Flora Tristán
y las Metas de Desarrollo del Milenio
El Centro Flora Tristán,
con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas
para la Mujer (UNIFEM) y el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), viene
ejecutando, desde el 2004, un proyecto sobre
las Metas de Desarrollo del Milenio, que tiene
como propósito generar un proceso de
difusión, discusión y posicionamiento
de estas Metas desde una perspectiva de equidad
de género y derechos humanos.
Para el Centro Flora Tristán,
hacer realidad las Metas del Milenio pasa por
un proceso de análisis de los marcos
normativos nacionales y de articulación
con otros compromisos internacionales (vinculantes
o no), tales como los asumidos en la Cumbre
Mundial a favor de la infancia (1990), la Cumbre
de la Tierra en Río (1992), la Conferencia
Mundial de Derechos Humanos en Viena (1993),
la Conferencia de Población y Desarrollo
de El Cairo (1994), la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social en Copenhague (1995), la IV
Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing (1995),
la Conferencia Mundial contra el Racismo y Discriminación
en Durban (2001) y la Convención para
la Eliminación de toda forma de Discriminación
contra la Mujer (CEDAW).
Las Metas del Milenio se vinculan
de manera directa con la vida de las mujeres,
con su proceso de ciudadanía y desarrollo.
Lo importante es que la aplicación de
las Metas se inserten en un marco de equidad
y justicia en la medida que se refieren a temas
claves para el adelanto de las mujeres, tales
como la pobreza, la educación, la salud,
el medio ambiente y la asignación de
recursos a estos ámbitos.
Por ello, el Proyecto viene desarrollando
acciones de promoción y difusión
desde un enfoque transversal de género
que consideren, entre otros aspectos, las múltiples
dimensiones de la pobreza en las mujeres, teniendo
en cuenta que mujeres y hombres viven la pobreza
de una manera diferente; que tomen en cuenta
el acceso desigual de las mujeres a recursos
agrícolas, a la división sexual
del trabajo o a reconocer que las mujeres son
más afectadas cuando el acceso al agua
potable no existe; incorporar de manera explícita
los derechos sexuales y reproductivos como referentes
y estándares de calidad de vida; necesidad
de acciones en violencia física y sexual,
como factores que afectan directamente la salud
y la vida de las mujeres, la salud materna,
que incrementan las probabilidades de contagio
del VIH/SIDA. Solo así, las Metas del
Milenio podrán realmente ayudar a generar
mejoras en la calidad de vida de toda la población.
El Centro Flora Tristán
plantea la difusión de las Metas, como
proceso político que las incorpore en
el debate y diálogo público entre
la sociedad civil y la clase política,
que permitan un mayor y mejor entendimiento
de su relevancia y puedan ser pensadas como
parte integral de las prioridades y acciones
en políticas públicas.
Con este fin se está trabajando
con tres importantes actores sociales y políticos:
organizaciones de mujeres de base, periodistas
de medios de comunicación de todo el
país y autoridades y funcionarias/os
públicos.
Se trabaja el tema con organizaciones
de mujeres de base, para su fortalecimiento
y promoción y defensa de sus derechos.
Con los decisores públicos del Estado
(ejecutivo, legislativo, gobiernos regionales
y locales), con el propósito de sensibilizarlos
e incluyan las Metas en las políticas
públicas y planes de gobierno, con un
enfoque de género. Y con periodistas
para las difusión de las Metas y su articulación
con la agenda de mujeres.
Para cumplir con estos objetivos
se están propiciando espacios de información,
reflexión y debate de propuestas, a través
de talleres, seminarios y foros. Se han elaborado
documentos de análisis de las Metas desde
un enfoque de género. Un módulo
de capacitación y folleto de difusión
para el trabajo con las organizaciones de base,
de manera que al mismo tiempo que las mujeres
se reafirman como sujetos de derechos, se fortalecen
en su rol propositivo y de vigilancia.
Todas estas actividades se realizarán
en Lima, Junín y Piura.
En Lima, el Centro Flora Tristán
realiza un trabajo coordinado con organizaciones
de mujeres, que se han reunido en una Mesa de
Vigilancia, que trabaja especialmente en la
agenda de los derechos sexuales y reproductivos.
Cuentan con un boletín trimestral, “Sumando
Voces”, que llega a más de quinientas
mujeres y que tiene un especial con información
sobre las Metas del Milenio y la Agenda de las
Mujeres.
El trabajo en las regiones se realizará
en alianza con instituciones que trabajan en
promoción de los derechos de las mujeres.
Como cierre del proyecto, se realizará
una audiencia pública en el Congreso
de la República, para hacer llegar las
propuestas discutidas en todos los espacios
propiciados en este marco.
Una mirada a la Metas
desde las mujeres
Como sabemos, en la Cumbre del
Milenio participaron jefes de Estado y de Gobierno,
pero no organizaciones de la sociedad civil
y mucho menos organizaciones de mujeres. La
Declaración del Milenio trató
de basarse en los acuerdos de las principales
conferencias, realizadas en la década
de los noventa, pero se sintetizaron mucho estas
recomendaciones.
Dado el apoyo de 191 Estados,
miembros de la ONU, las Metas se pueden mirar
como otro camino para monitorear la implementación
de la Plataforma de Beijing y otros acuerdos
internacionales.
Las Metas han asumido algunos
puntos planteados en la Plataforma de Acción
Mundial, de Beijing. Específicamente
se han recogidos los puntos relacionados a los
temas de pobreza, educación, salud y
sostenibilidad del medio ambiente. Sin embargo,
la Plataforma tiene una propuesta integral para
mejorar la situación de la mujer, y ésta
es una carencia en la Metas que contempla objetivos
cuantitativos, sin tener en cuenta los diversos
contextos en el que se desenvuelven las mujeres
y sin abordar la discriminación de género
existente.
Con relación a la Conferencia
Internacional sobre Población y Desarrollo,
uno de los principales aspectos omitidos en
las Metas es el acceso a información
y servicios de salud sexual y reproductiva.
En general, los derechos sexuales y derechos
reproductivos no han sido incluidos en las Metas,
a pesar de la importancia que tienen para alcanzar
los objetivos que se plantean.
Asimismo, la violencia física
y sexual no está considerada en los indicadores.
Tampoco hay indicadores explícitos sobre
las necesidades de las mujeres a lo largo de
su ciclo vital, lo que también involucraría
los problemas de las niñas, jóvenes
y ancianas. Aunque se da prioridad a la salud
de la mujer embarazada, no se mencionan aspectos
como los métodos anticonceptivos, embarazos
no deseados y mucho menos el aborto. Otro tema
ausente es la discriminación contra las
minorías sexuales.
Las Metas limitan la igualdad
de género y la autonomía de la
mujer al sistema educativo, sin tener en cuenta
la importancia que en este sentido tiene el
acceso a un empleo adecuado, el desarrollo de
sus capacidades, el aumento de oportunidades,
el respeto de sus derechos, etc.
Es decir, la visión de
las Metas no es global, puesto que falta un
enfoque de los derechos humanos y de justicia
social. Es notoria la ausencia de un enfoque
de género transversal a todas las Metas,
y se ha dado prioridad los indicadores cuantitativos
sin tener presente que muchos procesos para
mejorar las condiciones de vida de las mujeres
requieren indicadores cualitativos.
En setiembre de 2005, se volverán
a reunir jefes de Estado y de Gobierno de todo
el mundo para evaluar el avance de las Metas
y las sugerencias. Esa reunión debe servir
como una oportunidad para explicitar puntos
fundamentales, como los anteriormente señalados
e incluirlos en las agendas políticas.
Un análisis más
detenido de las Metas del Milenio, desde un
enfoque de género, puede verse en el
documento “Recomendaciones políticas
para el cumplimiento de las Metas de Desarrollo
del Milenio”, de Jennie Dador, en el archivo
de Documentos de las Metas.