La futura tarea de las feministas

AWID, la Asociación por los Derechos de las Mujeres en el Desarrollo, realizó su 12 Foro “Transformando el poder económico para el avance de los derechos de las mujeres”, que tuvo lugar en Estambul (Turquía) la semana pasada, en el marco de su 30 aniversario. A continuación la presentación de Virginia Vargas, del Centro Flora Tristán, durante la plenaria final.


Sesión plenaria final: La tarea que tenemos por delante

Llegamos al final de este intenso y muy rico Foro. Gracias a  AWID por tan intenso trabajo y a las compañeras feministas turcas y kurdas por su tan calurosa acogida. En esta plenaria de cierre del Foro es difícil trasmitir un balance de estos días, todas  nuestras visiones son sin duda parciales, correspondiendo a los espacios y temas que cada una de nosotras fue abordando, o intercambiando. Les ofrezco acá mi visión:

I.    Una de las ıdeas fuerza que han rondado muchas de las reflexıones del Foro es que estamos en otro momento.  El ya asumıdo dıagnostıco que estamos viviendo una crisis múltiple ha dado paso a algunas  constataciones básicas.

1.    Está surgiendo una  nueva subjetividad, de resistencia, que alimenta también una nueva ética humana: la punta del iceberg de un proceso dramáticamente inhumano es el preguntarnos cómo seguir pasivamente aceptando un sistema que privilegia la producción de autos o armamentos  y que al hacerlo   produce un escándalo ético mayor: el hambre en el mundo, no por falta de alimentos, sino por acaparamiento, especulación y distribución selectiva de alimentos para la ganancia y no para la ciudadanía

2.    Por eso, este otro momento y esta nueva subjetıvıdad, como  quedó evıdencıado en varias de las sesiones,  está también alimentando un cambio de imaginación, cuya primera manifestación parece ser  la profunda crítica frente a un marco geopolítico que ha colocado el desarrollo como la única alternatıva.  Categoría capitalista eurocéntrica, pero posicionada como forma  universal  de vivir y sobrevivir en todo el planeta. Un desarrollo sustentado en el proceso de creciente acumulación por desposesión: de tierras, territorios, cuerpos, derechos, tanto de los seres humanos como de la naturaleza, poniendo en cuestión la sobrevivencia misma del planeta. En este panorama, no es cuestión de colocarle alternativas al desarrollo sino de  proponer alternativas al mismo desarrollo. En el sur y en el norte. Y tampoco es cuestión de maquillar de verde la exclusión y la desposesión, buscando dar valor mercantil a los bienes de la naturaleza, como pretende la propuesta del capitalismo verde, que será la alternativa del capital en Rio más 20. Y éste es también un escándalo ético mayor, que hay que resistir y condenar. Y reconocer también que ha estado poco presente como tema y horizonte, en este Foro.

Este modelo de acumulación por desposesión es el que está en crisis. La evidencia de ello y la búsqueda de alternativas no vienen por obra divina, sino por  la acción amplia, extendida, múltiple, local y global de los movimientos sociales, incluyendo significativamente los movimientos feministas de todo el mundo.  Y el itinerario es mayor: los movimientos indígenas, que aportan un nuevo horizonte de vida y relación entre las personas y la naturaleza, como es el contenido en  el horizonte del Buen Vivir; los movimientos de los indignados e indignadas, los movimientos de  las trabajadoras sexuales organizadas,  los movimientos transexuales, los y las discapacitadas, en fin, todas las voces  que surgen desde los márgenes del poder y exigen ser oídas. De acá surge un conocimiento que no está  -aún- en la academia, está más bien en calles y plazas, y la academia debe rápidamente ponerse al día.


II.    Desde esta perspectiva, una pista central que aporta este foro y que hay que seguir profundizando es el iluminar la conexión intrínseca entre economía y política, conexión debilitada por el capitalismo neoliberal, que ha subsumido la política en la economía, invisibilizándola, al priorizar la lógica y los intereses del mercado frente a la lógica y los intereses de las ciudadanías. A esta politización de  la economía ha contribuido sin duda la economía feminista, entre otras cosas, con su aporte de la economía del cuidado.


III.    Han surgido, y han estado presentes en este foro, nuevas categorías de reflexión y análisis, para recuperar la complejidad de la vida de las mujeres. Se ha hecho evidente que se requieren otros marcos conceptuales, otros ordenamientos sociales y políticos, otros acercamientos subjetivos y emocionales, otras formas de ampliar infinita y radicalmente la democracia.

1.    No es fácil ser feminista, decían ayer las compañeras en el panel, más bien es un peligro: por los avances de los fundamentalismos, por el peso del poder non sancto de las iglesias y religiones  en la política y en el cuerpo de las mujeres, por la persecución política e incluso asesinato de las defensoras de los derechos humanos de las mujeres… Pero tampoco es fácil si nos resistimos a conformarnos con un feminismo light, suave, complaciente con las instituciones globales, sin exigir su democratización, con las democracias realmente existentes, con  las leyes de igualdad, cuando invisibilizan la diferencia.

2.    Y es que esta nueva subjetividad de resistencia conlleva también una nueva ética del cuidado y de la convivencia. Permite la reinterpretación de la justicia socioeconómica, de la justicia sexual y de la justicia ecológica, colocándolas al centro de un nuevo paradigma humano. Lo que permite a  su vez recalificar a la democracia y la ciudadanía desde la diferencia. Es decir, la diferencia se ha constituido en uno de los ejes estructuradores de nuevas políticas económicas y nuevas políticas democráticas. Diferencias no solo de género, o más bien, de género en activa intersección con la raza/etnia, clase, orientación o disidencia sexual, habilidades especiales. Es decir, aterrizar el género en las experiencias, vivencias de exclusión, en los sufrimientos, esperanzas y luchas  concretas en las vidas de  las mujeres, iluminando así otras formas invisibles y persistentes de exclusión, e incorporando múltiples otros espacios políticos de trasformación.

3.    Y acá  se abre una gama de dimensiones de propuesta y de lucha de las actoras sociales. De las actoras, en sus luchas por la expansión de la democracia, como, dramáticamente, lo expresa la lucha de las feministas en la región MENA (Medio Oriente y  África del Norte),  pero no solo: también en las luchas por la soberanía alimentaria, por la defensa de la tierra y el territorio, por la sobrevivencia del planeta, por el reconocimiento de los cuerpos sexuales, desde la dignidad de los cuerpos desechados, violentados, devaluados, utilizados. Las luchas de las trabajadoras sexuales, de las/los trans, de las mujeres con habilidades especiales,  han sido también un aporte sustancial de este Foro, evidenciando  que no sólo es importante el reconocimiento de la diferencia, que no es suficiente apoyar las causas justas en silencio, como decían ayer  las actoras en el panel. El silencio es cómplice. Es necesario y éticamente urgente poner  el cuerpo al centro de la economía, la política, la  democracia. El cuerpo como portador de derechos: al placer, a la alimentación, al trabajo, a la no discriminación por el color de la piel, ni por la edad, tanto de las jóvenes que son el futuro, como de las viejas, que aportamos nuestras experiencias de lucha y resistencia.

4.    Una dimensión central en este proceso de reconocimiento de las diferencias es que  la construcción de alianzas  entre todas las expresiones de los movimientos se sustentan en el reconocimiento de la equivalencia de las luchas –donde todas cobran el mismo valor e importancia– pero también en el reconocimiento de las diferentes cuotas de poder y de visibilidad que las actoras y sus luchas conllevan.

Es sobre estas bases que podemos imaginar ese otro mundo posible que propone el Foro Social Mundial. Es sobre esta base que se recupera y construye el internacionalismo feminista conteniendo y respondiendo a las exigencias de este nuevo momento histórico. Pero es un internacionalismo intercultural, entre visiones,  cosmovisiones  y culturas diversas, desde las cuales las múltiples experiencias y saberes feministas y de las mujeres pueden encontrar su justo reconocimiento, equilibrio y valoración.


Virginia Vargas
Centro Flora Tristán
Articulación Feminista Marcosur


Estambul, 23 de abril 2012