Seguridad hídrica e igualdad de género: desafíos ineludibles en zonas rurales

Seguridad hídrica e igualdad de género rurales: desafíos ineludibles en zonas

Las brechas de género relacion el derecho de las mujeres rurales a participar en forma equitativa en el acceso y gestión del agua, pese a ser las principales usuarias de este recurso, se desprende del estudio realizado por el Centro Flora Tristán en tres comunidades campesinas de Oropesa , Quiquijana y Urcos (Quispicanchi).

Género y agua en comunidades de la provincia de Quispicanchi Región Cusco (comunidades campesinas de Huasao, Muñapata y Sachac), es el estudio que se presentará mañana en la sede del Hotel José Antonio a las 10.00am y que revela los impactos de las relaciones desiguales entre mujeres y hombres en relación al uso y toma de decisiones sobre este recurso esencial para la vida.

Pese a ser el país en América Latina con mayor disponibilidad de agua dulce por habitante, la disminución del recurso en cantidad y calidad es una realidad como parte de las consecuencias del cambio climático. En las zonas rurales sufren este impacto las familias en general, pero de manera diferenciada debido a los roles de género.

El estudio muestra que en las tres comunidades el agua es insuficiente para cubrir las necesidades de riego y consumo, y que las mujeres participan en la toma de decisiones solo en una de ellas (Muñapata), quedando de esta forma excluidas sus necesidades en cuanto al acceso y uso.

Se evidencia que mientras las mujeres van asumiendo más roles productivos y comunales, muchas veces a costa de una sobreexigencia individual, los hombres no se han involucrado en el mismo grado en las tareas de cuidado del hogar y de la familia, por lo que las mujeres están con sobrecargas de trabajo que les impide contar con el tiempo necesario para participar en las organizaciones.

Esta desigualdad en el uso del tiempo refuerza brechas de género en el acceso a la educación, formación y capacitación técnica, acceso a recursos productivos (tierra, créditos, semillas) pues se arraigan en los roles tradicionales que socialmente se espera de ellas, centradas en el ámbito privado.

En ese sentido el estudio encuentra que hay una demanda de las mujeres para ampliar su desempeño social pero que no prospera adecuadamente por la falta de oportunidades y porque persiste el prejuicio de que ellas no desean hacerlo porque no tienen tiempo o porque son tímidas. Detrás de esas percepciones se encuentra la dependencia económica de las mujeres y la violencia de género.

Estas situaciones de desigualdad constituyen barreras para que las mujeres se involucren con todo su potencial y sin discriminaciones en la gestión del recurso hídrico al que tienen derecho.

En las tres comunidades de Huasao, Muñapata y Sachac, el Centro Flora Tristán ha promovido iniciativas de siembra y cosecha de agua en alianza con las comunidades campesinas impulsando en el proceso la participación equitativa de las mujeres

“Es necesario que las políticas públicas locales y regionales contribuyan a la seguridad hídrica con igualdad de género, pues de lo contrario no tendremos procesos sostenibles para mejorar el acceso y manejo del agua Para ello se debe trabajar simultáneamente en incrementar las fuentes de agua y cerrar las brechas de género ”, sostuvo Elena Villanueva del Centro Floras Tristán.