La estrategia nacional de seguridad alimentaria debe tomar en cuenta a las mujeres y productoras rurales

 

 

El Centro de la Mujer Peruana FLORA TRISTAN, considera fundamental la próxima aprobación por el Ejecutivo de la Estrategia Nacional y Plan de Acción de Seguridad Alimentaria 2013-2021, por ser iniciativas muy importantes para el país, por cuanto serán instrumentos claves para definir la política nacional de seguridad, soberanía alimentaria y nutricional. Éste es un tema esencial para el Perú, donde, a pesar del crecimiento económico registrado en los últimos años, existen aún trece millones de personas en situación de riesgo alimentario.

Sin embargo, estas políticas deben considerar las diferentes condiciones de vida y oportunidades de hombres y mujeres; por lo tanto el enfoque de género debe ser transversal en las mismas, y tomar en cuenta las barreras y discriminaciones que afectan a las peruanas de las zonas rurales, porque, de lo contrario, esta planificación no contribuirá al desarrollo humano y sostenible con igualdad, fin último de las políticas públicas.

En consecuencia, hacemos un llamado para que la Estrategia y el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria (2013-2021) contribuyan tanto en la forma (uso de lenguaje inclusivo) como en el fondo, a acortar la brechas de género, en especial de las zonas rurales y más alejadas del país, a fin de compensar las desventajas -que a lo largo de la historia- les impiden a las mujeres vivir en igualdad de condiciones.

Hay que recordar que las mujeres y agricultoras rurales juegan un papel muy importante en la seguridad alimentaria de las familias, de las comunidades y del país en general por tener una participación primordial en la producción, preparación y distribución de los alimentos. Adicionalmente, los ingresos que perciben las mujeres tienen un impacto directo en la alimentación de su propia familia. Sin embargo, no acceden a la propiedad de la tierra en igualdad de condiciones, son productoras pero no se reconoce el rol paritario que debe tener no solo en las familias sino también en las comunidades y mercados.

Lima, 4 de julio del 2013