Mujeres productoras comercializaron alimentos de sus propias parcelas

De la Chacra a la olla

Cusco 5 Julio.- En lo que resultó una experiencia muy positiva para sus aspiraciones de mejorar su producción y comercialización, un grupo de mujeres rurales participó en la XLII Feria Agropecuaria, Agroindustrial y Artesanal y XI Feria Internacional Huancaro realizada entre el 18 y 30 de junio último.

El tradicional evento, parte de las fiestas centrales del Cusco por el Día de la mujer y hombre del campo del 24 de junio, reunió a una diversidad de participantes del Estado y del sector privado, así como de la sociedad civil y de organizaciones sociales.

Durante doce días la Feria, organizada por la Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras (COCLA), fue escenario de intercambio, conocimiento y vitrina de la riqueza productiva, económica, técnica, social y gastronómica de la región. Tuvieron un lugar especial las 40 mujeres de la Escuela Agroecológica de Productoras Rurales.

Katherine Pozo Acosta, promotora del proyecto Justicia Climática, Seguridad Alimentaria y Mujer Rural que gestiona el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán en Cusco y Piura, resaltó la participación de las integrantes de la Escuela,  instancia de formación que se desarrolla en el marco del referido proyecto.

“Las mujeres han exhibido y comercializado sus productos en todas sus variedades como papa huayro, mactillo, peruanita, alianza, mariba y amarilla; maíz chullpi, janka, sacsa, cheqche, blanco, estaquillado, pesqoruntu y morado; oca amarilla e higo; lizas amarilla y palillo; trigo yanabarba y quinua amarilla”, detalló.

Además mostraron en sus puestos cebada, lechuga, tomate, pepino, vainita, rocoto, zanahoria, betarraga, culantro, arvejas, y frejol, que concitaron la atención del público que acudió a la feria. “Ellas mismas han ofertado sus productos, dialogado con la gente, y vendido lo que trajeron de sus parcelas”, explicó Pozo Acosta.

Debido a la discriminación de género, las mujeres rurales no tienen iguales oportunidades que los varones para capacitarse, mejorar sus técnicas de producción e insertarse en cadenas productivas que les permita generar sus propios ingresos. Por esa, razón la experiencia de la Feria es un aprendizaje práctico de suma utilidad.

“Justamente la Escuela promueve estos espacios. La mayoría de mujeres ha participado por primera vez en una feria de esta magnitud y ganado confianza en sí mismas, han vendido sus productos en forma directa y entrado en contacto con otros productores y compradores a gran escala, lo que les abre nuevas oportunidades”, subrayó.

En palabras de las propias productoras, han superado temores y fortalecido sus aprendizajes. Sabina Rayo Huayhua, de la comunidad Yanamanchi, expresó que en la feria del próximo año su participación será aún mejor. Para Maribel Chalco del distrito de Huaro, ha sido valioso dar a conocer sus productos, venderlos y con los ingresos mejorar la calidad de vida de su familia.

“Antes no sabía muchas cosas y agradezco al Centro Flora Tristán y las otras instituciones que nos enseñan a producir mejor y prepararnos para una venta con mayores beneficios”, dijo Santusa Atao de la comunidad de Lucre, Quispicanchis.

El proyecto Justicia Climática, Seguridad Alimentaria y Mujer Rural tiene entre sus objetivos contribuir al desarrollo de las mujeres productoras agrarias, al mejoramiento de su calidad de vida y al ejercicio pleno de sus derechos.