se prevén precipitaciones entre normales e inferiores a sus promedios, situación que plantea desafíos para las familias que dependen de la agricultura y de los recursos naturales.

En este contexto, el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, a través de su Programa de Desarrollo Rural (PDR), desarrolla en los distritos de Urcos y Oropesa, provincia de Quispicanchi, el proyecto “Agricultoras organizadas sembrando por un futuro sostenible libre de violencia en un contexto de cambio climático en Quispicanchi”, con el apoyo de Mission 21. El proyecto trabaja junto a mujeres agricultoras quechuahablantes, fortaleciendo sus capacidades, organización y participación para enfrentar los impactos del cambio climático y avanzar hacia una agricultura familiar sostenible y una vida libre de violencia.
Nuestra experiencia de trabajo en Quispicanchi, Calca y Paruro muestra que los impactos de la crisis climática no son iguales para todas las personas. Cuando disminuye el agua, se afecta la producción agrícola o se deterioran los medios de vida, aumenta la carga de trabajo y de cuidados que recae principalmente sobre las mujeres.
Esta situación se suma al déficit hídrico que afecta a diversos territorios. El Decreto Supremo N.° 116-2026-PCM declaró el estado de emergencia en varios distritos de algunas provincias de Cusco y de otros departamentos, por peligro inminente ante déficit hídrico para el periodo de lluvias 2026-2027.

Pero hay una realidad que necesitamos visibilizar: ¿qué ocurre con las niñas rurales frente a estos cambios?
Las dificultades económicas, la pérdida de cultivos, la escasez de agua y las situaciones de emergencia pueden incrementar sus responsabilidades en el hogar y afectar su educación, alimentación, recreación, bienestar y protección.
Sin embargo, las niñas rurales no deben ser vistas únicamente desde sus vulnerabilidades. Son sujetas de derechos, protagonistas y actoras en sus familias y comunidades, con voces, conocimientos y capacidades que deben ser escuchadas y reconocidas.
Por ello, desde el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán consideramos necesario visibilizar a las niñas rurales y generar espacios donde puedan expresar sus voces, compartir sus experiencias frente a los cambios del clima y fortalecer sus capacidades para participar en la construcción de comunidades más justas, sostenibles y libres de violencia. Las mujeres rurales están haciendo frente a la crisis climática. Escuchar y reconocer también a las niñas rurales es parte del camino para construir un futuro sostenible con igualdad.
