Desarrollo rural

Mujeres rurales demandan acabar con pobreza, violencia y exclusión

El crecimiento económico experimentado por el Perú en los últimos años excluye a las mujeres rurales andinas y amazónicas y agrava su situación de pobreza, violencia y falta de oportunidades, sin que las autoridades reconozcan estos problemas y adopten urgentes medidas para superarlos.

Esta conclusión se desprendió durante la conferencia de prensa co organizada por el despacho de la legisladora Verònika Mendoza y el Centro Flora Tristán y realizada hoy  en la Sala Mohme del Congreso, donde se presentó la Agenda de las Mujeres Rurales, Andinas y Amazónicas del Perú, que aporta propuestas de organizaciones de mujeres de todo 8 regiones con relación a los temas de seguridad y soberanía alimentaria, violencia de género y cambio climático.

Estuvieron presentes además de Mendoza, las congresistas Ana María Solórzano, presidenta de la Mesa de Mujeres Parlamentarias, y Natalie Condori, parlamentaria por Tacna. Asimismo, las voceras de las organizaciones de mujeres rurales Lourdes Huanca, presidenta de la Federación de Mujeres Campesinas Artesanas Indígenas Nativas y Asalariadas del Perú (FEMUCARINAP), Rosaura Huatay, presidenta de    la Federación de Rondas de Mujeres de Cajamarca y Juana Rosa Arenas, alcaldesa del distrito de Mejía, provincia de Islay, Arequipa.

La Agenda es el resultado de la reflexión y diálogo de las mujeres de las regiones, y reúne propuestas que se dirigen a los tres niveles de gobierno –nacional, regional y local- así como a los poderes Legislativo y Judicial. Este proceso se dio en el marco del proyecto auspiciado por Oxfam Quebec Enlazando alternativas entre mujeres rurales, campesinas e indígenas para la defensa de la seguridad, la soberanía alimentaria y la adaptación frente al cambio climático.

Lourdes Huanca señaló que las mujeres campesinas hacen posible con su trabajo la subsistencia de más  de millón y medio de hogares peruanos  (alrededor de diez millones de personas), generando seis de cada 10 toneladas de los alimentos que diariamente llegan a las mesas familiares.

“Las mujeres somos defensoras de la seguridad y soberanía alimentaria, por eso defendemos la tierra el territorio y la semilla para garantizar la alimentación y el desarrollo de nuestro pueblo”, indicó.

Rosaura Huatay refirió que los desastres naturales propiciados por el cambio climático, como las heladas, lluvias y granizadas impactan gravemente a las mujeres rurales, quienes en su vida cotidiana se ven afectadas por la falta de agua  para consumo humano y la sobrecarga en el trabajo doméstico y productivo, además de problemas en su salud física y mental debido a la incertidumbre y angustia sobre el bienestar de su familia frente a las pérdidas económicas y la merma de oportunidades que  devienen de los efectos del cambio climático.

La alcaldesa Juana Rosa Arenas afirmó que la violencia contra las mujeres vulnera sus derechos humanos y es un serio obstáculo para el desarrollo de las regiones y el país y consideró necesario el cumplimiento de la Ley de Igualdad de Oportunidades y el Plan Nacional contra la Violencia Hacia la Mujer en los ámbitos  regionales y locales.

“A estas instancias corresponde promover políticas y acciones para prevenir la violencia de género y brindar atención adecuada y efectiva a las mujeres afectadas”,  puntualizó.

La congresista Verónika  Mendoza valoró el contenido de la Agenda sustentado por las mujeres rurales andinas y amazónicas y afirmó que constituye una herramienta que será tomada en cuenta para el diseño de políticas públicas y leyes que recuperen los enfoques de diversidad cultural y e igualdad de género.

Su colega Ana María Solórzano destacó la necesidad de recoger la voz y las propuestas  de las mujeres de las diferentes regiones del país para elaborar normas y políticas públicas que contribuyan al desarrollo del país con inclusión social e igualdad de género.

Descargar Agenda de las mujeres rurales, andinas y amazónicas del Perú

 

“Nosotras sí podemos”: mujeres productoras en directiva de ARPE Cusco

Cusco 21.- Un hecho trascendente en la historia de la participación pública de las mujeres se ha dado con la elección el último 15 de los corrientes de Nayda Quispe García como presidenta de la Asociación Regional de Productores Ecológicos (ARPE-Cusco), quien se comprometió a trabajar por el fortalecimiento del gremio y la ampliación de sus bases en las diferentes provincias.

Esta elección es además especialmente relevante para las productoras rurales pues Nayda Quispe es integrante de la Escuela Agroecológica de Mujeres Rurales impulsada por el Centro Flora Tristán en el marco del proyecto Justicia Climática, Seguridad Alimentaria y Mujer Rural que se desarrolla en esta región y en Piura.

La conciencia de derechos que muestra Nayda es clara. Ella está convencida de la necesidad de hacer visible el aporte de las productoras en la economía campesina y familiar, y en todo el proceso productivo.

“En mi gestión voy a promover la inclusión de las productoras para que se empoderen y mejoren sus ingresos económicos. En ese objetivo nos aporta mucho el convenio con el Centro Flora Tristán que junto con ARPE y ANPE nos han capacitado sobre nuestros derechos como mujeres y como productoras, y en temas productivos”, manifestó la flamante dirigente.

En las elecciones de ARPE participaron las mujeres de la Escuela en forma activa y fue tan numerosa la presencia de quienes provenían de Quispicanchis que se formó la base de ARPE en esta provincia siendo elegida como presidenta Maribel Chalco, también integrante de la Escuela Agroecológica.

Cabe destacar que dos mujeres formadas en este espacio que combina la formación en derechos con la capacitación técnico productiva, estén dando muestra concreta de su proceso de crecimiento y afirmación personal que les permite asumir retos como disputar la elección de cargos de representatividad gremial con una clara apuesta, además, por el reconocimiento y vigencia de sus derechos y de sus compañeras.

En un contexto en que las pequeñas productores asumen hasta tres jornadas de trabajo cada día, es meritorio y un gran aliciente que venciendo los obstáculos de la discriminación de género Nayda y Maribel ejerzan su derecho a la participación en los espacios públicos y de representación gremial.

En el campo las mujeres no solo asumen tareas productivas, sino que además se hacen cargo del cuidado y alimentación de los animales, del trabajo en el hogar, y de labores comunales que insumen su tiempo restándoles oportunidades para su desarrollo integral.

“Pero nosotras sí podemos”, afirma Maribel Chalco orgullosa del logro que ella y Nayda han conseguido con el respaldo de sus compañeras. “Hemos elegido como presidenta de ARPE Cusco a una mujer que sabrá representarnos, canalizar nuestra propuestas y promover la defensa de nuestros derechos, lo que yo también asumiré en mi gestión desde la base provincial de Quispicanchis”, agregó.

Este sentimiento de orgullo lo viven las demás productoras rurales como Josefina Baca. Ella expresó su alegría por los resultados, pero también por la nueva experiencia que vivió al ser parte del proceso eleccionario que significó luchar por la defensa de su derecho a participar con voz y voto. “No nos hemos dejado discriminar”, dice muy segura.



21 Febrero 2012

 

Congreso debe aprobar Ley para fijar límites a la propiedad agrícola

 

Ante el debate actual sobre el proyecto de ley que plantea fijar límites a la propiedad de la tierra, el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán se pronunció favorablemente considerándola una iniciativa bien sustentada que contribuirá a la seguridad alimentaria en el país. Sin embargo, señaló la urgencia de atender la agenda pendiente del sector.

El Estado ha dado poca importancia a la agricultura, en especial  a la pequeña producción agropecuaria de las zonas andinas,  en las cuales  las mujeres tienen un rol protagónico. Aun así, históricamente, se les ha negado el acceso a la propiedad y control de la tierra por razones de herencia, matrimonio, costumbres ancestrales, decisión de funcionarios del sector y la ausencia de una política para superar esta discriminación.

Las mujeres productoras rurales del país dirigen apenas el 20.3% de la tierra que trabajan y menos del 5% cuenta con título de propiedad según el Organismo de Formalización de la Propiedad Informal-Cofopri. Esta discriminación en la propiedad de los recursos productivos incumple la Constitución y tratados internacionales de derechos humanos. A la vez obstaculiza su acceso a una alimentación adecuada establecida en el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales-PIDESC , suscrito por el Estado peruano.

En ese contexto, el Congreso debe aprobar esta ley que responde a lo señalado en el artículo 88 de la Constitución, pues protegerá la propiedad de pequeños y medianos agricultores/as y evitará la concentración de la tierra en pocas empresas dedicadas a la agroexportación. De esta forma, se evitará el descuido de los cultivos que alimentan a la población y favorecen la seguridad y soberanía alimentaria.

La ley debe incluir medidas de reactivación del agro considerando la situación de pequeñas/os  propietarias/os, el sector más afectado por las fluctuaciones del mercado y los efectos del cambio climático. Para ello se deben tomar en cuenta las buenas prácticas de las mujeres que vienen aportando a preservar la biodiversidad del país.

La pequeña agricultura contribuye con los alimentos para el 33% de hogares, aproximadamente, y genera seis de las 10 toneladas de alimentos que se consumen en el país. Y ello no obstante a la escasa inversión estatal y ausencia de políticas de revalorización y desarrollo del sector, que profundizan problemas derivados de la falta de capacitación y tecnificación que impiden óptimos niveles de producción y comercialización.

Si este sector es asumido como una prioridad nacional,  sería una palanca para disminuir la pobreza; de lo contrario, podría seguir afectando al 2025 a más del 65% de la población rural que se dedica a esta actividad, con lo cual se estaría incumpliendo una de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Además, en concordancia con lo expresado ante el Congreso en agosto último, por el entonces primer ministro Salomón Lerner, este año debiera realizarse el Censo Agropecuario, pero con claro enfoque de género para poder conocer la situación de las mujeres rurales y su acceso a los recursos productivos a fin de que las políticas públicas respondan a sus necesidades e intereses y se avance en garantizarles el ejercicio de sus derechos en forma integral.

Finalmente, el gobierno tiene el compromiso de lograr la inclusión productiva al mercado de un 40% de productoras/es agrarias/os que viven con estrategias de subsistencia, y un crecimiento del 5% anual del sector, duplicando el financiamiento formal. Tales metas deben incorporar la participación de las mujeres y el enfoque de género para ser realmente inclusivas, no discriminatorias y efectivas.


[1] El artículo 11 del PIDESC obliga a los Estados a reconocer el derecho a la alimentación para las personas y sus familias, y de asegurarlo a través de la mejora de métodos de producción, conservación y distribución de alimentos, perfeccionamiento o reforma de regímenes agrarios, entre otros.


Mujeres rurales e indígenas se suman a Marcha Nacional por el Agua. Provienen de diferentes regiones

Las mujeres de diferentes regiones son parte del gran río que viene confluyendo en la Marcha Nacional del Agua impulsada por movimientos sociales y ciudadanos del país en defensa de este recurso básico para la existencia humana, en riesgo entre otros factores por la actividad minera que se realiza al margen de la responsabilidad social y ambiental a la que están obligados.

El Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán expresa su apoyo y respaldo a la participación de las peruanas que desde el norte, centro, sur y oriente del Perú han llegado hasta la capital para solicitar a las autoridades del ejecutivo y el legislativo que preserven este recurso finito para garantizar en presente y futuro saludable, sostenible y sustentable.

Las mujeres rurales se encargan del riego de sus parcelas, dan de beber a sus animales y usan el agua para preparar los alimentos en sus hogares así como para su aseo personal, limpieza y lavado de prendas de ellas y sus familias. Ellas gestionan este recurso y viven las dificultades y problemas originados tanto por su contaminación como carestía.

Problemas de salud en sus hijos e hijas, complicaciones en los embarazos y partos, desnutrición infantil, incremento del tiempo invertido en busca del agua ante la disminución de caudales de los ríos, desaparición de cochas y  sequias, son parte de su realidad cotidiana que mella su derecho al bienestar físico y emocional.

A ello se suma el impacto económico en su producción. La falta de agua para el riego echa a perder las cosechas lo que refuerza el círculo de pobreza en que se encuentran y agrava las dificultades para asegurar la alimentación para ellas y sus familias y también para quienes viven en las ciudades y son abastecidas con esos productos.

En este contexto, las mujeres rurales se identifican con la defensa de las reservas de agua en la región de Cajamarca ante una minería que incumple sus compromisos y que pretende colocar sus intereses privados  por encima de los derechos humanos, situación que además se produce en otras regiones del país.

Igualmente, con la exigencia de la reglamentación de la Ley de Consulta Previa, y con la necesidad urgente de que las autoridades estatales adopten medidas concertadas con participación de las mujeres y sus organizaciones frente al cambio climático, factor que impacta también el acceso al agua.

La Marcha Nacional del Agua es un esfuerzo auto gestionado que ha implicado el desplazamiento de mujeres y hombres de las diferentes regiones con sus propios recursos, para hacer el gran río humano este viernes 10 en la marcha que confluirá en la Plaza Dos de Mayo donde campesinas, indígenas, mujeres rurales, pobladoras, artistas, intelectuales, trabajadoras, feministas exigiremos que no se siga depredando nuestro territorio.

Esta movilización pacífica y ciudadana contará con la presencia de una Misión Internacional de Observadores que es encabezada por Pedro Arrojo, doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Zaragoza, España.

Lima 9 Febrero 2012

2011 terminó con malas noticias para la justicia climática ante lamentables resultados del COP17

Centro Flora Tristán plantea atención a propuestas de las mujeres


Con renovados desafíos para alcanzar la justicia social y medioambiental recibiremos junto con las organizaciones de mujeres rurales, andinas y amazónicas el próximo 2012, ante los decepcionantes resultados de la reciente XII Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP17) realizada en Durban - Sudáfrica.

Así se pronunció el Centro de la Mujer Flora Tristán que estuvo presente en dicha cita internacional siendo testigo de la falta de voluntad política de los países responsables de la mayor emisión de gases contaminantes, los que se negaron a cumplir metas de reducción y de mitigación, debilitando con su posición el Protocolo de Kioto que deberá extender su vigencia al finalizar el próximo año.

La institución feminista lamentó que potencias económicas responsables del calentamiento global como Estados Unidos, Canadá, Japón, China, entre otras, se laven las manos de los impactos que su modelo de producción industrial y de consumo trae a las poblaciones de países como el Perú, donde las mujeres rurales en situación de pobreza son parte de la población más afectada.

“Nosotras hemos llevado a Durban las demandas y propuestas de las mujeres frente a la realidad que el cambio climático les impone para que en ese escenario global se tome conocimiento de cómo sus derechos a la seguridad alimentaria, la vivienda, el trabajo y la salud se ven vulnerados por heladas, sequías y desbordes de ríos debido a lluvias incesantes, todos fenómenos de la naturaleza alterados por el calentamiento global”, puntualizó Elena Villanueva del Programa de Desarrollo Rural de la organización.

Efectivamente, a través de su presencia el Centro Flora Tristán participó  en el foro paralelo de sociedad civil desarrollado en la ciudad sudafricana donde con el auspicio de Greenpeace y del Grupo de Trabajo Feminista (FTP) que integra el Llamado Mundial de Acción Contra la Pobreza, se compartieron en un panel público los resultados de la iniciativa Tribunales Mujeres y Cambio Climático impulsada en 15 países. Igualmente se sumó a las movilizaciones públicas por la ciudad en el escalón de la ambientalista Greenpeace.

Perú fue uno de los 15 países de la referida intervención. En Cusco, en el mes de noviembre, cinco mujeres dieron testimonio de cómo los efectos del cambio climático arrasan sus cultivos privándolas del acceso a los recursos económicos y a la seguridad alimentaria, destruyen sus viviendas, matan a sus animales, mellando además su salud física y mental.

“Las voces de las mujeres rurales peruanas llegaron a Durban para darlas a conocer a las organizaciones de sociedad civil de los diferentes continentes, y colocar sus propuestas como alternativas para una hoja de ruta que contemple acciones incorporando las vivencias y realidad de las propias afectadas por este fenómeno global”, remarcó Villanueva.

Incidió además en la necesidad de que estas alternativas sean acogidas por las autoridades locales, regionales y nacionales del Perú, en el marco del compromiso asumido por el actual gobierno de incorporar el enfoque de cambio climático en todas las iniciativas y políticas de desarrollo sostenible.

Mujeres rurales de Arequipa, Cusco, Cajamarca, Piura y Puno propusieron que estas políticas tengan enfoque de género, presupuesto y una acción concertada entre los sectores de Agricultura, Mujer y Ambiente; que se reconozca sus saberes ancestrales agrícolas y a la vez fortalezcan con tecnologías modernas, orgánicas y sustentables; así como la conservación de la biodiversidad. Todo ello en el marco del cumplimiento de las leyes y planes de igualdad de oportunidades en los diferentes niveles del Estado.

“Como institución feminista estaremos vigilantes junto con las organizaciones de mujeres, de que estas propuestas sean atendidas en las instancias respectivas”, subrayó la organización.

 

 

 

 

Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán - Parque Hernán Velarde No 42 Lima 1, Lima-Perú. Tel. (51-1) 433 1457, fax (51-1) 433 9500, E-mail: postmast@flora.org.pe
ONG con Status Consultivo Especial ante el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de Naciones Unidas