Desarrollo rural

Agenda de las productoras rurales de la Macro Región Sur

Cusco, 31 de Mayo 2012


La  población,  en particular rural, de la macro región sur del país vienen enfrentando una situación excepcionalmente difícil debido al actual contexto de cambio climático que agrava las condiciones de pobreza y desigualdad social y de género que afecta los derechos de mujeres y hombres, impidiéndoles el ejercicio pleno de sus derechos humanos.

Ante este panorama, las mujeres de Arequipa, Apurímac, Cusco y Puno, nos hemos reunido para reflexionar sobre esta realidad y fortalecer nuestras propuestas en relación a iniciativas de mitigación y adaptación frente al cambio climático. Estos planteamientos nacen de nuestras vivencias, saberes e intercambio de experiencias fruto del Encuentro Macro Regional Sur de Productoras Rurales realizado los días martes 30 y miércoles 31 en la ciudad del Cusco.

Nosotras, productoras rurales de estas cuatro regiones, dedicadas a la pequeña agricultura, poseedoras de saberes y conocimientos ancestrales que han permitido mantener la biodiversidad, consideramos que el cambio climático impacta de manera diferente a hombres y mujeres. Por esa razón son necesarias respuestas desde el Estado que consideren esta diferencia para poder ser efectivas, viables y sostenibles.

Nosotras hemos identificado cinco áreas críticas de impacto de este fenómeno sobre nuestras vidas, así como alternativas y propuestas que a continuación les presentamos a ustedes señores y señoras autoridades, representantes de las instituciones de sociedad civil, organizaciones sociales y medios de comunicación.

 

1. Impacto en los recursos naturales agua, tierra y bosques


Las mujeres productoras rurales manejamos estos recursos aun sin que se reconozcan nuestros derechos a su propiedad, uso y gestión, y en todos afrontamos dificultades. Sin embargo  hemos priorizado la situación del agua porque su existencia está en riesgo, y  si no  la garantizamos para los tiempos presente y futuro no podremos asegurar la vida humana ni de ninguna especie.

Actualmente afrontamos una escasez creciente de agua debido a que por efecto del cambio climático se intensifican las sequías por un lado, pero a la vez se prolongan las lluvias generando inundaciones. Estos fenómenos generan diversos impactos:

  • Se está produciendo una deforestación en las zonas de cabecera de agua

  • Están despareciendo los ojos de agua.

  • Los suelos se empobrecen por la erosión y la desertificación perjudicando nuestras labores agrícolas.

  • Se está poniendo en riesgo la seguridad alimentaria porque estamos perdiendo las semillas necesarias para sembrar, cosechar, producir, alimentarnos y comercializar.

  • Se agravan las malas prácticas de riego originadas en el insuficiente conocimiento de técnicas que llevan a desperdiciar el 70 por ciento de agua de riego.

  • Escaso conocimiento de las mujeres en técnicas de manejo de agua.

  • Incremento de las jornadas de trabajo de las mujeres en las tareas de recojo de agua y de riego de parcelas, y en las responsabilidades domésticas que han llegado a reducir sus horas de sueño a menos de cuatro al día.

 

Ante estos problemas planteamos:

  • Que los gobiernos locales distritales y provinciales, y los gobiernos regionales, incorporen los enfoques de género y cambio climático en sus proyectos de desarrollo.
  • Que las direcciones regionales agrarias y de medio ambiente promuevan iniciativas orientadas a la cosecha de agua mediante la construcción de reservorios, zanjas de infiltración, etc.
  • Que los gobiernos locales y regionales desarrollen programas de protección de los ojos de agua que impliquen evitar el sobre pastoreo.
  • Que las autoridades locales y regionales destinen un porcentaje del canon minero a proyectos de reforestación con especies nativas, especialmente en las partes altas, y declaren como zonas intangibles aquellas donde se ubican los ojos de agua.
  • Que las autoridades locales y regionales fomenten la organización y formalización de las mujeres productoras rurales y su incorporación a los procesos de presupuesto participativo.
  • Que los gobiernos locales pongan en marcha programas sostenidos de capacitación en tecnologías agrícolas y de riego a las productoras rurales para que mejoren sus prácticas de manejo del agua.


2. Impacto en  la producción agrícola y comercialización


A consecuencia del cambio climático ha disminuido la producción y productividad de los productos agrícolas, debilitando inclusive las semillas, debido a la aparición de nuevas plagas y enfermedades, y a la erosión y desertificación de los suelos. Al cosechar menos no podemos contar con excedentes para la comercialización lo que nos impide generar nuestros recursos económicos, necesarios para satisfacer necesidades de ropa, medicinas, educación, salud, etc. Estas dificultades se acrecientan por que las mujeres no tenemos acceso al crédito en condiciones favorables, carecemos de conocimientos técnicos suficientes, así como insuficientes e inadecuadas herramientas para las labores en las chacras.


Ante estos problemas planteamos:

  • Que los gobiernos regionales cumplan con elaborar en forma participativa y con enfoque de género, derechos e interculturalidad sus Estrategias Regionales frente al Cambio Climático.
  • Que en las regiones donde ya se cuenta con esta estrategia, los gobiernos locales la implementen incorporando el enfoque de género y desarrollen proyectos que respondan a las necesidades y propuestas de las mujeres productoras rurales.
  • Que las autoridades regionales y locales fomenten la creación de mercados diferenciados de productos orgánicos con precio justo a favor de las productoras y organizaciones de mujeres.
  • Que las autoridades regionales y locales, en coordinación con los sectores de Agricultura y Ambiente, brinden capacitación permanente a las productoras rurales en aspectos referidos al proceso de comercialización.
  • Que las instancias encargadas de la certificación de productos orgánicos faciliten los trámites a las mujeres productoras.



3. Seguridad alimentaria

La irrefrenable variación climática ha alterado el ciclo agrícola disminuyendo la producción y la agrobiodiversidad, requisito fundamental para la seguridad y soberanía alimentaria. Como consecuencia las mujeres y sus familias acceden cada vez menos a los alimentos tanto en cantidad como en calidad. Esta inseguridad alimentaria causa desnutrición, especialmente en niñas y niños quienes tienen un rendimiento deficiente en las escuelas. Esta situación preocupa y angustia a las mujeres generando daños a su salud mental.

Ante estos problemas planteamos:

  • Que las autoridades locales, regionales y nacionales fomenten la producción y consumo de los productos orgánicos andinos.
  • Que las direcciones regionales agrarias impulsen la formación y/o desarrollo de los bancos de semilla locales con participación de las mujeres en su administración.
  • Que las gerencias de desarrollo económico de los gobiernos locales y regionales impulsen la conservación y almacenamiento de semillas recuperando las prácticas ancestrales de las mujeres, acompañados de capacitación y asistencia técnica.


4. Trabajo de las mujeres productoras

A consecuencia del impacto del cambio climático el trabajo de las mujeres productoras se ha incrementado tanto en la producción agrícola y pecuaria como en sus hogares. Esta situación viene generando una sobrecarga laboral que deteriora su calidad de vida, afectando su salud física y mental. Si antes cumplían jornadas de 12 horas, actualmente es de 16 horas a más, dependiendo de los factores extremos climáticos. Deben asumir solas las acciones frente a los desastres ante la ausencia de sus esposos que migran a trabajar en las minas, así como el cuidado no solo de sus hijos e hijas, sino de las personas adultas mayores que están siendo abandonadas. Lo hacen sin contar con las herramientas adecuadas ni con los implementos de protección para su salud.


Ante estos problemas planteamos:

  • Que los presupuestos participativos contemplen proyectos productivos a nivel local y regional destinados a las productoras rurales para mejorar su nivel de productividad.
  • Que las autoridades locales y regionales aprueben medidas para que en los mercados se priorice la compra de los productos  de las mujeres rurales.
  • Que el gobierno central elabore una iniciativa legislativa para modificar la actual ley de seguro agrario para garantizar el acceso de las mujeres productoras en igualdad de condiciones, y que el Congreso la apruebe con carácter prioritario.
  • Que los gobiernos regionales en coordinación con los sectores Agricultura y Ambiente desarrollen programas de capacitación en pequeña agricultura con certificación oficial.


5. Impacto en la calidad y condiciones de vida de las mujeres rurales

El cambio climático ha traído muchos efectos negativos a nuestra vida:

Se ha empeorado nuestra salud y de nuestras familias con el incremento de la desnutrición generalizada sobre todo en niñas y niños; enfermedades respiratorias, diarreicas y a la piel. Pese a la gravedad de esta situación, los servicios de salud son deficientes y carecen de medicinas para estos males trayendo como consecuencias las muertes maternas e infantiles. Por otra parte, nuestros riñones y ovarios se inflaman en forma constante porque trasladamos el aguas de lugares cada vez más alejados.

Está disminuyendo la permanencia de nuestras hijas en las escuelas porque son las que apoyan a cumplir con las recargadas labores productivas y domésticas.  Además, su rendimiento escolar es deficiente por la desnutrición y escaso descanso. A las mujeres nos falta conocer nuestros derechos para poder ejercerlos.

Nuestras viviendas son precarias y están en riesgo de desplomarse ante las lluvias intensas, vientos huracanados o fuertes granizadas. Vivimos en constante temor ante el riesgo de huaycos y avalanchas, y pasamos frío porque no nos protegen de las heladas.

A los problemas anteriores sumamos la violencia que vivimos por el machismo lo que disminuye nuestra autoestima, limitando nuestras capacidades para responder en mejores condiciones a los efectos del cambio climático. Esta violencia daña nuestro cuerpo y nuestra salud mental, y muchas veces reaccionamos maltratando a nuestros hijos e hijas.


Ante estos problemas planteamos:

  • Que el gobierno nacional en coordinación con los gobiernos regionales y locales promueva entre las mujeres la afiliación al Asuramiento Universal en Salud pero con una atención de calidad para las mujeres de zonas rurales en su lengua materna, con respeto a sus costumbres, y no se limite la atención en salud mental.
  • Que las autoridades locales y regionales nos capaciten en la construcción de viviendas mejoradas.
  • Que los presupuestos participativos den prioridad a proyectos para la construcción de viviendas adecuadas según los contextos climáticos, que los funcionarios den cumplimiento a la norma que establece que los títulos de propiedad estén a nombre de la mujer y del hombre.
  • Que los gobiernos locales y regionales pongan en marcha programas de prevención y denuncia  de violencia de género, tomando en cuenta la realidad de las mujeres rurales.
  • Que los sectores correspondientes (Ministerios de la Mujer, Educación, Interior, Salud y Justicia y el Ministerio Público) aseguren una atención de calidad para las víctimas de violencia y su recuperación.


PEDIMOS A LAS AUTORIDADES QUE ESTA AGENDA DE LAS MUJERES PRODUCTORAS RURALES DE LA MACROREGION SUR SEA ATENDIDA CON PRIORIDAD. NOSOTRAS, COMO MUJERES  PRODUCTORAS, NOS COMPROMETEMOS A IMPULSARLA EN NUESTRAS LOCALIDADES Y LUCHAR POR SU CUMPLIMIENTO.


CUSCO 31 DE MAYO DEL 2012


Productoras rurales de Arequipa, Apurímac, Cusco y Puno presentan propuestas frente al cambio climático

Sobre cinco àreas crìticas de impacto del cambio climàtico en sus vidas giran las propuestas que las productoras rurales de la macroregiòn sur del paìs presentan el dìa de hoy jueves 31 en un Foro Pùblico a realizarse en la ciudad imperial tras dos dìas de intensas reuniones en que lograron consolidar su Agenda.

Recursos naturales, producciòn agrìcola y comercializaciòn, seguridad alimentaria, trabajo de las mujeres productoras, y calidad y condiciones de vida son los cinco ejes identificados como prioriatarios por las participantes de las cuatro regiones que durante dos dìas reflexionaron sobre sus problemas, necesidades y planteamientos.

Las propuestas parten por solicitar a las autoridades regionales que sus estrategias frente al cambio climàtico contemplen el enfoque de gènero a fin de que las polìticas, proyectos, acciones e iniciativas a impulsar en ese marco incorporen la situaciòn de las mujeres pues este fenòmeno las afecta a ellas en forma diferente que a los hombres.

Siendo las mujeres rurales una poblaciòn en pobreza y pobreza extrema, dependiente de la pequeña agricultura -sector amenazado por los cambios bruscos del clima- y sumida en discriminaciones de gènero cuya expresiòn extrema es la violencia, se requieren de politicas locales, regionales y nacionales que promuevan su desarrollo en condiciones de igualdad.

VER LA AGENDA

Mujeres rurales aportando al logro de los Objetivos del Milenio

El Centro Flora Tristán viene desarrollando una iniciativa en siete regiones del territorio nacional para fortalecer la participación de las mujeres rurales en los espacios de decisión en Piura, Lambayeque, Ayacucho, Junín, Arequipa, Puno y Cusco.

El proyecto Mujeres rurales peruanas promoviendo el desarrollo local con equidad de género en el marco de los ODM, se orienta a vigilar específicamente el tercero referido a promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer. Cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid y las acciones se iniciaron hace un año con la destacada participación de las lideresas.

El Centro Flora Tristán tiene una larga experiencia en el trabajo con mujeres rurales a quienes han empoderado en sus derechos, fortalecido su autoestima y desarrollado sus capacidades en la perspectiva de que afirmen una ciudadanía plena ante su situación de postergación y discriminación en un contexto de pobreza y marginación política, social y económica.

Precisamente con el proyecto se consolidarán liderazgos formados en la Escuela de Lideresas, promovida en intervenciones anteriores, y se motivará la participación de mujeres jóvenes que constituyan una fuerza social de recambio siendo a la vez actoras en el reconocimiento y exigencia de sus derechos como población.

Más de 350 mujeres son las beneficiarias directas de esta iniciativa entre productoras rurales dedicadas a la pequeña agricultura, transformación y comercialización de alimentos y artesanías, integrantes de los comités de regantes y federaciones campesinas, promotoras de salud, defensoras legales, alfabetizadoras, regidoras y funcionarias ediles.

“Hemos constatado que las mujeres tienen aún una débil presencia en los espacios de decisión y participación ciudadana en lo local y regional ocasionando que sus necesidades y demandas no se posicionen en la planificación del desarrollo. Estamos en una situación en que se desvaloriza y desaprovecha el valioso capital humano y social de las organizaciones de mujeres”, afirmó Blanca Fernández del Programa de Desarrollo Rural del Centro Flora Tristán.

Explicó que el trabajo contribuirá al fortalecimiento del tejido social de las mujeres lo que constituye un factor clave para la sostenibilidad de la participación femenina en los espacios donde se gestiona el desarrollo local y regional , así como para los procesos de exigencia del cumplimiento del ODM 3 que se impulsarán con acciones de incidencia y vigilancia a las instancias estatales.

El proyecto prevé sensibilizar a medios de comunicación autoridades y sociedad civil sobre la necesidad de impulsar acciones en favor de la igualdad de género en el marco del ODM 3. Para ello se realizará la campaña Por una educación no sexista y en equidad en las escuelas rurales que implica el próximo lanzamiento de un concurso de cuentos dirigido a profesores y profesoras de las siete regiones y la difusión de spots promocionales a través de las radios locales.

La campaña se nutrirá además de los resultados y recomendaciones de la vigilancia a siete colegios rurales de cada una de las regiones que las lideresas realizarán a partir del presente mes en alianza con redes y organizaciones de las regiones, y que buscará instalar cambios para una educación no sexista en estas instituciones educativas a través de la abogacía a las autoridades educativas. Los resultados se presentarán públicamente en foros regionales.


15 de mayo 2012

“Organizadas hacemos el cambio”

Con el deseo y sólida voluntad de concretar sus propuestas frente a los diversos impactos del cambio climático en su condición de productoras rurales y ciudadanas se inició ayer 29 de mayo  en la ciudad del Cusco el Encuentro Macroregional Sur Organizadas hacemos el cambio que fue inaugurado por Tania Villafuerte, representante de la Gerencia de Desarrollo Social del Gobierno Regional.

Alrededor de 50 productoras rurales de Arequipa, Apurímac, Cusco y Puno trabajarán en torno a cinco ejes sobre los cuales los efectos climáticos las viene afectando: producción agrícola, seguridad alimentaria de sus familias y comunidades, el trabajo que realizan en las chacras y en la casa, y condiciones de vida en salud, educación, capacitación y vivienda.

Durante la mañana la coordinadora del Programa de Desarrollo Rural del Centro Flora Tristán, Blanca Fernández, en representación de la institución organizadora del evento, dio la bienvenida a las participantes y agradeció a las entidades aliadas como el Gobierno Regional de Cusco, la Asociación Regional de Productores Ecológicos, y la Dirección Regional Agraria, con las cuales se hace posible el propósito de sacar de la invisibilidad a las mujeres rurales.

Las mujeres expresaron sus expectativas de que las experiencias a compartir durante los dos días del encuentro las lleve a fortalecer el proceso de demanda de atención a sus propuestas por parte de sus autoridades. Pero como lo señalaron en diferentes momentos, “·solitas no podremos conseguir mucho, pero juntas, unidas, sí nos escucharán”.

Y el objetivo de articularse para un trabajo organizado estuvo presente en los diferentes grupos de trabajo que formaron en torno a los cinco ejes mencionados líneas arriba. Fue evidente que ante los diversos problemas que afrontan por su condición de mujeres y específicamente como productoras rurales, requieren mantenerse unidas y organizadas para hacer sentir ante las instancias de decisión la obligación de atender sus planteamientos,

Problemas como la recarga del trabajo productivo y doméstico que incluso acorta a unas cuantas horas sus horas de sueño, la discontinuidad de la asistencia de las niñas a los colegios porque deben ayudar a sus madres, así como la carestía de alimentos que causa desnutrición y enfermedades, fueron algunas de las consecuencias del cambio climático en sus vidas que mostraron a través de sociodramas  representados en su lengua materna, el quechua.

El día de hoy su trabajo se concentrará en afinar sus propuestas ante los diferentes problemas identificados por cada eje, las que serán el sustento de la Agenda que presentarán este jueves 31 en el Foro Público ante autoridades, medios de comunicación  y organizaciones de sociedad civil.

La sesión inaugural del Encuentro contò con exposiciones motivadoras sobre la importancia de la pequeña agricultura para la biodiversidad, seguridad y soberanía alimentaria, y los riesgos de una economía verde, a cargo del Director Regional de Agricultura, Wàlter Velásquez; y sobre el desarrollo humano y cambio climático desde la situación de las productoras rurales, a cargo de la funcionaria Tania Villafuerte.

Las mujeres de las cuatro regiones se mostraron en todo momento entusiasmadas y satisfechas de poder contar con este espacio de reflexión conjunta. Como dijo Jovita Zapana (Puno), “quiero aprender y compartir y llevar eso a las mujeres de mi tierra”.

Leonor Yapo Larico (Arequipa), Edith Rmìrez (Apurìmac), e Ysabel Garcìa (Cusco) coincidieron en señalar la importancia de que las autoridades reconozcan que ellas tienen conocimientos que pueden ayudar a enfrentar el cambio climático, pero que necesitan apoyo para realizar proyectos en sus comunidades.

Este encuentro macroregional sur se realiza en el marco del proyecto Justicia Climática, Seguridad Alimentaria y Mujer Rural, del Centro Flora Tristàn, y que cuenta con el auspicio de la Diputaciòn de Gipuskoa. Un evento similar tendrà lugar en la tercera semana de junio en Piura, la seunda zona de intervfenciòn del proyecto.

 

 

 

Cusco, 30 mayo 2012

Organizadas para la vigilancia y conservación de las semillas

Las productoras rurales de la Escuela Agroecológica de Cusco continúan con su proceso de formación demostrando significativos avances en el fortalecimiento de su autoestima, seguridad personal y valoración de su rol como actoras protagónicas en la pequeña agricultura, seguridad y soberanía alimentaria.

Así quedó evidenciado en el IX Taller Vigilancia ciudadana, manejo y conservación de semillas realizado el 24 y 25 de abril último con la participación de alrededor de 30 productoras quienes también realizaron una visita de campo a la comunidad campesina de Huayllarccocha en el distrito de Huaroccondo, provincia de Anta, donde conocieron la experiencia de la Asociación de Productores de Semillas de papa y habas.

“En estos días las productoras han fortalecido sus conocimientos sobre lo que es la vigilancia ciudadana y cómo funciona para que puedan ejercerla en las instituciones estatales de sus zonas, como en los municipios, y también en sus propias organizaciones ya sea en la Junta de Regantes o en la propia comunidad”, informó Katherine Pozo, promotora del Centro Flora Tristán, institución feminista gestora de la Escuela Agroecológica como parte de su proyecto Justicia Climática y Mujer Rural.

En el taller también se abordó el impacto de los factores climáticos en la producción agrícola, especialmente en las semillas, que constituyen el insumo básico para asegurar la alimentación de las familias y de la población en general, y para aportar a los procesos de soberanía alimentaria.

Las productoras rurales asumen en su día a día labores domésticas y familiares, pero también productivas participando en el ciclo agrícola y haciéndose cargo, desde tiempos milenarios, del cuidado, selección y preservación de las semillas.

Precisamente en el taller las mujeres intercambiaron los conocimientos y prácticas que les han permitido evitar que las semillas se pierdan, y estuvieron en contacto con técnicas para mejorar este trabajo.

“Ha sido importante que ellas mismas reconozcan el rol fundamental que cumplen en la preservación de las semillas y lo valoren. Esta auto percepción positiva tiene un gran impacto en su autoestima y en el fortalecimiento de su participación en los espacios de toma de decisión pues han asumido que necesitan estar organizadas para hacer oír su voz y exigir sus demandas”, refirió Katherine Pozo.

Efectivamente, el proceso desarrollado en la Escuela desde el año pasado muestra claros avances en el nivel de intervención y liderazgo de las productoras rurales, lo cual resaltó con nitidez en las prácticas de campo en la comunidad campesina de Huayllarccocha.

Las participantes lejos de escuchar solamente como al inicio de los talleres, realizaron preguntas superando el miedo a hablar en público, y cuestionaron inclusive el hecho de que solo figuras masculinas sean quienes reseñan las experiencias positivas en la pequeña agricultura.

“Nos sentimos muy contentas con estos avances de las mujeres tanto en su conciencia de derechos, como en el mejoramiento de sus técnicas y habilidades productivas para la mejora de su calidad de vida”, remarcó Pozo.

8 de mayo del 2012

 

 

 

 

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