15 de Octubre Día Mundial de la Mujer Rural. Incorporar sus aportes para un Perú inclusivo e intercultural

En el marco de las celebraciones por el Día Mundial de la Mujer Rural que se conmemora este 15 de octubre, el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán hace llegar sus saludos a las mujeres rurales de nuestro país, en reconocimiento al incansable trabajo que llevan a cabo y a su aporte al desarrollo económico, social y cultural.

Ellas cultivan la tierra, crían animales mayores y menores, transforman los alimentos que producen, los llevan al mercado, reciben a los visitantes en sus casas, comparten sus costumbres, venden su fuerza de trabajo, curan con plantas medicinales, conservan la biodiversidad y poseen conocimientos y saberes ancestrales. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de muchas instituciones y de ellas mismas, aún no reciben el reconocimiento y valor que les corresponde.

Por el contrario, realizan sus actividades en un espacio territorial que todavía les es adverso, donde la exclusión social, étnica y de género son los componentes principales y en el que la pobreza no ha podido ser revertida. En las regiones andinas y amazónicas rurales no se ha superado el abandono histórico en cuanto a políticas de estado, y la peruana sigue siendo una sociedad etnocéntrica y no intercultural como pretendemos.

Las mujeres rurales en su compleja diversidad aportan a nuestro país como lo hacen las pequeñas productoras que cultivan sus tierras con sus conocimientos ancestrales, que alimentan a las ciudades y que desde sus organizaciones locales y nacionales presentan propuestas que deben ser atendidas por el gobierno.  Frente a realidades adversas hacen posible que disfrutemos de aquella riqueza de la que nos orgullecemos, y que proponen el  bienestar en armonía con la naturaleza.

Son ellas las que con la producción de alimentos llegan a nuestros hogares, que sin embargo  al salir al mercado reciben precios muy bajos por sus productos, son las que hacen el enorme esfuerzo por mantener cultivos libres de transgénicos, pero que se ven desprotegidas frente a la  competencia que sacrifica calidad por cantidad. Son ellas las que se vienen organizando para pedir leyes que favorezcan a las y los pequeñas/os agricultoras/es.

Como integrantes de organizaciones regionales y nacionales han logrado ver su problemática integralmente, como productoras, pero también como mujeres ciudadanas que exigen el derecho a vivir una vida libre de violencia, el respeto  a su salud sexual y reproductiva y  participar políticamente en el desarrollo de sus comunidades y regiones.

Son pues las voces de las mujeres rurales las que queremos que sean escuchadas, y que la respuesta vaya más allá de un saludo y promesas por este día. Voces que deberían ser atendidas prontamente si deseamos un país inclusivo e intercultural.

15 de Octubre 2012