Productoras rurales trabajan más de 12 horas diarias

Cusco, 19 Agosto 2016.- Sumar las horas de trabajo de las mujeres productoras rurales y evidenciar que van entre las 12 y 16 horas diarias resultó una revelación para muchas de ellas durante el sexto taller de las Escuelas Agroecológicas que el Centro Flora Tristán desarrolla en siete distritos de valle y altoandinos de la provincia de Quispicanchis.

 

Estas extenuantes jornadas son consecuencia de las responsabilidades que las productoras asumen en sus parcelas, en el cuidado de sus animales, y en la atención de las necesidades del hogar y de las personas integrantes de sus familias. Debido a su socialización en un sistema machista, la carga del trabajo reproductivo está sobre ellas, la que se incrementa por los efectos del cambio climático.

Como señalaba una de las productoras, no solo tienen que llevar de pastoreo a los animales, traer agua desde más lejos y asegurar los alimentos, sino velar por los niños y personas ancianas cuando se enferman por las heladas, lo que sucede con más frecuencia por la alteración del clima.

El análisis de la injusta distribución del trabajo familiar y de cuidado (división sexual del trabajo) y el impacto en sus vidas fue parte central de este sexto taller “Género, manejo y conservación de semillas” realizado el 19 y 20 de julio con las productoras de Oropesa, Andahuaylillas, Huaro, Lucre (zona de valle) y el 21 y 22 de julio con las de Ccatcca, Ccarhuayo y Ocongate (distritos altoandinos).

“Nosotras no tenemos tiempo para salir a reuniones, actividades, capacitaciones, hasta problemas tenemos en nuestras casas a veces cuando participamos; pero tendrán que entender que también tenemos derecho”, comentaba otra de las participantes, dando cuenta del difícil proceso para el ejercicio de la autonomía, con lo que sin embargo se sienten comprometidas.

Como parte del taller las productoras reflexionaron igualmente sobre el importante rol que cumplen en el manejo y conservación de las semillas locales y criollas, que resulta además de importancia estratégica para asegurar la seguridad y soberanía alimentaria en el actual contexto de cambio climático.

Las cerca de 70 participantes realizaron también una práctica de campo  en el distrito de Zurite (Anta) para conocer la Estación Experimental Agraria Andenes Zurite-Anta, del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) de Cusco, donde se realiza  investigación, transferencia tecnológica y producción de semillas certificadas.

La jornada estuvo acompañada por los ingenieros del centro experimental quienes orientaron a las productoras sobre el sistema de producción, conservación y manejo de semillas de los diferentes cultivos, en particular de las de papa, quinua y maíz. La práctica incluyó la visita al huerto agroecológico de frutas y verduras.

 

El conocimiento de estas buenas prácticas serán transferidas con la debida asistencia técnica a las productoras para continuar con la mejora de la producción en sus parcelas donde ya vienen desarrollando técnicas agroecológicas para elevar su producción en cantidad y calidad fortaleciendo así sus capacidades de adaptación al cambio climático, y aportando a la seguridad alimentaria de sus familias y entorno.

 

Esta intervención del Centro Flora Tristán es posible en el marco del proyecto “Agricultoras andinas de la provincia de Quispicanchi empoderadas trabajan por la sostenibilidad de la vida y la justicia climática” que cuenta con el apoyo de la diputación de Gipuskoa y de la organización no gubernamental española Mugen Gainetik.