Homenaje a Yolanda Westphalen

Rendimos homenaje a la poeta Yolanda Westphalen, que falleciera el domingo 26 de junio

La poesía vitalista de Yolanda Westphalen*

Diana Miloslavich

Yolanda Westphalen nació en Cajamarca en 1925. Luego de una breve pero significativa estadía en Pacasmayo, llegó a radicar a la ciudad de Lima. Estudió literatura y filosofía en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en donde se graduó con una tesis sobre la novela Los Ríos Profundos de José María Arguedas.

Trabajó también con el doctor Luis Alberto Sánchez en el Repertorio Bibliográfico de la Literatura Latinoamericana. Publica su primer libro, un  estudio sobre: El mundo de Trilce en César Vallejo, en colaboración con Mariano Iberico y María Eugenia Gerbolini en 1963.

Su primer poemario Palabra Fugitiva, publicado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, recibe un prólogo de Mariano Iberico y un colofón de Alberto Escobar en 1964.  En su primer poemario deja quizás los pocos rastros de su condición femenina y preguntas iniciales que aparecen en toda su obra.  Así en el poema XXV:

Dime mujer – murmura el viento –

¿Quién te alumbra

Con la brasa de tizones encendidos?

El sol, el agua y el tiempo

y la palabra olvidada

-que yace entre los cipreses

profanados-


O en el poema XXVI:

Decime niña-

Qué estrellas de escarcha

Doran

Tus sueños

Exilada – así – del mundo

Con las ediciones de la Rama Florida, publica en 1971, su segundo libro Objetos enajenados. La poeta explora la cotidianeidad, los objetos que la rodean.  El yo poético analiza, escruta, piensa en el universo objetual alienado para redescubrir su humanidad.  Reúne catorce poemas, el terno, los zapatos, la botella, el hombre-presa, la noche, la maleta, el silencio, la mecedora, la lámpara, el cactus, el espejo, la escalera, el cigarro y el reloj.


Zapatos


Los zapatos negros

De cuero agrietado

Viven

En ese atardecer impostergable

Un gesto despoblado

De pasos

Viven

El fracaso del límite

Del

Uso

Son objetos ya sidos

Descoloridos

Roídos

Sufridos y callados

Zapatos negros

Olvidados en su pasividad

Yacen

Se agigantan

Sonambulizan una extraña huida

Hacia ese abismo

Absoluto

De una soledad pretérita

La ciudad entera flotan en las suelas

Gastadas y vencidas

De esos zapatos

Excluidos del hombre

Ajenos

Extraños a su vivir diario

(fragmento)


En la entrevista publicada por Roland Forgues en el libro Las poetas se desnudan,  Tomo IV, en 1991, Westphalen señala sobre su propio trabajo, en relación a este libro: (…me quedé sola en la casa que está muy grande, un poco antigua, con estos cuadros que tu ves, y una serie de objetos. Entonces comencé a sentir que esos objetos tenían vida, que los objetos compartían la vida de una.  Eso me llevó a escribir objetos enajenados, es decir que los objetos eran enajenados para mí, porque todos cobraban vida).

Trece años después, la poeta, nos entrega en 1984, el poemario Universo en el exilio, publicado con la Editorial Salesiana, donde reúne cuarenta y tres poemas.  Este libro está traducido al francés por Marcel Hennart y publicado en Bélgica en una edición bilingüe en 1987.

Poesía vitalista en el sentido de Ortega y Gasset.  Su obra es la búsqueda constante de una trascendencia a través de la palabra.  Y esto nos muestra el poema “Universo en el exilio”.

Universo en el Exilio


Desterrada estoy en la sal del desprecio

Despojada en el umbral de la palabra

Pero soy única

Entre los cuatro puntos cardinales

No tengo brújula que confirme mi universo

He matado el alba, he desollado la noche

He amortajado el recuerdo

He ahogado el grito de los pájaros

Me he ceñido los lomos con la carga

De todas las estrellas

Me abruma la oscuridad que crece en mi

Como un parásito

Y la eternidad germina entre mis labios      

Húmedos

Como un helecho

Cargado de silencio

Y el universo con sus formas y

Sus símbolos

Se vuelve transparente

Huye

La crueldad, el límite, el milagro y el mito

Los valores

La caótica belleza

Las piedras angulares

De este universo en exilio perenne

De evocación siempre en ascenso

En muda adoración apocalíptica

Y después qué?

El destierro en el umbral de la palabra


*Texto publicado  en la revista Kachkanirajmi el año 1999 y que Diana Miloslavich leyó en marzo de ese año cuando el Movimiento Amplio de Mujeres le entregó un reconocimiento en el Centro Cultural de España, en el marco del Canto a la Vida de ese año.