Mujeres propusieron acciones frente al cambio climático

Se inicia la construcción de una hoja de ruta


Alrededor de 200 personas entre autoridades regionales, locales, pequeñas productoras y representantes de organizaciones de sociedad civil, escucharon conmovidas el relato de cinco mujeres sobre cómo el cambio climático ha puesto prácticamente sus vidas al revés afectando sus derechos, situación ante la cual argumentaron diversas propuestas de cara al Estado.

Fue durante la audiencia pública Mujer Rural y Cambio Climático realizada el último jueves 10 en el auditorio del gobierno regional de Cusco, sede de este evento que congregó los testimonios y voces de María Ibárcena (Arequipa), Bertha Bereche (Piura), Rosaura Huatay (Cajamarca), Sonilda Atencio (Puno) e Hilaria Yanque de la comunidad de Yanamanchi de la provincia cusqueña Quispicanchis.

Ellas están siendo víctimas de las heladas, sequías, altas temperaturas y lluvias desmedidas que arrasan no solo con sus cultivos, animales y viviendas, sino con la tranquilidad que necesitan para organizar sus vidas en un contexto altamente desfavorable para ellas.

Lo que viven es representativo de lo que ocurre con las mujeres de sus localidades, quienes conforman la población femenina rural que afronta discriminaciones sociales y de género. “Justamente por esa razón se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad ante el fenómeno del cambio climático y requieren la atención del Estado”, afirmó Blanca Fernández, coordinadora del Programa de Desarrollo Rural del Centro Flora Tristán, institución organizadora del evento.

Ellas alimentan no solo a sus familias sino a las ciudades –subrayó- el setenta por ciento de lo que consumimos depende de la pequeña agricultura. Las mujeres siguen trabajando en el campo pese a las inclemencias del tiempo y a la escasez de agua y sería un error dejarlas a un lado. Las estrategias frente al cambio climático en los distintos niveles de gobierno deben incluirlas.

El testimonio de las cinco mujeres dio cuenta de la afectación de sus derechos económicos pero también sociales, pues ven como cada día se deteriora su salud y la de sus familias especialmente niñas, niños y adultos/as mayores, cuyo cuidado y atención recae en ellas.

A sus recargadas labores en el campo y domésticas, deben sumar los desplazamientos a zonas lejanas en busca de agua ante la disminución de este recurso vital para el riego y el consumo humano. Esta sobrecarga de responsabilidades influye en su limitada y débil participación en los espacios e instancias de decisión comunal.

Tania Villafuerte, funcionaria del gobierno regional, hizo una autocrítica respecto de la acción del Estado que suele ser ciego, sordo y mudo, dijo, en relación a las políticas frente al cambio climático que requieren aterrizar de manera concreta en la vida de las personas afectadas pero considerando que el impacto no es igual entre hombres y mujeres.

Propuso que Estado y sociedad civil, con la participación protagónica de las mujeres, construyan una hoja de ruta para abordar esta realidad porque la naturaleza y sus impactos no esperan. Y fue precisamente de las voces de las mujeres que brotaron numerosas propuestas nacidas de su vida y práctica concreta.

Como dijo Rosa Montalvo, especialista en género que comentó los testimonios, los planteamientos son viables. “Se trata principalmente de establecer políticas con enfoque de género con el debido presupuesto entendiendo el impacto diferenciado del cambio climático en mujeres y hombres, de reconocer los saberes ancestrales de las productoras y fortalecerlas con tecnologías modernas, y de asegurar el cumplimiento de las leyes y planes de igualdad de oportunidades en todos los niveles del Estado”, manifestó. 

El conjunto de propuestas emanado en la audiencia se harán llegar a la XVII Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático a realizarse en Durbàn (Sudáfrica) el 28 de este mes.