Estudios y debate feminista

El Estado, la democracia y la igualdad en América Latina. Una relación compleja y escurridiza

El Estado, la democracia y la igualdad en América Latina. Una relación compleja y escurridiza

Virginia Vargas

Centro Flora Tristán

Articulación Feminista Marcosur

 

Hablar de democracia, Estado, igualdad y ciudadanía en el siglo XXI es un reto político, cultural y de conocimiento, debido tanto por las tremendas transformaciones vividas en las ultimas décadas, a las múltiples crisis –para much@s, expresión de una crisis civilizatoria, y que están alimentando cambios paradigmáticos, y por lo tanto dando paso a nuevos contenidos democráticos y nuevos contenidos ciudadanos, en un contexto sin embargo de tremendos déficits democráticos que se expresan en una creciente exclusión social y en una creciente e inaceptable polarización en la redistribución de la riqueza, que hace a America Latina, según datos de Naciones Unidas, el continente más inequitativo.

Junto con esta dramática realidad se dan otras amenazas desestabilizadoras que traen fenómenos como la corrupción, el narcotráfico, la inseguridad social, la falta de transparencia. Todo ello ha producido democracias aún frágiles, o “de baja intensidad”[1] y un desencanto creciente de las ciudadanías frente a las democracias realmente existentes y frente a los riesgos de la pérdida de dimensiones ciudadanas ya conquistadas[2].

Esta permanente extensión de los contenidos preestablecidos de los derechos ciudadanos obedece a los nuevos riesgos, a los nuevos horizontes de transformación que empiezan a configurarse en las sociedades y a nivel global, y a los nuevos sujetos y actores sociales que los impulsan. Es el paso de un derecho específico a la conciencia del derecho a tener derecho, base fundamental del desarrollo ciudadano. Es una conciencia no solo en referencia a las estructuras de derechos o de poderes existentes, sino como “búsqueda permanente que los sujetos hacen de una mayor inclusión y participación dentro del sistema democrático”.[3]

Estas dinámicas de ampliación de los contenidos democráticos y ciudadanos sin embargo se enfrentan en el siglo XXI a una serie de trampas antidemocráticas, que impactan a mujeres y hombres, pero de manera particular a las mujeres. Una de ellas es la tensión entre mercado y ciudadanía o, en términos más amplios, entre democracia y desarrollo económico. En el actual modelo económico capitalista neoliberal, la ciudadanía es valorada como acceso al consumo y no por ser portadora de derechos, acentuando el riesgo que lo público no sea el espacio primordial de la ciudadanía sino el mercado, debilitando aún más los vínculos sociales colectivos[4]. Y, en el caso de las mujeres, invisibilizando aún más su aporte en los ámbitos reproductivos, cotidianos, porque se asume que no obedecen ni a los intereses del mercado ni a los intereses de la política.

Alimentada por esta lógica, que conlleva también una profunda lógica de exclusión y discriminación, otra de las trampas está dada por la forma en que la perspectiva hegemónica, imperante hoy sobre democracia y ciudadanía, ha obviado las consecuencia políticas, subjetivas y paradigmáticas de la diversidad y las consiguientes diferencias de acceso al poder y los recursos. No solo en la relación entre mujeres y hombres sino también en relación a las diferencias en clase, raza, etnia, orientación sexual, capacidades especiales, etc., invisibilizando así múltiples, persistentes e invisibles formas de exclusión. Como dice la feminista negra Sueli Carneiro, el discurso de la diversidad es más inocuo cuanto más sea capaz de encubrir uno de sus elementos básicos y estructurantes: el racismo y la discriminación racial, en relación a la cual existe una conspiración del silencio.[5] Esta conspiración del silencio es confirmada por algunos cuadros que ofrece Latinobarómetro para el periodo 1997-2007[6], evidenciando que la mendicidad de la población afrodescendiente e indígena fue exponencialmente mayor que el resto de la población en los diferentes países. Igualmente, evaluaciones de los avances de Beijing más 15 evidencian que los índices mayores de exclusión se concentran en las mujeres de las poblaciones indígenas y negras del continente.

En este contexto, las nuevas conceptualizaciones que acompañan la búsqueda de nuevos contenidos democráticos van mucho más allá de su dimensión representativa o electoral, abarcando muchas más dimensiones en las vidas de las gentes: globalización, diversidad, multiculturalidad, plurietnicidad, interseccionalidad, interculturalidad, deconstruyendo visiones homogéneas sobre nación, sobre ciudadanía, sobre mujer, y potenciando el reconocimiento de las diversidades, muchas de ellas convertidas en desigualdades en realidades tan diversas como las de America Latina. Todas ellas dando otras bases para la ciudadanía, superando un contenido abstracto de igualdad que no consideraba la enorme disparidad de experiencias y posicionamientos en las relaciones de poder entre los sexos y en la sociedad. Y la enorme diferencia y desigualdad en el desarrollo de las ciudadanías de las mujeres, según su ubicación en las escalas de discriminación de la sociedad

En esta búsqueda permanente de ampliación de las ciudadanías políticas, una dimensión central que ha sido generalmente obviada es la dimensión política de la vida cotidiana. Es lo que Castells llama la “democracia de proximidad”,[7] que se construye y recalifica en los espacios públicos cotidianos, que son, paradójicamente, los espacios donde los aportes de las mujeres son invisibilizados. Y este es un dato central para pensar e imaginar otras formas de hacer política, más ligadas a las cotidianeidades de las gentes. Por eso quizá Norbert Lechner decía que una política que no se haga cargo de las esperanzas, las apuestas, los miedos, las incertidumbres de las gentes en sus vidas cotidianas, se vuelve una política insignificante[8] porque es en esa vida privada, cotidiana, donde la ciudadanía de las mujeres, y la democracia que lo permite, comienza a ser devaluada e irrespetada.

La igualdad es una categoría política central en el pensamiento político democrático y feminista, más aún por ser, desde nuestra experiencia, una realidad esquiva, abstracta y aparentemente inalcanzable. ¿Qué requiere la igualdad? Evidentemente, no solo legislación favorable. Una certera distinción posicionada por la CEDAW alerta sobre las brechas existentes entre igualdad real e igualdad formal. ¿Cuáles son las brechas persistentes? ¿Cómo y quién define lo que hace iguales, en la realidad, a las personas? ¿Igualdad en relación a qué? ¿Igual a quién? ¿Igual en qué? ¿Cómo evitar el dualismo androcéntrico que equipara la igualdad desde el paradigma masculino? ¿Cómo evitar que la experiencia de las mujeres se perciba como una particularidad, devaluada y en referencia a otra particularidad, la masculina, convertida en universal y hegemónica?

No considerar la diferencia como una dimensión de la igualdad, nos coloca frente al riesgo de aislarla, alejándola de las estructuras sociales desiguales que existen en la realidad (Elizabeth Jelin[9]). No es posible igualdad para todos, nos advierte Sonia Montaño, si no se dan iguales condiciones de partida (Sonia Montaño, 2006[10]). De allí la necesidad de recuperar las distinciones y desigualdades básicas que viven las mujeres entre sí, desde una perspectiva de interseccionalidad, que considere la profunda articulación de los sistemas de opresión: patriarcado, racismo, discriminación de clase.

¿Cómo lograr esas condiciones similares para las mujeres, en toda su diversidad? Hay algunas dimensiones centrales, simultáneas e impostergables, para avanzar en ese proceso: por un lado, se requiere, como propone la CEPAL, un nuevo pacto sexual entre mujeres y hombres, que modifique las bases sociales de la división sexual del trabajo, rompiendo el monopolio de la mujer en el ámbito de lo privado y el casi monopolio de los hombres en el ámbito público; lo que alude a las estrategias de redistribución, a la necesidad de recuperar la “economía del cuidado”, como una dimensión central, reconociéndola como responsabilidad de las mujeres sino de mujeres, hombres y la sociedad, como estrategia de justicia que alimenta nuevas sensibilidades y subjetividades, alrededor de la interdependencia de la vida, en una dimensión tan fundante como el de la reproducción cotidiana de los seres humanos. La economía del cuidado conlleva, en su concepción, otro sentido del tiempo y del trabajo para las personas

Democracia con tiempos de beligerancia

Recuperar una perspectiva radical de democracia implica crear permanentemente horizontes para la convivencia de lo diverso, en igualdad de condiciones y oportunidades, con derechos garantizados por el Estado y responsabilidades asumidas por las ciudadanías. Implica romper conspiraciones antidemocráticas del silencio, frente a exclusiones e injusticias. Y eso trae conflicto: de intereses, de perspectivas, de poderes, de resistencia a la redistribución de poder y de recursos. No asumirlo, pensar en la neutralidad de las categorías y prácticas, puede ser una poderosa arma para justificar la exclusión: “…  cuando  estás en los márgenes, cuando tu historia ha marcado el lugar desde el que hablas, cuando el racismo o la explotación económica ha marcado tu identidad, no puedes dejar la historia a un lado y hablar ‘desde ninguna parte’…“ese lugar neutro que parece asumir la idea de la des-identificación no existe, es siempre un lugar de poder”.[11] Desde esta perspectiva, el conflicto –y no la neutralidad– aparece como motor de la democracia.

Por esto mismo, las disputas por el reconocimiento de la diferencia, generalmente expresada en desigualdad, la existencia de sujetos plurales, como los y las de hoy en America Latina, han adquirido, como sostiene Valdez, “beligerancia política y visibilidad epistemológica”.[12] Beligerancia política porque confronta activamente las múltiples estructuras de dominación desde el género, el patriarcado, el racismo, la explotación económica, la destrucción del ecosistema, el etnocentrismo, –eurocentrismo, misoginia, androcentrismo, etc. Y visibilidad epistemológica, porque evidencia aquellas dimensiones de la realidad que han sido negadas, folclorizadas o invisibilizadas por la cultura hegemónica y que pugnan por su reconocimiento, posicionando así otras perspectivas y cosmovisiones no ancladas en la cosmovisión occidental. Es lo que De Sousa Santos llama la sociología de las ausencias, que se orienta a visibilizar aquello que existe, pero que es activamente producido para no existir, convirtiendo así esas ausencias en emergencia, que presagian nuevas prácticas y nuevos horizontes democráticos.[13]

Esta democracia en beligerancia ha comenzado a posicionar nuevas dimensiones no previstas en la perspectiva tradicional de ciudadanía. Como afirma el estudio de la CEPAL sobre etnicidad y ciudadanía en America Latina, si tenemos en cuenta los cambios que ha traído la globalización, los nuevos riesgos, los nuevos espacios de ejercicio de derechos, la búsqueda de ampliación hacia nuevas dimensiones ciudadanas es coherente con las dinámicas actuales, obligándonos a pensar nuevas formas de ciudadanía e inclusión y nuevas representaciones plurales y diversas.[14]

Y en este proceso de beligerancia democrática y de expansión de las ciudadanías, el rol de los movimientos sociales y sus luchas por reconocimiento y redistribución del poder ha sido clave, contribuyendo a ampliar las nociones y dimensiones ciudadanas con efectos democráticos de largo alcance. Ha sido un proceso de permanente politización, que va más allá de agendas específicas. En esta beligerancia se han politizado ámbitos de la ciudadanía que antes aparecían relegados a la vida privada, se ha ampliado el horizonte de derechos y las subjetividades ciudadanas, se han expandido los espacios de transformación, se ha politizado la vida cotidiana, se han organizado voluntades y movimientos que aportan contenido a nuevas dimensiones ciudadanas:

Así, la dimensión étnico racial de las ciudadanías, aportada por los movimientos indígenas y afro latinos, ha posicionado la lucha contra el racismo y la perspectiva de interculturalidad e interseccionalidad como co-sustancial a las propuestas democráticas. Esta dimensión apela a los derechos al reconocimiento de culturas y cosmovisiones y, en el caso de comunidades indígenas, a la defensa de territorios expuestos al daño ecológico y la expropiación de tierras que trae el capitalismo minero trasnacional. Levantan sus derechos colectivos, en la medida que las disputas son ahora también por los bienes comunes de la naturaleza, como el agua y el territorio. Además de llevar una disputa al interior de sus propias comunidades por el logro de la paridad entre mujeres y hombres, como parte de sus cosmovisiones, resemantizan las prácticas liberales y universalizantes. Los contenidos de la dimensión sexual de la ciudadanía han sido un aporte significativo de los movimientos feministas y de diversidad sexual, al posicionar el reconocimiento del cuerpo como portador de derechos, “cargado de ciudadanía” y por lo tanto sujeto político, sujeto de conocimiento y libertad de decisión Y esta ampliación es política.

Igualmente, los derechos a una ciudadanía global están ya instalados en el horizonte y en las prácticas sociales. Hay avances, aún insuficientes, pero importantes, en normatividad internacional: la CEDAW, los diferentes pactos, convenios y convenciones internacionales, las instituciones de justicia regional y global, además de las recomendaciones de las conferencias mundiales, principalmente Cairo, Beijing y Durban; en la región, además, contamos con la Convención Interamericana de Belem du Para, contra todas formas de violencia hacia la mujer; contamos también con lo que significativamente avanza CEPAL a través de los consensos regionales, especialmente el Consenso de Quito(2007) y el Consenso de Brasilia (2010)[15]. Todo ello está alimentando una trama institucional alrededor de una ciudadanía global, exponencialmente visibilizada en su urgencia frente al megafenómeno de la migración, el que esta teniendo cada vez más cara de mujer. Pero también a la existencia, hoy por hoy, de los que comienzan a ser derechos tan globales como el globo mismo, como, por ejemplo, la sobrevivencia del planeta. Hay también nuevas dimensiones levantadas por los movimientos sociales en el siglo XXI. El aporte de los movimientos ecologistas en su lucha contra el cambio climático y el potente aporte de la cosmovisión indígena, con su propuesta del Buen Vivir (Sumak Kawsak), aportando al reconocimiento de los derechos de la naturaleza y la defensa del ecosistema, están logrando que esta sea la dimensión, cada vez mas compartida, que constituye uno de los ejes político paradigmáticos de transformación.

El Estado mutante

En la construcción de las ciudadanías y la consolidación de la democracia, el Estado tiene una responsabilidad fundamental. Sin embargo, en estos procesos, el rol de los Estados también cambió. Como dice Line Bareiro, en su concepción de “Estado mutante”, este cambio no es menor, pues se refiere tanto a su propia definición, como a sus funciones y formas e, incluso, a sus límites nacionales y a su soberanía.[16] Con el proceso de globalización, el casi monopolio de los Estados en otorgar y administrar los derechos ciudadanos ha sufrido una creciente erosión y debilitamiento, al debilitarse los alcances de su autonomía. El modelo capitalista neoliberal imperante ha debilitado su rol de mediador de la conflictividad social, modificando el contenido de su accionar democrático y sus ámbitos de incidencia, al restarle capacidad y fuerza tanto para abordar y decidir sobre los asuntos macro (las migraciones o la sobrevivencia del planeta), como para atender las preocupaciones vividas como centrales por la ciudadanía en su cotidianidad. Igualmente, uno de los efectos de la creciente diversidad de actores visibilizando sus especificas realidades pluriculturales y multiétnicas, es el haber acabado con el mito de “nación” unitaria sobre la que se construyó el imaginario estatal en la región. Algunos países han iniciado cambios profundos en la institucionalidad estatal, como el actual estado plurinacional en Bolivia y Ecuador, procesos que abren perspectivas nuevas y también reflexiones y retos, por ejemplo sobre la armonización de los derechos y la forma en que los derechos de las mujeres son considerados.

Ahora bien, no podemos negar los avances tenidos a lo largo de las últimas décadas  del siglo XX en institucionalidad de género, igualdad ante la ley, legislaciones adecuadas,  consolidación de instancias regionales para las mujeres. Ha habido exitosos logros, mujeres presidentas ya no son una excepción, etc. Y sin embargo, hay una asombrosa inercia política en relación a las agendas emancipatorias de las mujeres. Un ejemplo dramático lo constituye la falta de cumplimiento de los compromisos de los gobiernos latinoamericanos en relación a las recomendaciones de la  Plataforma de Acción de Beijing (PAM): la evidencia que lo cumplido no ha sido mucho; ha sido desigual, parcial, fragmentado, sin sentido de acumulación ni de armonización entre las diferentes áreas críticas de la PAM.[17] Y menos ha considerado una efectiva redistribución de poder. Más aún, en relación a las Metas del Milenio,  asumidas mucho más entusiastamente por los Estados sin esforzarse en colocar  la implementación de la PAM como requisito indispensable para su cumplimiento real  –comienza a ser evidente que no se darán las condiciones reales para ser alcanzadas en el 2015.  Por todo ello, parece haber un proceso creciente de deslegitimación del Estado en relación a su capacidad de defender los intereses ciudadanos.

Es indudable la necesidad de más Estado, como sugiere la CEPAL.[18] Pero es también indudable que no es este Estado; no un Estado que asume una   concepción estrecha de la política referida solo al sistema político, sino que reconoce y abarca  al conjunto de relaciones sociales. Tampoco un Estado homogeneizante y monocultural, que consagra una conceptualización uniforme y restringida de nación. Es más bien un Estado capaz de alterar los patrones de dominación,  a múltiples niveles. Uno de ellos es devolverle al Estado y a la política democrática su capacidad de defender los intereses ciudadanos, evitando que la tensión agudizada entre estado, mercado y ciudadanía se exprese en tremendas desventajas para las ciudadanías.  Y devolverle a la ciudadanía democrática  su derecho y su capacidad `participativa y deliberativa, alimentando una perspectiva democrática intercultural, que reconozca la  las diferentes formas de deliberación democrática, que reconozca los derechos colectivos,  así como aquellos que han ido surgiendo frente a los nuevos riesgos (derechos al agua, a la tierra y territorio, a la soberanía alimentaria, a la biodiversidad, a los saberes tradicionales y las formas múltiples de producir conocimiento; que reconozca el pluralismo jurídico, etc. (Boaventura). Es  así otro Estado, refundado desde otra matriz cultural y otra cultura política, desde otro paradigma de desarrollo.

Para una nueva perspectiva de Estado, es fundamental recuperar su  poder en lo económico, político y cultural, como extensión del ejercicio democrático, con contenido paritario a todos los niveles,  hacerlo sujeto a escrutinio democrático, exigirlo transparente, con claras políticas fiscales tendientes a la redistribución de la riqueza y los activos del Estado,  inventando formas no jerárquicas de relacionarse con el poder. Asumiendo, como dice González Plessmann, coherencia favorable a sectores excluidos y discriminados, y orientando políticas públicas que se inscriban en un proyecto democrático de sociedad (González Plessmann[19]).  Un Estado democráticamente descentralizado, con reconocimiento de las diversidades étnicas, raciales,  culturales y sus cosmovisiones, con mecanismos y políticas claras de integración regional, cumplimiento de la normatividad internacional, así como la confrontación de la separación sexuada entre lo público y lo privado, la heterosexualidad institucionalizada, la división y estructura sexuada del trabajo y empleo (Betania Ávila, 2003[20]).

Y un Estado que supere las tensiones que trae para la ciudadanía y la democracia la no separación entre Iglesia y Estado. Los planteamientos democráticos sobre el Estado laico que asumen y levantan las feministas son conocidos, como una de las demandas  más significativas en los feminismos latinoamericanos, argumentando que en una sociedad democrática la separación entre el poder político y las instituciones religiosas es una ganancia histórica de la democracia, lo que significa colocar las religiones en el ámbito de lo privado y, por lo tanto, como expresión de intereses particulares. Este posicionamiento es ampliamente compartido por importantes sectores de la sociedad civil, e incluso, en las expresiones más democráticas de las mismas iglesias, como son las opiniones del  sacerdote teólogo mexicano Julián Cruzalta: “Un Estado laico no tiene religión, no va a misa, no es creyente, es el que garantiza libertades y derechos de distinta índole, incluyendo la libertad de creencias.” El Estado laico, dice Julián, devuelve al ámbito de la conciencia de las mujeres la decisión sobre sus derechos reproductivos y sexuales (Julián Cruzalta 2009[21]).

Sin embargo, este pacto, o cualquier otro pacto democrático requiere asentarse en una de las funciones claves de la democracia: la redistribución del poder. Y asumirla como “…una forma de organización del poder en la sociedad con el objetivo de ampliar la ciudadanía, evitar o limitar la dominación de individuos o grupos que impiden este objetivo y lograr la perdurabilidad de la organización democrática.”[22] Y este es un posicionamiento ético político: no es éticamente posible construir democracia en ciudadanía y al mismo tiempo asumir la existencia incuestionada de un modelo económico sustentado en la existencia de patrones de vida inviables para el conjunto de la humanidad, asumiendo sin escándalo la existencia de condiciones mínimas (muchas veces infrahumanas) de sobrevivencia para una gran mayoría y condiciones máximas de bienestar para pequeños grupos de poder.

Por ello, una dimensión central en un nuevo tipo de Estado es la relación Estado-sociedad. La democracia requiere no solo un Estado democráticamente fuerte, sino también una sociedad civil fuerte que tenga voz e incidencia en las decisiones que la afectan[23]. La democracia es también el espacio donde la ciudadanía defiende sus derechos de los posibles incumplimientos y agravios estatales, y eso es parte de la beligerancia democrática. Así, la relación entre Estado y sociedad civil será una relación de cooperación y conflicto, en la cual la autonomía de la sociedad civil frente al Estado es de un valor político incuestionable, como una vía cierta de construir y consolidar la democracia y ampliar los contenidos ciudadanos.

Como señala Boaventura,  lo que está en disputa no es solamente un conjunto más o menos innovador de políticas públicas sino un pacto político nuevo que además contiene una dimensión de cambio civilizatorio. Este cambio puede resumirse en tres conceptos: desmercantilizar, extrayendo vastos campos de actividad económica a la valorización del capital (la ley del valor), dando espacio a otras experiencias  e impidiendo que la  economía de mercado se extienda y trasforme en sociedad de mercado, donde todo se compra y se vende, incluyendo valores éticos. Significa también nueva relación con los ciclos vitales de la madre tierra. Democratizar, yendo más allá de la  democracia liberal representativa, recuperando otras formas de deliberación. Y Descolonizar confrontando la naturalización del racismo y denunciando todos los mecanismos e instituciones que lo reproducen, desde la enseñanza hasta los medios de comunicación.

 

[1] De Sousa Santos, Boaventura 2006. Conocer desde el Sur. PDTG. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima

[2] Retrocesos que evidencian que aquello que creíamos irreversible puede fácilmente desvanecerse, como lo muestra el persistente e irresuelto conflicto democrático que vive Honduras después del golpe de Estado, O como lo ocurrido en Nicaragua cuyo gobierno derogó la ley de aborto más antigua de America Latina y persiguió judicialmente a nueve feministas.

[3] Bello, Álvaro (2004) Etnicidad y ciudadanía en América Latina. La acción colectiva de los pueblos indígenas. Libros de la CEPAL # 79. publicación de CEPAL-GTZ. Santiago de Chile. www.eclac.org/publicaciones/xml/6/20606/Libro79_lcg2230.pdf

[4] Lechner, Norbert 2006. Obras Escogidas. Tomo 1 Las sombras del Mañana

[5] Carneiro 2008 Carneiro, Sueli 2002. Una Deuda de sangre En Libro Campaña Contra los Fundamentalismos, lo Fundamental es la gente. Articulación Feminista Marcosur. www.mujeresdelsur-afm.org.uy

[6] CEPAL 2010. America latina frente al Espejo. Dimensión objetiva y subjetiva de la inequidad social y el bienestar en la región. AECID. CEPAL. Latinobarómetro

[7] Castells, Manuel 1999 “Los efectos de la globalización en América Latina por el autor de “la era de la información””, en Insomnia. Separata Cultural, (Uruguay) N° 247, viernes 25 de junio.

[8] Lechner, Norbert. Ob.cit.

[9][9] Jelin, Elizabeth (2003) “La escala de la acción de los movimientos sociales”. En Mas allá de la nación: las escalas múltiples de los movimientos sociales” Elizabeth Jelin (compiladora). Buenos Aires. Libros del Zorzal

[10] Montaño, Sonia 2006 El buen gobierno desde la perspectiva de genero. Ponencia al Seminario Internacional paridad de genero y participación política en America Latina. CEPAL. Santiago

[11]Breny Mendoza en Preciado, Beatriz 2008. Saberes_Vampiros@war. En: Caosmosis. Biblioteca. caosmosis.acracia.net

[12] Valdez Gilberto 2009. Movimientos antisistémicos y gobiernos populares: nuevos desafíos. En: Centre Tricontinental.

[13] De Sousa Santos, Boaventura 2006. Ob.cit.

[14] Bello, Álvaro Ob.cit. cit.

[15] El Consenso de Quito y el Consenso de Brasil han sido productos, respectivamente, de la X Conferencia Regional de la Mujer de America Latina y el Caribe en 2007, y la XI Conferencia, en Brasilia, en 2010.

[16] Bareiro Line, Soto y Soto Lilian 2007. La Inclusión de las Mujeres en los Procesos de Reforma Política en América Latina. Banco Interamericano de Desarrollo. Departamento de Desarrollo Sostenible. Unidad para la Igualdad de Género en el Desarrollo. Washington D.C.

[17] Vargas, Virginia 2010. Beijing más quince: más sombras que luces. Discurso leído en Global NGO Forum for Women: Beijing + 15. NGO-CSW. New York

[18] ¿Qué Estado para qué igualdad? Documento de la XI Conferencia Regional de la Mujer de America Latina y el Caribe. Brasilia.

[19] González Plessmann, Antonio s/f. Políticas públicas con enfoque de derechos humanos: una propuesta para su conceptualización. Documento en la Web:

http://www.uasb.edu.ec/UserFiles/369/File/PDF/CentrodeReferencia/Temasdeanalisis2/dhdemocraciayemancipacion/antoniogonzales.pdf.

[20] 2003. Ávila, Betania. Pensando el FSM a través do Feminismo. Revista Estudos Feministas 11 (2): 360.

[21] Cruzalta, Julián 2009. Intervención en el panel de la inauguración del Capítulo Perú de Católicas por el Derecho a Decidir. Lima.

[22] Nuestra democracia. 2010. OEA-PNUD. FCE. México.

[23] González Plessmann, Antonio s/f. Políticas públicas con enfoque de derechos humanos: una propuesta para su conceptualización. Documento en la Web: http://www.uasb.edu.ec/UserFiles/369/File/PDF/CentrodeReferencia/Temasdeanalisis2/dhdemocraciayemancipacion/antoniogonzales.pdf

 

La futura tarea de las feministas

AWID, la Asociación por los Derechos de las Mujeres en el Desarrollo, realizó su 12 Foro “Transformando el poder económico para el avance de los derechos de las mujeres”, que tuvo lugar en Estambul (Turquía) la semana pasada, en el marco de su 30 aniversario. A continuación la presentación de Virginia Vargas, del Centro Flora Tristán, durante la plenaria final.


Sesión plenaria final: La tarea que tenemos por delante

Llegamos al final de este intenso y muy rico Foro. Gracias a  AWID por tan intenso trabajo y a las compañeras feministas turcas y kurdas por su tan calurosa acogida. En esta plenaria de cierre del Foro es difícil trasmitir un balance de estos días, todas  nuestras visiones son sin duda parciales, correspondiendo a los espacios y temas que cada una de nosotras fue abordando, o intercambiando. Les ofrezco acá mi visión:

I.    Una de las ıdeas fuerza que han rondado muchas de las reflexıones del Foro es que estamos en otro momento.  El ya asumıdo dıagnostıco que estamos viviendo una crisis múltiple ha dado paso a algunas  constataciones básicas.

1.    Está surgiendo una  nueva subjetividad, de resistencia, que alimenta también una nueva ética humana: la punta del iceberg de un proceso dramáticamente inhumano es el preguntarnos cómo seguir pasivamente aceptando un sistema que privilegia la producción de autos o armamentos  y que al hacerlo   produce un escándalo ético mayor: el hambre en el mundo, no por falta de alimentos, sino por acaparamiento, especulación y distribución selectiva de alimentos para la ganancia y no para la ciudadanía

2.    Por eso, este otro momento y esta nueva subjetıvıdad, como  quedó evıdencıado en varias de las sesiones,  está también alimentando un cambio de imaginación, cuya primera manifestación parece ser  la profunda crítica frente a un marco geopolítico que ha colocado el desarrollo como la única alternatıva.  Categoría capitalista eurocéntrica, pero posicionada como forma  universal  de vivir y sobrevivir en todo el planeta. Un desarrollo sustentado en el proceso de creciente acumulación por desposesión: de tierras, territorios, cuerpos, derechos, tanto de los seres humanos como de la naturaleza, poniendo en cuestión la sobrevivencia misma del planeta. En este panorama, no es cuestión de colocarle alternativas al desarrollo sino de  proponer alternativas al mismo desarrollo. En el sur y en el norte. Y tampoco es cuestión de maquillar de verde la exclusión y la desposesión, buscando dar valor mercantil a los bienes de la naturaleza, como pretende la propuesta del capitalismo verde, que será la alternativa del capital en Rio más 20. Y éste es también un escándalo ético mayor, que hay que resistir y condenar. Y reconocer también que ha estado poco presente como tema y horizonte, en este Foro.

Este modelo de acumulación por desposesión es el que está en crisis. La evidencia de ello y la búsqueda de alternativas no vienen por obra divina, sino por  la acción amplia, extendida, múltiple, local y global de los movimientos sociales, incluyendo significativamente los movimientos feministas de todo el mundo.  Y el itinerario es mayor: los movimientos indígenas, que aportan un nuevo horizonte de vida y relación entre las personas y la naturaleza, como es el contenido en  el horizonte del Buen Vivir; los movimientos de los indignados e indignadas, los movimientos de  las trabajadoras sexuales organizadas,  los movimientos transexuales, los y las discapacitadas, en fin, todas las voces  que surgen desde los márgenes del poder y exigen ser oídas. De acá surge un conocimiento que no está  -aún- en la academia, está más bien en calles y plazas, y la academia debe rápidamente ponerse al día.


II.    Desde esta perspectiva, una pista central que aporta este foro y que hay que seguir profundizando es el iluminar la conexión intrínseca entre economía y política, conexión debilitada por el capitalismo neoliberal, que ha subsumido la política en la economía, invisibilizándola, al priorizar la lógica y los intereses del mercado frente a la lógica y los intereses de las ciudadanías. A esta politización de  la economía ha contribuido sin duda la economía feminista, entre otras cosas, con su aporte de la economía del cuidado.


III.    Han surgido, y han estado presentes en este foro, nuevas categorías de reflexión y análisis, para recuperar la complejidad de la vida de las mujeres. Se ha hecho evidente que se requieren otros marcos conceptuales, otros ordenamientos sociales y políticos, otros acercamientos subjetivos y emocionales, otras formas de ampliar infinita y radicalmente la democracia.

1.    No es fácil ser feminista, decían ayer las compañeras en el panel, más bien es un peligro: por los avances de los fundamentalismos, por el peso del poder non sancto de las iglesias y religiones  en la política y en el cuerpo de las mujeres, por la persecución política e incluso asesinato de las defensoras de los derechos humanos de las mujeres… Pero tampoco es fácil si nos resistimos a conformarnos con un feminismo light, suave, complaciente con las instituciones globales, sin exigir su democratización, con las democracias realmente existentes, con  las leyes de igualdad, cuando invisibilizan la diferencia.

2.    Y es que esta nueva subjetividad de resistencia conlleva también una nueva ética del cuidado y de la convivencia. Permite la reinterpretación de la justicia socioeconómica, de la justicia sexual y de la justicia ecológica, colocándolas al centro de un nuevo paradigma humano. Lo que permite a  su vez recalificar a la democracia y la ciudadanía desde la diferencia. Es decir, la diferencia se ha constituido en uno de los ejes estructuradores de nuevas políticas económicas y nuevas políticas democráticas. Diferencias no solo de género, o más bien, de género en activa intersección con la raza/etnia, clase, orientación o disidencia sexual, habilidades especiales. Es decir, aterrizar el género en las experiencias, vivencias de exclusión, en los sufrimientos, esperanzas y luchas  concretas en las vidas de  las mujeres, iluminando así otras formas invisibles y persistentes de exclusión, e incorporando múltiples otros espacios políticos de trasformación.

3.    Y acá  se abre una gama de dimensiones de propuesta y de lucha de las actoras sociales. De las actoras, en sus luchas por la expansión de la democracia, como, dramáticamente, lo expresa la lucha de las feministas en la región MENA (Medio Oriente y  África del Norte),  pero no solo: también en las luchas por la soberanía alimentaria, por la defensa de la tierra y el territorio, por la sobrevivencia del planeta, por el reconocimiento de los cuerpos sexuales, desde la dignidad de los cuerpos desechados, violentados, devaluados, utilizados. Las luchas de las trabajadoras sexuales, de las/los trans, de las mujeres con habilidades especiales,  han sido también un aporte sustancial de este Foro, evidenciando  que no sólo es importante el reconocimiento de la diferencia, que no es suficiente apoyar las causas justas en silencio, como decían ayer  las actoras en el panel. El silencio es cómplice. Es necesario y éticamente urgente poner  el cuerpo al centro de la economía, la política, la  democracia. El cuerpo como portador de derechos: al placer, a la alimentación, al trabajo, a la no discriminación por el color de la piel, ni por la edad, tanto de las jóvenes que son el futuro, como de las viejas, que aportamos nuestras experiencias de lucha y resistencia.

4.    Una dimensión central en este proceso de reconocimiento de las diferencias es que  la construcción de alianzas  entre todas las expresiones de los movimientos se sustentan en el reconocimiento de la equivalencia de las luchas –donde todas cobran el mismo valor e importancia– pero también en el reconocimiento de las diferentes cuotas de poder y de visibilidad que las actoras y sus luchas conllevan.

Es sobre estas bases que podemos imaginar ese otro mundo posible que propone el Foro Social Mundial. Es sobre esta base que se recupera y construye el internacionalismo feminista conteniendo y respondiendo a las exigencias de este nuevo momento histórico. Pero es un internacionalismo intercultural, entre visiones,  cosmovisiones  y culturas diversas, desde las cuales las múltiples experiencias y saberes feministas y de las mujeres pueden encontrar su justo reconocimiento, equilibrio y valoración.


Virginia Vargas
Centro Flora Tristán
Articulación Feminista Marcosur


Estambul, 23 de abril 2012

Se entregaron premios Fem TV y Sapo TV a los spots que reflejen igualdad de género y al más machista del año, respectivamente

“Publicidad sexista tiene que ser sancionada ante Indecopi”



* Colectivo Fem TV propuso un encuentro con presidente de Indecopi para sancionar a empresas que difundan publicidad que atente contra valores de igualdad y dignidad de hombres y mujeres


“Hoy en día la publicidad no solo vende productos, sino también valores, de allí la necesidad de hacer vigilancia ciudadana para que los contenidos que nos muestre no vayan contra la dignidad y la igualdad entre hombres y mujeres”, señaló Mariela Jara, miembro del Colectivo Fem-Tv durante la ceremonia de entrega del premio Fem-Tv, para los spots que reflejen valores de igualdad, y del Sapo-Tv, para el spot más sexista del 2011.

Este año, el ganador del Sapo-Tv del público fue el spot correspondiente al producto desodorante Axe, en que un muchacho se rocía con el desodorante y en el acto aparecen cientos de chicas. “La razón por la que se le otorga el Sapo TV es obvia a juzgar por el poder que le da este producto al joven al punto de que las chicas se sienten atraídas hacia él, casi sin voluntad”, sustentó Rosa María Alfaro, miembro también del colectivo. El Sapo-Tv del jurado fue entregado al spot de cerveza Brahma, en el que una bella chica pierde su entrada para un concierto y su carpa playera. “Nos está mostrando una relación hombre – mujer en la que solo media el sexo cosificado. ¿Esa es la aspiración de las jóvenes? ¿Conseguir metas a través del cuerpo y el sexo?”, cuestionó esta vez Maritza Villavicencio, miembro del colectivo.

Publicidad con igualdad

En la ceremonia, el Colectivo también entregó el premio Fem-Tv del público, al comercial que mejor reflejó los valores de igualdad entre hombres y mujeres. Este premio fue otorgado a Financiera Crediscotia y fue realizado por la agencia TBWA. Mónica Soria, gerente de marketing de Crediscotia, y Jorge Santibañez, director creativo de la Agencia TBWA, recibieron el galardón.

De otro lado, el premio Fem-Tv del jurado fue para la marca Fast, de pintura (agencia Farenheit), al comercial en que una joven muchacha dice orgullosa que la mototaxi por la que trabajó ya es completamente suya. 

Son denunciados

Jeanette Llaja, del Colectivo Fem-Tv, refirió que desde 1995 se viene realizando denuncias ante Indecopi contra spots publicitarios de contenido sexista o discriminatorio. “Pero no tenemos mayor resultado. Es más, el último caso que denunciamos fue el de cerveza Brahma e Indecopi nos respondió que tuviéramos cuidado de ir contra la libertad de opinión y de empresa”, se quejó.

Al respecto María Isabel Cedano, titular de la Dirección General de la Mujer del Ministerio de la Mujer manifestó que esta cartera apoyará los esfuerzos por lograr que se incorpore el concepto de “publicidad sexista”, existente en otras legislaciones. En ese sentido, durante la gestión de la ex ministra Aida García Naranjo se acordó convocar al presidente de Indecopi. Cedano se comprometió a que con la nueva gestión de la ministra Ana Jara este proceso sea retomado.

Las votaciones para los premios Fem-Tv y Sapo-Tv tuvieron dos categorías: del jurado y del público. El público pudo votar a través de la página del colectivo:   www.colectivofemtv.org.

El jurado de esta carrera por los premios Fem-Tv y Sapo-Tv estuvo integrado por Fernando Vivas (columnista del diario El Comercio), Rodolfo León (de la Asociación Nacional de Anunciantes), Maritza Villavicencio (historiadora y escritora) y una representante del Colectivo Fem-Tv (integrado por las instituciones Movimiento Manuela Ramos, Demus, Centro Flora Tristán, Calandria y Milenia Comunicaciones).

 

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Convocatoria 2012: VIII Círculo Universitario de Estudios de Género

El Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán convoca a jóvenes universitarias/os para que formen parte del VIII Círculo Universitario de Estudios de Género. Éste tiene como objetivo que estudiantes, mujeres y hombres, de distintas disciplinas y diversas universidades, conozcan los aportes teóricos y políticos del feminismo, y la importancia del enfoque de género como una categoría de análisis.

El Círculo se plantea como un espacio de formación y reflexión, de manera que las/os futuras/os profesionales integren en sus campos de trabajo el enfoque de género, y así tomen en cuenta las desigualdades de la sociedad y las injusticias que esto genera entre hombres y mujeres.

Creemos que conocer y comprender la realidad peruana demanda un enfoque de género, pues tanto en el campo científico como político el no considerar este análisis trae como consecuencia una realidad distorsionada y parcial que oculta situaciones de discriminación, y, por consiguiente, no se toman las medidas para enfrentarlas.

Se espera que las/os jóvenes de este Círculo salgan no solo comprendiendo el enfoque de género, sino, también, comprometidas/os en aportar con su trabajo profesional a erradicar en nuestra sociedad todo tipo de discriminación. Es la apuesta política del Centro Flora Tristán en su propósito de aportar a la construcción de una sociedad democrática y con justicia. Esperamos que cuando finalice este VIII Círculo Universitario de Estudios de Género sea, también, el compromiso de sus integrantes.

¿Quiénes pueden participar?

Estudiantes, hombres y mujeres, entre 17 a 25 años, que estén cursando estudios de Pre Grado en alguna universidad. También pueden participar jóvenes de regiones, pero no se cubrirán costos de traslado, hospedaje o movilidad.

Se seleccionarán 55 estudiantes y en cada sesión se entregará material de lectura y bibliografía.


¿Cuál será nuestra modalidad de trabajo?

Las reuniones se realizarán el segundo martes de cada mes de 6 a 9 p.m., y en cada oportunidad se tratará un tema, con la presencia de un/a expositor/a. La participación será gratuita para las/os 55 seleccionadas/os.

La estructura de contenidos será la siguiente:

Módulo 1: Introducción al feminismo.

1º sesión: 10 de abril. Construcción del discurso de la desigualdad.

2º sesión: 15 de mayo. Proceso de debate del concepto género.

3º sesión: 12 de junio. Feminismo nacional e internacional. Corrientes e impacto político.



Módulo 2: Construcción del sujeto político: cuerpos e identidades.

4º sesión: 10 de julio. Construcción de las identidades.

5º sesión: 14 de agosto. El cuerpo como espacio de poder. La violencia como expresión de discriminación.



Módulo 3: Derechos Humanos de las mujeres

6º sesión: 12 de septiembre. Derechos sexuales y derechos reproductivos. Sexualidad y ciudadanía. La despenalización del aborto.

7º sesión: 16 de octubre.  Enfoque de derechos humanos, género, interculturalidad, interseccionalidad.

8º sesión: 13 de noviembre. El derecho a decidir, democracia y Estado laico.



Para participar, el/la estudiante debe llenar la ficha adjunta y  enviarla a This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it con el asunto: “VIII Círculo Universitario de Estudios de género”,  hasta el  lunes 2 de abril.

El día miércoles 4 de abril se avisará a las/os seleccionadas/os vía e-mail.  El Círculo se iniciará el martes  10 de abril, en el Centro Flora Tristán, Parque Hernán Velarde 42, Lima 1 (altura cuadra 2 de Av. Petit Thouars).

 

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La publicidad y la oferta de valores

Gaby Cevasco*

La publicidad hoy no solo vende un producto, también valores, pero qué valores son estos…

Buscando una pasta dental entre las marcas que estaban de oferta, me vi leyendo dónde habían sido fabricadas. Había visto la publicidad de una pasta dental que insistía en que era un producto peruano y que comprándola estábamos apoyando la economía del país. Por supuesto que elegí esta marca. Casi todas las pastas dentales son iguales, pueden variar en el sabor, pero ésta se distinguía porque añadió al producto un valor que no tenía que ver con el producto en sí: el valor de la identidad peruana.

Es decir, junto con la pasta dental, compré un valor. Y esto es lo que caracteriza a la publicidad actualmente. Además del aspecto económico vende un valor que busca responder  a alguna necesidad, a alguna expectativa de las/os consumidoras/es y de esa forma se instala en el inconsciente colectivo. La publicidad hoy en día nos presenta un mensaje económico y un mensaje social-cultural.

Recuerdo, que en las campañas del Fem-Tv en los años 90, un aspecto que se debatió mucho fue si la publicidad debía ser educativa o no. El debate quedó corto. Hoy la publicidad vende modos de vida, modos de ser, valores, formas de pensamiento, de sentir; en síntesis, modelos de sociedad y de personas y una visión del mundo.

Y no podría ser de otra manera, en tiempos globales, cuando proliferan tantos productos de tan diversos países, la publicidad que se limita a las características del producto pierde, pues muchos se parecen y deben de buscar la forma de distinguirse. Esto los obliga a dar a la publicidad una orientación psicológica. Es decir, agregar al producto una cualidad que responda a la necesidad del televidente, y para ello investigan, separan unas necesidades de otras para encontrar aquellas que son más sensibles entre el público al que se dirigen.

Por consiguiente, no creo que el debate deba estar en si esto es bueno o malo, sino en vigilar qué tipo de valores vende la publicidad, especialmente, aquella que está dirigida a las/os jóvenes, que es un sector objetivo importante.

Publicidad y paradigmas

En una época en la que existe crisis de valores paradigmáticos, los medios y la publicidad en concreto están llenando ese vacío, nos están dotando de sentido, y preguntémonos con qué tipo de valores. Ésta es mi preocupación. Y aquí intentaré caracterizar la publicidad que día a día vemos en la televisión peruana.

En el Perú, la publicidad apela a lo joven; a lo individual, expresado en un egoísmo a veces perverso; a la comparación, no solo entre los productos, sobre todo entre las personas. El Dalay Lama dice que el origen de nuestras insatisfacciones en estos tiempos es precisamente compararnos con los que nos rodean, con su éxito y con lo que tienen; la comparación es una de las estrategias psicológicasa más fuertes de la publicidad. La publicidad en nuestro país presenta un modelo de sociedad de gente blanca, clase media, fashion, viviendo y divirtiéndose en zonas modernas, con status económico. Resaltan la libertad, lo que me parece muy bueno, lo malo es que esa libertad se basa solamente en la capacidad económica; lo sexual es otro elemento permanentemente presente, no solo en la publicidad, en general en los contenidos de los medios; también presenta roles diferenciados entre hombres y mujeres y con una mirada conservadora; el cuerpo es un totem en la cultura de la publicidad y de los medios.

En su aparente diversidad, en cuanto a la presentación, a mi entender hay un mensaje homogéneo sobre las personas, sus actitudes, los roles que deben tener. Por consiguiente su impacto en conjunto es muy fuerte teniendo en cuenta la continuidad en que se repiten estos mensajes y las horas que pasan niñas/os y adolescentes frente a la pantalla.

El cuerpo de las mujeres es utilizado para la promoción de cualquier cosa, que termina siendo deshumanizado. Cuerpo igual objeto, a veces des-sexualizado, otras sobre-sexualizado, pero no libre sino al servicio de… De esta representación tampoco escapa el cuerpo masculino, pero, claro, no es utilizado en la medida que el cuerpo femenino.

El cuerpo es parte de nuestra identidad, es el que le da sustento. Si desde Platón fue concebido como cuerpo y alma, y de la sujeción del medioevo pasó a la autonomía del renacimiento, autonomía que encontró su cúspide en la libertad del hipismo de los años sesenta-setenta, estamos en una época en que el cuerpo se ha transformado en un objeto, y es un cuerpo siempre joven, que vende un estilo de vida. Pero este cuerpo no es libre, al deshumanizarse pierde precisamente lo que es la esencia del ser humano: su libertad, pues es presentado siempre atado a una forma de vida expuesta como la “ideal”, sin alternativa; de lo contrario, se ubicará en los márgenes, en los espacios de la exclusión. Como toda publicidad de estos tiempos no se dirige a la racionalidad, sino a los sueños de aspiración de un status, modelado, perfilado, en la publicidad.

Publicidad y la sociedad peruana

Veamos otro tema de debate: si la publicidad es reflejo de la sociedad en la que vivimos o si la publicidad por sí misma se ha convertido en una fuente de valores de gran influencia en nuestras sociedades. El primer argumento no es nuevo. En los años 90 cuando criticábamos a los publicistas por sus avisos conservadores, ellos respondían que solo expresaban a la sociedad en la que vivíamos.

Creo que en la publicidad están presentes los dos aspectos: refuerza muchos valores conservadores, como los roles entre hombres y mujeres, por ejemplo; pero también la publicidad vende otros valores que no están en la sociedad pero que pueden estar en las expectativas de las personas a las que se dirigen. O son valores que trasladan de una sociedad a otra. Es el caso del modelo de vida  americano tan presente en la publicidad de nuestro país.  Es decir, la publicidad puede fortalecer unos valores y mitigar otros, de acuerdo a sus propios intereses de venta.

La investigadora española Lucía Domínguez (1995) clasifica en tres grupos los valores que propaga la televisión española: los valores relacionados al yo; los valores colectivos; y los valores transitivos.

En el grupo de los Valores del yo, siguiendo a esta autora, están el éxito, el confort, la atracción, la notoriedad, la libertad, la seguridad, la salud. En el grupo de los Valores colectivos están la juventud, la novedad, la tecnología, el trabajo, la calidad y tradición.  En el grupo de los Valores transitivos están la amistad, la ternura, el amor, el sentido de comunidad, el servicio, la solidaridad, la ecología.

Diversas investigaciones señalan que la publicidad apela en un mayor porcentaje al grupo de valores del yo, y dentro de éstos al de la comodidad, el confort, y luego el placer y el disfrute. Es decir, apelan a los instintos básicos de las personas. En segundo lugar y distanciados están los valores colectivos, y muy lejos los valores transitivos.

No nos sorprenda, entonces, el individualismo que cada vez más impera en nuestra sociedad, pues esta mirada es reforzada día a día a través de la publicidad, olvidando valores solidarios, de protección a la naturaleza, más aún el valor del conocimiento, de la sabiduría.

Estamos en un mundo dominado por la imagen, y es la observación el medio más importante en el proceso de aprendizaje de nuevos valores y de reforzamiento de antiguos valores, de patrones de comportamiento y de pensamiento. Para muchos estudiosas/os, este predominio de la imagen en el proceso de aprendizaje debilita la capacidad de reflexión. Es decir, las personas de una manera más autómata incorporan a sus vidas los valores que le ofrecen las imágenes de los medios, en especial de la televisión y la publicidad en ella.

Esto, unido a que la publicidad ahora tiene una orientación psicológica y opera sobre las motivaciones de los individuos, dirigiéndose al inconsciente de las/os espectadoras/es, son aspectos que no hay que olvidar al momento de analizar el impacto y los contenidos que presenta la televisión peruana y en ella la publicidad, especialmente en una sociedad de tanta desigualdad como la nuestra.

Finalmente, esta reflexión está orientada a invitar a todas las personas que visitan la página del Centro Flora Tristán a votar en el marco de la Campaña contra la Publicidad Sexista, que impulsa el Colectivo Fem-Tv, en el marco de las actividades por el 25 de noviembre, Día Internacional de la NO Violencia contra la Mujer. Este Colectivo está integrado por el Centro Flora Tristán, por Demus, Asociación de Comunicadores Calandria, Movimiento Manuela Ramos, Milenio Comunicaciones.

El reto de cambiar los contenidos de la publicidad también está en nuestra capacidad como ciudadanas/os, pues en la medida que expresemos nuestro rechazo a la publicidad sexista, racista, discriminadora, que no respeta la dignidad de las personas, que incita a la violencia, estaremos votando por el cambio, demandando una transformación en los avisos publicitarios. Al mismo tiempo, nuestro voto por aquella publicidad que presenta una imagen de las mujeres acorde a los avances que ha logrado en la sociedad, que promueva relaciones respetuosa entre hombres y mujeres y que promueva valores positivos, estaremos estimulando su creatividad, su decisión de cambio.

Pueden votar tanto para el Premio Fem-Tv como para el Antipremio Sapo-Tv, a través de la página web: www.colectivofemtv.org y el e-mail: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it



*Periodista y escritora, directora del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán

 

Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán - Parque Hernán Velarde No 42 Lima 1, Lima-Perú. Tel. (51-1) 433 1457, fax (51-1) 433 9500, E-mail: postmast@flora.org.pe
ONG con Status Consultivo Especial ante el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de Naciones Unidas