FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO: LAS MUJERES SON PARTE DE LA SOLUCIÓN

FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO: LAS MUJERES SON PARTE DE LA SOLUCIÓN

El Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, a través de su Programa de Desarrollo Rural, viene trabajando desde 1988 para que las mujeres rurales accedan plenamente a sus derechos. Históricamente, han vivido en condiciones de pobreza y desigualdad, agravadas en estos momentos por los efectos del cambio climático.

El Perú es el país que ocupa el tercer lugar en el mundo con mayor número de desastres a consecuencia del cambio climático, un fenómeno que preocupa a la humanidad, y que tiene su origen en la ambición desmedida y en la exacerbación del consumismo, en base a la explotación de mujeres y hombres y a la destrucción de su medio ambiente. Ello ha generado el incremento de la temperatura,  de sequías y lluvias torrenciales que causan el desborde de ríos y la aparición de nuevas plagas, entre otros efectos que impactan en los cultivos, las viviendas y la salud de las personas, agravando su situación de precariedad.

Está demostrado que las consecuencias del cambio climático afectan de una manera diferenciada a hombres y mujeres de los distintos ecosistemas, lo que obliga a convocar a las mujeres y capacitarlas en todas las acciones que coordinen las autoridades, además de tomar en cuenta su experiencia, saberes y rol que tienen en la sociedad, y que hacen que su papel sea fundamental en el proceso de adaptación y mitigación.

Como respuesta a esta necesidad de fortalecer las capacidades de las mujeres del campo, el Centro Flora Tristán ha creado la Escuela Agroecológica de Mujeres Productoras Rurales, en la que participan agricultoras de Cusco y de Piura, y se espera continuar desarrollando esta propuesta en otras regiones del país.

¿Por qué el cambio climático afecta de una manera distinta a las mujeres rurales y andinas?

 

  • · Por la desigualdad y pobreza en que viven.
  • · Porque habitan en zonas expuestas a los cambios climáticos.
  • · Por la desigual distribución de roles en la familia.
  • · Por su alta dependencia de la agricultura de autoconsumo.
  • · Por su limitado acceso y distribución de los recursos productivos, como tierra, insumos, semillas y agua.
  • · Por su restringido acceso a los servicios, como salud, educación, agua y desagüe, electricidad, entre otros.
  • · Por su deficiente nivel de nutrición que las hace más vulnerables a las enfermedades que trae consigo el cambio climático.
  • · Por su limitado acceso a la capacitación y asistencia técnica.
  • · Por su restringida participación en la vida pública de sus comunidades y distritos, y en la toma de decisiones.

 

Este panorama nos demuestra la urgencia de incorporar a las mujeres en los procesos que vienen desarrollando tanto el sector público como privado para la mitigación y adaptación frente al cambio climático. Además, en los estudios e investigaciones que se realizan en el espacio académico.

¿Qué es la Escuela Agroecológica de Productoras Rurales?

Esta Escuela es una propuesta del Centro Flora Tristán que se plantea, por un lado, fortalecer a las mujeres productoras como ciudadanas, es decir, que tengan la certeza de que son sujetas de derechos, por los cuales tienen que luchar; por otro, promueve su acceso a la capacitación y asistencia técnica –de la que están prácticamente excluidas–, para la mejor gestión de sus recursos económicos, productivos y su participación en los espacios de decisión sobre planes y estrategias frente al cambio climático, agricultura familiar y seguridad alimentaria.

Esta formación integral es posible a partir de los enfoques que son la base del proceso de formación: el enfoque de género; de derechos humanos; el enfoque intercultural, indispensable en una sociedad multicultural como el Perú, y el enfoque agroecológico que se basa en el saber local y tradicional con las nuevas tecnologías, para un mejor uso de sus recursos naturales (suelos, agua y bosques), y para el cultivo de productos sanos, con abonos orgánicos que les permita mejorar su alimentación con una dieta balanceada y saludable, así como articularse a los mercados con la venta de sus productos orgánicos.

En este sentido, la Escuela no solo es una propuesta técnica, también, una propuesta política que implica, por un lado, una justicia climática, y, por otro, la sostenibilidad para la vida, en el marco de la propuesta feminista que impulsa una nueva visión de desarrollo, que tiene como centro al ser humano y una nueva forma de convivir en armonía con la naturaleza.

La Escuela impulsa un proceso de formación y de reflexión desde la vida cotidiana, que comprende las relaciones en la unidad familiar, el acceso a la salud, a la alimentación, la educación, el acceso y control a los medios productivos, y la vida en la comunidad, que tiene que ver con la participación de las mujeres en las decisiones de sus unidades productivas, la comunidad y gobiernos locales y regionales. Es decir, fomenta una mayor autonomía y ciudadanía de las mujeres en todos los ámbitos de su vida.

¿Qué alianzas se han desarrollado para el impulso de la Escuela Agroecológica?

Por su experiencia de trabajo, desde 1979 en que fue creado el Centro Flora Tristán, se tiene la convicción de que establecer alianzas con los distintos sectores de la sociedad es la mejor estrategia para fomentar la autonomía y el desarrollo de las mujeres rurales y andinas en igualdad de oportunidades. Por ello, la Escuela se ha impulsado desde un comienzo en alianza con la Universidad Nacional de Piura (UNP) y en Cusco con las Asociación Regional de Productores Ecológicos Cusco (ARPEC).

Esto ha ayudado a que el proceso de formación de la Escuela comprenda talleres y prácticas demostrativas en el campo. Además, incluye la asesoría en la conducción sostenible de las parcelas, entre otras actividades. El proceso de formación y acompañamiento dura dos años.

Con la mejora de la calidad y el incremento de la producción, se ha contribuido a mejorar la nutrición de las familias y a contar con excedentes que son colocados en el mercado local, lo que genera ingresos a las mujeres y fortalece su autonomía para decidir.

La calidad y variedad de los productos han hecho posible la participación de las mujeres de la Escuela en las ferias locales y regionales y la zona del mercado de la Feria Gastronómica Mistura en Lima.

¿Qué dicen las mujeres de la Escuela?

“Con la capacitación que he recibido en la Escuela Agroecológica de Flora Tristán, he aprendido a organizar mi parcela, a priorizar mis cultivos y diversificarlos. También he instalado riego tecnificado por aspersión en mi parcela, así puedo ahorrar, no desperdicio el agua y trabajo menos” (Orfelinda Calle Quinde, distrito de Sicchez, provincia de Ayabaca, Piura).

“La Asociación de Productoras Ecológicas de Quispicanchis la formamos a raíz de nuestra participación en la Escuela Agroecológica del Centro Flora Tristán… Necesitábamos estar asociadas para poder hacer oír nuestra voz… Con la Asociación hemos tenido nuevas oportunidades” (Maribel Chalco, distrito de Huaro, provincia de Quispicanchis, Cusco).

“…al inicio mi esposo no quería que venga a la Escuela, seguro te vas a chismosear, me decía. Después me apuraba, anda, que vas a llegar tarde a tu capacitación, decía. Lo que aprendo en los talleres me ha servido para aprovechar mejor el agua, ya no desperdiciamos y eso enseño a otras compañeras y compañeros en mi comunidad”. (Isabel Checca, distrito de Andahuaylillas, provincia de Quispicanchis, Cusco).

“Nos han capacitado en las aulas de la Universidad Nacional de Piura y por primera vez he pisado el laboratorio de Morfofisiología Vegetal de la Facultad de Agronomía… Ya puedo decir que yo también soy una universitaria, ¡a mis años!” (Zulema Zurita, distrito de Frías, provincia de Ayabaca, Piura).

“Me siento alumna de una universidad y también he aprendido a elaborar mis propios abonos en forma natural, aprovechando lo que tenemos en la chacra y hasta ahorramos dinero” (Aydé Saavedra, distrito de Morropón, provincia de Morropón, Piura).

“Las plagas las atacamos con preparados naturales, no usamos nada de químicos. Mis productos no están contaminados, son orgánicos y ya tenemos la certificación de Bio Latina” (Escolástica Juárez, distrito de Chulucanas, provincia de Morropón, Piura).

“Me siento más muchacha... Tuve que hacer mi cola junto con los estudiantes para entrar al comedor universitario y el rector José me felicitó...” (Elvira Adrianzén, 82 años, productora de distrito de Chulucanas, provincia de Morropón, Piura).

¿Cuáles son los resultados de la Escuela?

A nivel personal

 

  • · Las productoras han incorporado sus derechos individuales y colectivos y han afianzado su autonomía.
  • · Reconocen la importancia de cuidar su salud, que es vista de una manera integral.
  • · Han internalizado su derecho a vivir sin violencia en su casa y en la comunidad.
  • · Conocen su derecho a compartir las responsabilidades familiares.
  • · Reconocen y ejercen su derecho a participar en los espacios ciudadanos de su comunidad o gobierno local.

 

A nivel productivo

 

  • · Aprovechan mejor sus terrenos en base al conocimiento del diseño predial.
  • · Usan el agua de modo más eficiente y han mejorado sus semillas.
  • · Diversifican sus cultivos. Han mejorado su alimentación con una dieta balanceada con productos saludables
  • · Hacen uso racional de sus recursos naturales, como suelo, agua y bosques.
  • · Mejoran e incrementan el nivel y la calidad de su producción.
  • · Se están articulando a mercados y ferias e incrementan sus ingresos con la venta de sus productos orgánicos.

 

A nivel organizacional

 

  • · Han tomado conciencia de que para enfrentar el cambio climático en sus comunidades, es fundamental organizarse.
  • · Tienen nuevas oportunidades de comercialización a partir de organizarse.
  • · Su participación de manera colectiva en sus comunidades y distritos ha dado mayor fuerza a su voz y presencia.

 

 

Frente a la emergencia que vive el Perú, es hora de convocar a hombres y mujeres, solo unidas/os será posible enfrentar el cambio climático.

 

¡Las mujeres somos parte de la solución!