|
Se calcula que seis de cada
diez mujeres son víctimas de violencia
física en sus relaciones de pareja. En
el año 2001, las denuncias por violencia
familiar ante la Policía Nacional del Perú
en Lima Metropolitana y la Provincia Constitucional
del Callao fueron 32 mil 861, mientras que en
el año 2000 se recibieron 28 mil 265 denuncias
por maltratos físicos y psicológicos
(Oficina de Derechos Humanos y Participación
Ciudadana de la VII Región PNP de Lima
Metropolitana).
Estas cifras no reflejan la
realidad por cuanto la violencia familiar es un
problema que generalmente es ocultado por la víctima.
Del 42% de las personas que ha sido maltratada
o golpeada, menos de la mitad de ellas pide ayuda
a una persona cercana y tan solo 1 de cada 5 acude
a una institución en búsqueda de
ayuda (ENDES 2000).
Antiguamente, la violencia familiar
se consideraba como un asunto privado; sin embargo,
se trata de una lesión de derechos humanos
y es de interés público la defensa
de la integridad de la persona y es obligación
del Estado crear las condiciones para su defensa.
Por ello, desde 1993, el Perú
cuenta con la Ley 26260 de Protección frente
a la Violencia Familiar. La Ley establece obligaciones
para diversas autoridades: la policía,
los fiscales de familia, los jueces de familia,
jueces de paz y las municipalidades. También
señala las acciones que deben tomarse en
la prevención y atención de la violencia
familiar, así como la sanción de
los agresores.
En varios lugares del país,
la Policía Nacional ha creado las Comisarías
de la Mujer (hoy delegaciones) y en cada comisaría
de distrito se cuenta con una oficina especializada
para atender estos casos. En Lima existen cuatro
Comisarías de la Mujer y el Ministerio
de la Mujer ha creado Centros de Emergencia Mujer
a nivel nacional. Existen también Defensorías
del Menor y Casas de Refugio para personas maltratadas.
Nuestra Ley define la violencia
familiar como cualquier acción u omisión
que cause daño físico o psicológico,
maltrato sin lesión, inclusive amenaza
o coacción graves, así como la violencia
sexual que se produce entre los miembros de una
familia, o entre quienes habiten en el mismo hogar,
siempre y cuando no medien relaciones contractuales
y laborales.
La Encuesta Demográfica
y de Salud Familiar (ENDES 2000) señala
que el 41% de las mujeres casadas o unidas con
un compañero o que lo hubiera estado reveló
que había sido empujada, golpeada o agredida
físicamente por su esposo o compañero.
La investigación “Violencia
sexual y física contra las mujeres en el
Perú. Estudio multicéntrico sobre
la violencia de pareja y la salud de las mujeres”
(OMS, Centro Flora Tristán, Universidad
Cayetano Heredia, 2002), también nos da
cifras sobre la violencia:
• El 40% de las mujeres de Lima y el 61%
de Cusco reportan haber sufrido violencia física
por parte de su pareja.
• Como efecto de la violencia física,
la mitad de las mujeres tuvo lesiones.
• El 15% de las mujeres de Lima y el 28%
del Cusco han sufrido violencia física
durante el embarazo, siendo el agresor casi al
100% el propio padre.
• El 28.4% de mujeres de Lima y el 31.89%
en Cusco han sufrido violencia física a
partir de los 15 años.
• Una de cada tres mujeres, tanto en Lima
como en Cusco, manifiestan haber contado a nadie
acerca de la situación de violencia.
• Solo una de cada tres mujeres ha buscado
ayuda en un servicio, principalmente en la policía.
• La principal razón para buscar
ayuda se refiere a situaciones límite:
gravedad, temor al asesinato, violencia contra
los hijos.
La violencia contra la mujer
es un persistente problema mundial que cruza límites
culturales, geográficos, religiosos, sociales
y económicos, que obliga a los estados
a tomar medidas y desarrollar políticas
para prevenirla, sancionarla y erradicarla.
|