#Ni Una Menos: Productoras Rurales y su Derecho a Vivir sin Violencia

 


 

Cusco, Piura, 14 Agosto.- En un país diverso y multicultural como el Perú las condiciones de vida de las mujeres lo son también. No es lo mismo vivir en una zona urbana, acceder a servicios, estudios, salud y oportunidades, que estar en una zona rural donde las niñas enfrentarán dificultades desde temprana edad para poder proyectar sus metas y concretarlas.

Eso lo saben muy bien las mujeres productoras rurales que son parte de las Escuelas Agroecológicas que impulsa el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán en cinco distritos del Alto Piura[1] y en otros siete de la provincia de Quispicanchis en Cusco[2].

Muchas de ellas han vivido la discriminación desde pequeñas, la oposición de sus familias a ir al colegio, la obligación de ayudar en las tareas domésticas como extensión del rol que cumplían sus madres, la experiencia de maternidades tempranas, relaciones de pareja con desigual ejercicio del poder, resistencias para el acceso a las tierras y poder disponer de ellas, barreras para capacitarse y desarrollarse.

Porque están convencidas de que merecen una vida libre de toda forma de discriminación y violencia, en la que decidir sobre sus parcelas y producción así como sobre sus cuerpos, sexualidad y reproducción sea un ejercicio cotidiano que no se ausculta ni cuestiona, ellas se sumaron a la iniciativa #NI UNA MENOS, SI TOCAN A UNA TOCAN A TODAS que el último sábado 13 de Agosto tuvo una expresión diversa y multitudinaria a nivel nacional.

Las mujeres productoras contemplan en su agenda de demandas y propuestas una dimensión relacionada a la violencia. Tanto en Cusco como en Piura coinciden en la necesidad de incrementar el presupuesto público para la prevención y atención de toda forma de maltrato y del feminicidio,  asegurando que el personal tenga capacitación en género, derechos humanos e interculturalidad para evitar la revictimización de las denunciantes.

En Piura especifican en la urgencia de implementar una educación laica y no sexista que enseñe desde la primera infancia el trato respetuoso entre mujeres y hombres y la igualdad de derechos como forma de prevenir el desarrollo de ideas y actitudes machistas en las que se sustenta la violencia por razones de género.

En Cusco inciden en la importancia de acercar el sistema de justicia hacia las mujeres rurales pues los lugares de denuncia están alejados de las zonas donde viven y cuando han hecho el esfuerzo de ir a las comisarías o juzgados, han recibido un trato indiferente o irrespetuoso de su cultura. Además, muchas veces las/os operadoras/es  no hablan quechua lo que dificulta la atención.

La aprobación del Plan Nacional Contra la Violencia de Género 2016-2021 y del Reglamento de la Ley Nº30364 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar, permite contar con estas herramientas. Pero se requiere incrementar el presupuesto público, capacitar a las/los operadores del sistema de justicia y comprender a la diversidad de mujeres para garantizar la debida aplicación de estas normativas.

 


[1] Proyecto Mujeres productoras contribuyen a la seguridad alimentaria frente al cambio climático y Fenómeno El Niño, auspiciado por OXFAM Quebec  con el apoyo financiero de Affaires Mondiales Canadá.

[2] Proyecto Agricultoras andinas de la provincia de Quispicanchi empoderadas trabajan por la sostenibilidad de la vida y la justicia climática, ejecutado con el apoyo de la Diputación de Gipuskoa.