15 de octubre: Reconocimiento al aporte de las mujeres rurales

Estado debe iniciar proceso para saldar deuda histórica con ellas


Al conmemorarse este 15 de Octubre el Día de la Mujer Rural, el Centro Flora Tristán hace público su reconocimiento a este sector de la población que viene contribuyendo a la economía del país y desde tiempos ancestrales aporta al cuidado y preservación de la biodiversidad, y a la seguridad y soberanía alimentarias.

Pese a un contexto adverso por la desatención del Estado a su situación de postergación histórica que se agrava con el impacto del cambio climático en sus vidas y economías, las mujeres rurales andinas y amazónicas continúan cumpliendo un rol importante en el manejo del agua y de la tierra, en el ciclo productivo agrario, y en el cuidado y sostenimiento de sus familias.

Desde el Centro Flora Tristán les expresamos nuestro reconocimiento porque trabajando la tierra nos abastecen de alimentos, rescatando tecnologías ancestrales nos alcanzan una amplia gama de productos transformados, y por preservar las semillas y cuidar el medio ambiente cada día.

La sociedad y las autoridades de todos los niveles del Estado deben reconocer y valorar esta contribución, y desarrollar políticas orientadas al fortalecimiento de su ciudadanía y de sus organizaciones, como parte de las estrategias de lucha contra la pobreza y pobreza extrema, y contra los efectos del cambio climático que constituye una amenaza para su seguridad, salud  y sus vidas, y que además pone en riesgo el cumplimiento de los Objetivos del Milenio.

En la actualidad menos del uno por ciento del Producto Bruto Interno nacional se destina al desarrollo del agro pese a que la Constitución establece su atención preferente, con lo cual la desigualdad y discriminaciones sociales y de género se concentran entre las personas de zonas rurales  que en su gran mayoría se dedican a la pequeña agricultura y representan alrededor del 30 por ciento del total de la población.

El trabajo en el campo de mujeres y hombres produce el 70 por ciento de los alimentos que se consumen en el país, pero apenas el 20 por ciento de las unidades agropecuarias son dirigidas por las mujeres de las cuales menos del 5  por ciento cuenta su título de propiedad, lo que indica el débil acceso a sus derechos económicos.

Este panorama empeora al ser el Perú uno de los países más vulnerables al cambio climático: sus efectos se ciernen sobre la población rural pero con mayor crudeza sobre las mujeres por razones de género. Sin embargo, ellas sostienen esfuerzos e iniciativas orientadas a la adaptación y mitigación que sin embargo requieren de apoyo para su sostenibilidad.

Es hora de que el Estado inicie el proceso para saldar la deuda histórica que tiene con las mujeres rurales peruanas a fin de que alcancen el pleno ejercicio de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Su actorìa protagónica es necesaria y fundamental en las estrategias de desarrollo y frente a los impactos adversos del cambio climático.

En ese sentido, reconocemos también la lucha de sus organizaciones por preservar sus tierras, territorios y recursos productivos y forestales, y por impulsar procesos de cambio social y económico en sus regiones demandando su inclusión en la toma decisiones en todo nivel.

Como organización de sociedad civil, estaremos vigilantes de los compromisos asumidos por el actual gobierno de disminuir la pobreza con énfasis en las zonas rurales, desarrollar una política agraria desde un enfoque de desarrollo sostenible  e inclusivo, y tomando en cuenta la agenda ambiental con acciones de adaptación y mitigación frente al cambio climático. Y de que estos incluyan a las mujeres.

Octubre 2011