Igualdad de género para la seguridad hídrica

Igualdad de género para la seguridad hídrica

En el Día Mundial del Agua, es necesario reflexionar y poner en agenda pública los obstáculos que impiden a las mujeres rurales ejercer su derecho al recurso hídrico, tanto en lo que es el acceso como la gestión y toma de decisiones.

Así se pronunció Elena Villanueva, del Programa de Desarrollo Rural del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, responsable del proyecto “Productoras rurales andinas de Cusco-Perú empoderadas generan cambios en sus comunidades por la sostenibilidad ecológica y sus derechos frente a la emergencia climática y sanitario”, apoyado por la Agencia Vasca de Cooperación y la institución Mugen Gainetik.

 

“El agua es un recurso en riesgo por el cambio climático y son las niñas y mujeres las más afectadas al ser las principales usuarias.

Ellas se encargan de atender el consumo de las familias, de los animales y del riego de los cultivos, para lo cual deben emplear más horas en asegurar su provisión en desmedro de su salud, lo que empobrece su tiempo”, remarcó.

Factores como la menor disposición de tiempo y la violencia de género inciden directamente en la reducida participación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones sobre el agua. En las comunidades campesinas están todavía arraigadas concepciones tradicionales sobre lo que corresponde socialmente a las mujeres y los hombres, que resultan discriminatorias.

Villanueva precisó que según un estudio realizado por el PDR en las comunidades de Muñapata, Urcos y Sachac, en Quispicanchi (Cusco), pese a que las productoras contribuyen a cambiar el imaginario tradicional de las mujeres con un rol activo y de liderazgo desde la agroecología , persisten las creencias de que las colocan en el espacio doméstico-privado como responsables de la familia y de atender las necesidades del hogar; ya los hombres en el ámbito de lo público donde se decide sobre los recursos productivos y los destinos de la comunidad.

Otros de los obstáculos en el ejercicio del derecho al agua por parte de las mujeres rurales es su excesiva carga de trabajo. “El estudio que realizamos evidencia que su tiempo es absorbido por el cumplimiento de múltiples obligaciones y tareas, frente a las cuales no existe una corresponsabilidad de sus parejas y demás integrantes del grupo familiar”, explicó Villanueva.

Esta situación de desventaja no es sin embargo reconocida como tal y, por el contrario, se utiliza como excusa para justificar la menor presencia de mujeres en las instancias comunes. “Los roles de género socialmente asignados –añadió- limitan su desarrollo y recortan sus derechos. Es urgente dar más pasos hacia la igualdad y cerrar las brechas que están excluyendo a las mujeres del acceso al agua y los espacios de decisión”, subrayó la especialista.

El cambio climático está golpeando a las comunidades campesinas al ser dependientes de la agricultura familiar, pero el impacto es diferenciado en mujeres y hombres. Ellas son más afectadas por las discriminaciones que enfrentan y si no se toman medidas que igualen el terreno quedarán excluidas de oportunidades no solo en el acceso al agua sino en la concreción de sus proyectos de vida, sostuvo la representante del PDR.

Resaltó que sin igualdad de género no se podrá alcanzar la seguridad hídrica ni tampoco los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se planteó no dejar a nadie atrás en el objetivo del desarrollo humano.