Por el desarrollo de la pequeña agricultura con igualdad de género. Centro Flora Tristán se pronuncia con ocasión del Día de la Mujer Rural

Al conmemorarse este 15 de octubre el Día Internacional de la Mujer Rural, la institución feminista hizo un llamado al gobierno a fin de que promueva el desarrollo de la pequeña agricultura con políticas que impulsen la igualdad de género y permitan cerrar las brechas de inequidad que impiden a las mujeres del campo el pleno disfrute de sus derechos.

Las mujeres tienen un rol importante en la agricultura, actividad que genera la principal fuente de alimentación de peruanas y peruanos. Sin embargo faltan avances para garantizar su derecho a la titularidad y uso de la tierra, al acceso a espacios de formación y capacitación técnica, a decidir en la organización comunal y a vivir sin violencia de ningún tipo, entre otros.

El Centro Flora Tristán indicó que si bien los resultados del IV Censo Nacional Agrario (CENAGRO) muestran algunas mejoras, todavía persisten situaciones de desventaja para las mujeres rurales.

El caso más saltante es respecto a la educación donde el analfabetismo femenino llega al 26.6% y el masculino al 8.9%, mientras que del total de personas que no han accedido a ningún nivel escolar, casi un tercio son mujeres (27.3%) respecto del 8.6% de los varones.

El CENAGRO reporta que un poco más del 30% de agricultores/as ha titulado sus tierras, siendo mujeres más de la  de la tercera parte. Sin embargo es preocupante el 46.8% de personas que no tienen título de sus parcelas ni lo están tramitando. De ese total, casi la mitad (44.1%) son mujeres.

A esta inseguridad jurídica se suma el hecho de que son agricultoras la mayoría (60%) de la población rural que realiza trabajos agrícolas no remunerados. Los hombres llegan al 39.5%.

La fuerza productiva de las mujeres rurales alcanza casi todo su ciclo de vida, pues aunque se concentra en su etapa de los 35 a los 54 años, asumen labores desde niñas y representan el 30% de personas adultas  mayores en actividad.

“El panorama de la agricultura muestra algunos cambios positivos, pero consideramos que son insuficientes y que se necesitan medidas urgentes para mejorar la calidad de vida de las mujeres y sus familias”, afirmó Blanca Fernández, del Programa de Desarrollo Rural del Centro Flora Tristán.

Sostuvo que el crecimiento económico no se refleja en beneficios sustantivos para la población del campo, en especial de las mujeres, porque no se toman medidas para erradicar las condiciones que originan la pobreza y la desigualdad. “Se requieren políticas de género, derechos humanos e interculturalidad, que además tengan en cuenta el actual contexto de cambio climático”, remarcó.

El CENAGRO ha confirmado que la pequeña agricultura es fuente de la seguridad alimentaria al proveer más del 70% de los frutos que alimentan a la población nacional. También, la alta concentración de la propiedad de la tierra en pocas empresas, que producen para los mercados externos.

“Si nuestra alimentación depende de la agricul

tura familiar, qué espera el gobierno para invertir en este sector en condiciones de equidad”, se preguntó Fernández, quien también manifestó que declarar el 2013 como el año de la inversión para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria, resulta solo una postura declarativa hasta el momento.

El 15 de octubre, fecha emblemática a nivel mundial, es la ocasión para que autoridades de los diferentes niveles de gobierno, medios de comunicación y sociedad en general, coloquen en agenda la desigualdad que afecta a las mujeres rurales y la necesidad de adoptar políticas que permitan corregir esta situación de cara a un desarrollo sin discriminaciones.

Lima 11 de Octubre 2013