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DEBATE LITERATURA Y GÉNERO


Mujeres y movimientos sociales en América Latina:
Ángela Ramos y Magda Portal, escritoras políticas de pie en la Historia del Perú

Lady Rojas-Trempe*


Dos mujeres cultas, Ángela Ramos Relayze (Callao, 6 de junio de 1896 – Lima, 26 de julio de 1988) y Magda Portal (Lima, 27 de mayo de 1901 – Lima, 11 de julio de 1989), entregaron con profesionalismo su quehacer militante y su escritura comprometida para que las transformaciones socio-económicas, políticas, ideológicas, culturales y artísticas empujaran a la historia de las peruanas y de los peruanos del siglo XX por los carriles de la democracia, la justicia, “la igualdad y de esa madre adorada que es la libertad”, según Ángela Ramos (I 534) en su obra Una vida sin tregua. ¿Cómo se explica que esas escritoras luchadoras desafiaran a las autoridades militares y se rebelaran contra las sociedades semifeudales y patriarcales del Perú y del continente americano, en la primera mitad del siglo XX?

Dicha época se caracterizó en el Perú por el dominio religioso que dictaba el estatuto y la posición que las mujeres debían ocupar en la familia y la sociedad, por la agresión del naciente capitalismo que golpeaba cruelmente a los trabajadores, y por el abuso de los gobiernos de turno que clausuraban periódicos, encarcelaban o deportaban a los que intentaban cambiar las estructuras. La asociación Evolución femenina, que fundó y dirigió María Jesús Alvarado desde el 21 de febrero de 1914, presionó al Estado para que reconociera legalmente, entre otros, el derecho al voto femenino y la ciudadanía jurídica para las mujeres, que sólo lo lograrían en 1956.

En 1915, Alvarado funda la Escuela Moral y Trabajo, que combina la educación de las jóvenes con la práctica laboral. Dos años más tarde, se crea en Huacho el Centro de Estudios Luz y Libertad para "elevar la condición moral, intelectual y económica de la mujer." Por su parte los obreros se sublevaron contra el capitalismo, formaron sus asociaciones para exigir ocho horas de trabajo y con la ayuda de dirigentes iniciaron el movimiento anarco-sindical. En 1924, Haya de la Torre con Magda Portal organizaron en México, el Apra -Alianza Popular Revolucionaria Americana-, y José Carlos Mariátegui fundó en Lima, en 1928, el Partido Socialista.

A través de su acción libertaria, de su pensamiento cuestionador y de su profesión con la palabra Ángela Ramos -de extracción humilde- y Magda Portal -de clase media empobrecida-, promovieron los ideales revolucionarios que se forjaron en América Latina alrededor de los sindicatos, el Partido Socialista que llegó a ser el Partido Comunista del Perú y el Apra en su primera etapa. ¿Cómo se situaron Ramos y Portal ante la sociedad peruana que, aunque en principio, relegaba a las mujeres al hogar y a las responsabilidades familiares, en realidad utilizaba y explotaba a las de clase pobre como mano de obra barata en la naciente economía industrial, comercial y en los servicios domésticos; y aprovechaba a las de clase media y más acomodada para contribuir en la educación, las instituciones religiosas y actividades profesionales?

Este trabajo exploratorio hace dialogar con una perspectiva de género, la historia y la literatura, disciplinas que se influyen, configuran y alimentan mutuamente, en especial a principios del siglo XX en Perú, como se verá en los textos de Ramos y Portal. En ese período los dirigentes sindicales, anarquistas, universitarios y líderes socialistas propiciaron las luchas por reivindicaciones socio-económicas y transformaciones políticas radicales que pusieron el énfasis en una visión comunitaria del mundo. Ángela Ramos y Magda Portal adoptaron esa perspectiva colectiva para actuar y escribir, de tal manera que su actividad pública se conectara íntimamente a su producción literaria autorial. La literatura de ambas escritoras políticas promovió cambios decisivos en la esfera de la realidad peruana e indoamericana. Este hecho importante confirma la concepción de Magda Portal (1928) sobre cómo se debían articular las obras literarias en su contexto histórico. En este sentido Ramos y Portal privilegian la literatura como una práctica estética con función social. La interpretación de sus textos artísticos encuentra sentido si se los sitúa en el marco cultural de la época en la que las escritoras se autoformaron y evolucionaron.

1. Ángela Ramos: una periodista sin pelos en la lengua en la tribuna de la prensa

Desde niña, Ángela disfrutó la lectura de los Cuentos de Callejas y de las revistas españolas La Ilustración Artística y Álbum Salón, que su padre Francisco Ramos Boza le procuraba. Sin embargo desde que él le ofreció Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, la novela más popular de aventuras marítimas, la afición de la adolescente chalaca por los libros alimentó su imaginación, agudizó su observación y curiosidad, y le fue forjando el gusto y la habilidad para escribir poesía.

Corría el año 1914 de la Primera Guerra Mundial y mientras la asociación liberal, Evolución Femenina, reivindicaba el sufragio para las mujeres, Ángela concluía sus estudios secundarios en el Instituto Sabogal. Trabajó como secretaria durante 4 años en la Pacific Steamship Navigation Company que lanzó a su padre a la calle con una mísera indemnización, evitando así pagarle el derecho de jubilación, a pesar de que él había laborado más de 25 años. Este abuso que golpeó al padre trabajador le agudizó la conciencia clasista y le reveló a Ángela Ramos, un trazo de su personalidad que no la dejaría nunca: su actitud rebelde. La hija joven también sufrió en carne propia el abuso de sus patrones extranjeros, dueños de compañías que actuaban como si también fuesen los dueños del destino de la gente que con su sudor les permitía enriquecerse. Esta primera contradicción socio-económica entre el capitalista y su familia obrera le mostró el antagonismo de clases.

Ángela Ramos manifestó, como empleada de la Compañía inglesa de vapores, su total descontento y reclamó aumentos económicos, pero al darse cuenta que los ingleses no cedían su postura de patrones explotadores, ella redactó en 1918 su primera carta de queja: "El sufrimiento de la mujer que trabaja". Le consultó a la escritora y dirigente feminista Zoila Aurora Cáceres sobre la calidad de su texto. Cáceres la apoyó para que continuara escribiendo y, en el acto, la puso en contacto con Oscar Miró-Quesada que publicó su carta en el diario El Comercio. Ramos ingresó con ese gesto socio-político de denuncia en la tribuna de la prensa limeña y en el área pública, convirtiéndose después en la primera reportera del Perú. María Wiesse, otra escritora en formación, amiga y colaboradora suya, le propuso un puesto como comentadora y crítica cultural en la Empresa de teatros y cinemas para reemplazar a Abraham Valdelomar.

Estas dos experiencias la impulsaron a Ramos a convertirse en periodista autodidacta y le abrieron las puertas de la mayoría de los diarios, semanarios y revistas de Lima y del puerto de Callao. Sus escritos conforman y modelan parte de ese corpus peruano de la prensa escrita del siglo XX: El Comercio, La Prensa, El Tiempo, La Crónica, La Noche, Panoramas, Cascabel, Variedades, Mundial, Amauta, Familia, Hoz y Martillo, Unidad, Oiga, Monos y Monadas y La República. En dichos voceros de información y debate ideológico, la periodista Ramos publicó artículos sociales y culturales, al principio bajo el anonimato, pero después con nombre propio como una profesional. También dirigió Bohemia un "semanario ilustrado" que "aspira a concentrar el movimiento intelectual de mejor relieve" (II 166) en Lima. Armada con el poder de la escritura combativa que llegaba a los sectores populares y a la clase media, Ramos se opondría de manera frontal al poder de los capitalistas y a sus serviles aliados, los gobernantes nacionales.

En 1928, la instigadora de los derechos humanos fundamentales escribe con vehemencia y exhorta a sus lectores a forzar al gobierno para que cese la ley de la vagancia, “Alzo mi voz de mujer para pedir al Jefe del Estado..., al Congreso de mi patria y a los Poderes Públicos, que se derogue esa ley... Yo pido a todas las mujeres que sientan la responsabilidad de pensar y de sentir, que me acompañen en este anhelo noble, grande y humano.” (I 42) Desde antes de la década del 20, Ángela Ramos se valió de la autoridad de la palabra escrita y de su influencia en los lectores, primero, como periodista para redactar crónicas sociales, en las cuales denunciaba el terror de tendencia fascista y las condiciones infrahumanas impuestas por los poderosos a las clases trabajadoras. Ramos defendió con tesón a los sindicalistas porque eran los portavoces de los obreros, a quienes “se les persigue como a fieras, se les despoja de su trabajo y de su casa y se les encierra por tiempo indeterminado.” (I 7)

De gran notoriedad fueron las campañas que Ramos emprendió en La Crónica a favor de: la liberación de los presos y de los vagos, el saneamiento urbano y la arborización del puerto de Callao, la implantación del estudio de educación cívica en los colegios, la formación de las mujeres para votar y superarse intelectualmente, el trato respetuoso de los niños para combatir la violencia de los padres, tutores o patrones, y la calidad ética del periodismo. Respecto a los encarcelados y apoyándose en una tradición literaria peruana y universal, Ramos manifestó que se morían sin ser enjuiciados debido a la ineficiencia del Poder Judicial, a la tuberculosis y a la falta de cuidados médicos, higiene, alimentos y compasión humana. La mujer justiciera, llamada Sor Presa, utilizó metáforas significativas con las que pintó el ambiente dantesco de la cárcel, “pudridero de hombres, ese antro infernal en el que aúllan como perros rabiosos muchos seres.” (I 118) Sobre la ley de la vagancia expresó “que es de una felonía horrible, pues reduce al hombre a la condición de esclavo, de bestia humana, ya que se le obliga a trabajos forzados, no se le paga ni el más mínimo jornal, y se le azota a cuerpo desnudo.” (I 41)

A lo largo de su carrera, la periodista Ramos propuso reformas socio-económicas que acabaran con el trato injusto de los propietarios de fábricas y compañías que despedían a las obreras por “el delito de ser madres” (I 5), o indemnizaban a los trabajadores ancianos sin respetar la ley de la jubilación. Acusó a los gamonales que trataban a los indígenas campesinos peor que a los animales y luchó para frenar la prepotencia de los representantes del Estado represivo que, por un lado, mantenían en la desocupación, la ignorancia y la marginalidad a la población y, por otro lado, se aliaban a los monopolios capitalistas en detrimento de los intereses de los pequeños industriales nacionales. Ramos fue una excelente fustigadora de los gobernantes peruanos. Desde su tribuna periodística que ligaba la palabra a la acción, les exigió responsabilidad política, probidad moral, bienestar económico, justicia social y cultura para todo el pueblo.

La siguiente “Carta abierta a Panchón”, que publicó en Monos y Monadas (27-03-80) firmada por Ángeloba, muestra la fuerza provocadora y el carácter irónico e irreverente del discurso de Ramos. En efecto, una hablante incrédula y antimilitar adopta la forma canónica de la oración religiosa y trata a un presidente del Perú como él se cree, Dios absolutista; pero subraya, con burla farsesca, la falta de autoridad de Panchón para resolver los problemas socio-económicos que aquejan a la patria,

Mira, Padrecito, yo soy anticachaquista por naturaleza y por efectos; pero tratándose de ti, Morales- Moralitos, no creo en un Perú sin tu amparo y protección. ¿Qué va a ser de nosotros, padre? ¿De dónde vamos a sacar a un Pitágoras como el zambo Ruete? Tú y él son el perfecto binomio Kiko-Caco que va a salvar el Perú. Tú eres el aprendiz de brujo capaz de desatar los elementos (huelgas, protestas, ocupación de Iglesias, locales, embajadas, etc.), tú sólo eres capaz, Señor del gran Poder, de tener a miles de cretinos esperando el 18 de Mayo. Quién si no tu adú Silbatina Ruete puede conseguir trabajo para trescientos mil peruanos. ¡Este es el paquetazo que nos trae hoy y supera hasta Dios, echando la maldición de “ganarás el pan con el sudor de tu frente”! (I 503)

Muchas de las enmiendas sociales que Ramos propuso se fueron realizando, unas de manera inmediata como el reconocimiento de los derechos vitales de los presos y el despido de directores abyectos de prisiones; pero otras como la abolición de la ley de la vagancia tardó casi sesenta años para hacerse completa realidad. Junto a su militancia revolucionaria por los desheredados del Perú, Ramos asumió su papel de cronista cultural, reportera aguda y entrevistadora crítica. En dicha función, sondeó directamente las obras artísticas que salían a la luz, así como a "las mujeres de relieve" de la época, a los autores y personajes que tuvieron importancia crucial en el desarrollo de la vida política, cultural e ideológica del Perú como César Vallejo a quien lo unió una gran amistad y mutua admiración. Cabe mencionar especialmente los diálogos que entretuvo con el dirigente del socialismo José Carlos Mariátegui, las novelistas sociales Rosa Arciniega y Angélica Palma, el periodista Genaro Carnero Checa, la poeta Catalina Recavarren, la actriz Ernestina Zamorano y el pintor José Sabogal.

En tercer lugar, Ramos, además de ser una aguda cronista socio-cultural, forjó su escritura de ficción, publicó cuentos, se hizo "versera" de coplas satíricas y se reconoció como autora teatral. En su poema "Mamita", que encanta por su pícara jovialidad, el sujeto lírico adopta la postura sensual y jocosa de una etnia peruana menospreciada y manifiesta con espontaneidad su anhelo amoroso, "Mamita yo quiero un zambo/ con la jeta colorada/ como los hay en Malambo/ con candela en la mirada." (II 227) En un artículo titulado "Divagaciones de una fea" expresa con pasión la voz ardiente del deseo carnal de una mujer contenta de serlo, "Hoy por fin comprendo que 'ese no sé qué' de los poetas hacia algunas mujeres es un 'sí sé qué' y circula en la sangre, serpentea en el cuerpo, llamea en los ojos, revienta en la boca, néctar infernal y divino y se oculta en las entrañas del carnoso fruto que pende del árbol de la vida." (II 502)

2. Siempre en la izquierda vanguardista antes y después del Partido Socialista de José Carlos Mariátegui

Ángela Ramos y Magda Portal adoptaron la cultura como elemento clave de superación humana, espiritual y de enseñanza popular. En efecto, ambas escritoras percibían con justeza que la sociedad no podía avanzar sólo con la rueda de la economía, era necesario también desarrollar el saber y los conocimientos, asegurar las bases culturales, la libertad intelectual para todos y facilitar la capacidad de aprender y de renovarse. Con esa actitud sabia, que aseguraba que el nivel cultural de un pueblo determinaba también su prosperidad o su ruina, Ramos propuso en vísperas de la fiesta de los trabajadores en 1919, “se trata de que en ese día las compañías dramáticas hagan subir a escena la obra socialista Juan José de Joaquín Dicenta, en homenaje a este paladín de los derechos del obrero... En estos momentos en que todo el mundo tiende al socialismo, todos, absolutamente todos debemos confesarnos obreros y comprender que el 1ero de mayo es una fiesta humana universal.” (I 390-391) Su conciencia política de que el socialismo podía transformar las condiciones de las relaciones humanas y laborales, la empujó a Ramos a adherir a esa gran epopeya roja que despertó la esperanza y atizó la lucha de muchos pueblos en el mundo y en especial en América Latina para arrasar con el vasallaje del imperialismo americano y las desigualdades sociales. La esperanza y fe de esta militante política se sintetiza en un texto histórico que denominó "Mi credo" y que, en gran parte, vuelve a reposicionar con ambición histórica el utópico plan panamericano de Simón Bolívar y de José Martí,

Creo en América Todopoderosa creadora de un cielo único y de una tierra salvaje y ubérrima; Creo en el Americanismo su hijo único concebido por obra y gracia del Espíritu Nuevo; que nació de la selva virgen, fue crucificado, saqueado y robado bajo el poder de Cortés, Valdivia y Pizarro; descendió a los infiernos de la Conquista; al tercer día (tres siglos de horror) resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está de pie sobre el Ande Todopoderoso; que desde allí ha de juzgar a los vivos (americanos) y a los muertos (europeos); creo en el Espíritu Nuevo americano; en la sana madre tierra incaica-azteca-gaucha-araucana; en la Comunión de las 18 repúblicas americanas -desde Popocatepelt hasta la Tierra del Fuego- en el perdón y misericordia de los pecados de España; en la resurrección de la carne y del nervio de América y en nuestra vida perdurable. (II 160)

Al revelar sus convicciones antiimperialistas por una América libre, Ramos sabía que la gente proletaria podía transformarse y mejorar con la educación y la lectura. Cuando Ramos trabajó en la Cámara de Diputados de 1943 a 1969, se encargó de la Biblioteca y desarrolló la tarea cultural que habían adoptado antes Jorge Basadre y José Carlos Mariátegui, el padre de la editorial Amauta. Ramos impulsó "el interés por la buena lectura y por la del libro peruano en particular" con el fin de "crear la fuente a donde han de beber los que tienen sed de saber." (II 164-165)

Antes de que se asentara en Perú la práctica del programa socialista, Ramos sintió profunda simpatía por los movimientos anarquista y sindical que combatieron en la arena política defendiendo a los obreros y arrancaron con sangre el reconocimiento legal de sus derechos. Ramos también aprendió del temple de dos escritoras que dirigían el vocero anarcosindicalista La crítica y se comprometieron con la justicia social. Ramos recuerda en sus entrevistas a dos "mujeres que han sabido abrir el camino" para luchar por las capas más desvalidas de la sociedad, "una que hizo huelga de hambre en el Callao porque se subió el precio de la subsistencia… Ella se llamó Miguelina Acosta Cárdenas y ven, ella provenía del campo anarco-sindicalista. La otra mujer fue… la primera voz que se alzó en el Perú en favor de la raza indígena. Fue Dora Mayer… ella también escribía en los periódicos y siempre lo hacía en favor de los pobres y de los problemas de la clase pobre." (II 418)

A partir de 1926, Ángela Ramos colaboró en las revistas Mundial y Labor, asistió a las tertulias del Rincón Rojo y estrechó lazos con José Carlos Mariátegui, el dirigente intelectual y político que le impactó más durante toda su existencia por su fe, integridad y lucha para trasformar el orden social, y que fundara dos años más tarde el Partido Socialista en Perú. La militante discípula afirma con claridad y cariño, "José Carlos me enseñó a pensar, a saber que venía un mundo distinto del que vivíamos en aquellos días." (II 386)

En 1931, Ramos adhirió al Comité Central del Partido Comunista Peruano, se responsabilizó del Socorro Rojo Internacional para defender a los presos políticos, cumplió con las tareas de agitación y propaganda, participó en los mítines, y pagó su militancia con dos encarcelamientos en la época de los caudillos Augusto B. Leguía (1919-1930) y de Luis Sánchez Cerro (1930-1933). Es importante señalar que Ramos, Mariátegui, Portal y los comunistas entendieron la situación de la mujer desde el punto de vista de la clase social y no del género, por eso propugnaron la prioridad de la lucha económico-política para instaurar el socialismo, sistema colectivo que favorecería la independencia plena para todos los trabajadores, mujeres proletarias y de clase media.

Sin embargo, no se puede pasar por alto el antidogmatismo, el espíritu crítico de Ramos y su feminismo socialista a pesar de las reservas que manifestó al respecto. ¿Cómo no entender su confesión cifrada "me duelo de haber sido una mala marxista, pero me alegro de haber sido una gran agitadora." (II 392)? ¿Cómo no apreciar su crítica hacia la actitud despectiva del dirigente comunista Eudocio Ravines que "sí tenía una fuerte antipatía frente a la participación política de las mujeres," (II 398) y frenó su entrega?

En 1985, Ramos afirmaba "creo que el machismo en el Perú sigue vivo y por una sola razón: todas las leyes las hacen los hombres." (II 417) La intelectual Ramos critica, "El mismo sistema educativo es de tipo sexista y discriminatorio para la mujer, la ubica siempre en el segundo plano. O sea, desde el colegio se les inculca un sentimiento de debilidad e inferioridad frente al hombre.” (II 417-418) Es importante recordar que en la primera mitad del siglo XX, Ramos, Portal y otras dirigentes empujaron para que la mujer participara en la vida pública y política de Perú. Más tarde Ramos sostendrá con ahínco, "conviene que la mujer vaya al Parlamento y haga política femenina." (I 486-487) Para ello escoge a "las que han luchado, trabajado y sufrido, sean mujeres de su casa, maestras, profesionales o empleadas;… las que sean valientes, enérgicas, cultas y pongan en la palabra y en los hechos lo que el varón no es capaz de advertir; ojos humanos y profundos para contemplar la vida y sus problemas." (II, 497)

Durante su vida Ángela Ramos se mantuvo hermanada con el presente y el futuro históricos del Perú y de América, siempre junto a los más desamparados de la sociedad. Apoyó, debatió y propugnó, pero también criticó abiertamente los planes y errores de los movimientos del socialismo, indigenismo, feminismo liberal y de los grupos de vanguardia y de izquierda. En nombre de las clases pobres puso todas sus palabras duras y pícaras en los textos, su entusiasmo y energías en la acción con el fin de apurar la liberación y el reconocimiento de los derechos de los vagos, presos y trabajadores peruanos. Se impuso de manera voluntaria y partidaria ser guardiana atenta del cumplimiento de las leyes laborales y celadora justiciera de la menor violación. De esa manera, no sólo aprovechó de la comunicación escrita y oral mediante las cuales chicoteó públicamente, en crónicas periodísticas y en sus poemas sarcásticos, a las autoridades que infringían sus propias leyes o a los patrones y gamonales abusivos; sino que mostró otras rutas más democráticas que permitieran a las capas sociales más relegadas: instruirse, conocer y discutir sus derechos, movilizarse para reclamarlos y velar por el respeto de las libertades individuales y cívicas.
La conciencia política y el ideario socialista de la época impulsaron a Ángela Ramos a desafiar y cuestionar dictaduras cruentas, legislaciones medievales, sistemas corruptos y toda ideología caduca. A nosotros nos toca rescatar esta figura señera del periodismo peruano que pulsó los males sociales de su tiempo, contribuyó a extirparlos y se mantuvo de pie en la tribuna escrita con una visión colectiva de la historia. El 13 de enero de 1922, Juan José Lora escribía una apología de la escritora Ramos en Mundial,

Ángela Ramos es, sin comparación y sin ejemplo, la única mujer con corazón, con cerebro y con cultura que escribe en Lima; en el Perú… Sobre el desierto espiritual y mental de la metrópoli, sobre el desierto del periodismo limeño, atestado de camellos jorobados de limitaciones, de chauvinismos convencionales y mercenarios hipócritas, el alma oasista de Ángela es como una palmera. (II 92-93)

Al lado de esas alabanzas y en plena campaña contra la ley de la vagancia en 1928, Ramos se enfrentó a un periodista que firmaba Angel Bueno y trató de humillarla con insultos que reflejaban la típica postura de un machista. La periodista desarmó los calificativos de "sensible", "llorona", "nerviosilla contrincante", "calabazas sin semillas" que se asociaban a ella y a las mujeres que se atrevían a pensar, a luchar, pero sobre todo a expresarse públicamente. Ramos disolvió con ironía demoledora todas las dicotomías discriminatorias y puso el énfasis en la razón, el trabajo y la creatividad para valorar a un sujeto plural. La cito, "cuando más conozco a los hombres de mi patria, tanto menos creo en las rebeldías varoniles" o "las mujeres de energía y de valor no lloran, sino que hacen, laboran. Las mujeres de mi tierra han desacreditado tanto las lágrimas que francamente, detesto a las lloronas." (II 46-47) La misma escritora se autorretrató como personaje político consciente del valor de su libertad individual en el poema "Semblanza" de 1954, "He nacido rebelde y no quiero ser domesticada/ ni en nombre de los nombres, ni del dinero ¡nada!" (II 213)

En este siglo XXI, Ángela Ramos aparece como una pensadora aguda, escritora impúdica y versera alegre que se impuso en la sociedad autoritaria y machista del Perú por la fuerza de su convicción placentera en una existencia justa y digna que respetara la integridad de sus principios culturales y libertarios.

3. Magda Portal: ideóloga socialista de los proletarios del Perú y de América

Magda Portal compartió con Ángela Ramos la visión transformadora del socialismo y la propuso en su primer ensayo Frente al imperialismo y defensa de la Revolución Mexicana. (1931) De un lado, atacó la naturaleza explotadora del capitalismo americano y su penetración en los demás países y, del otro lado, exaltó los principios de la reforma agraria impulsados por la Revolución Mexicana. Este movimiento político en suelo de América y la ideología proletaria de la Revolución Rusa le servirían para reforzar, primero, su plataforma política y estética en América y, segundo, su oposición a la burguesía y al sistema fascista que en Europa fomentaban las Guerras Mundiales.

La obra política y poética de Magda Portal muestra de qué manera esta mujer ideóloga entendió las mutuas relaciones entre lo personal y lo colectivo, cómo el ámbito de su acción libertaria partió de su experiencia personal y familiar, que le sirvió para afirmarse defendiendo los derechos sociales de los trabajadores, de qué forma su comportamiento ético la llevó a rebelarse contra las inequidades en todas las esferas de la vida pública del Perú y de América.

Designada Escritora de las Américas en México en 1981, por su rica producción poética, narrativa y ensayística, es según Dan Reedy, "una de las mujeres más destacadas del siglo XX en la vida literaria y política de los dos hemisferios." (2000) A Portal le tocó ser, a fines de la década del veinte, la única mujer ideóloga que participó en la formación del movimiento internacional del Apra siendo miembro del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Aprista Peruano. (1928) Como dirigente nacional, Portal elaboró y promovió, durante las décadas del treinta y del cuarenta, la doctrina del Apra y redactó los documentos que orientaron el trabajo propagandístico y cultural de la Sección femenina para "dar una información política a esas mujeres." (1977 215)

En 1946, Magda Portal organizó la Primera Convención de Mujeres del APRA, donde reconoció nuevamente la participación directa de éstas en las luchas populares y pidió el derecho de ser consideradas, “miembros ejecutivos dentro del Partido”. El incumplimiento de esa exigencia política le mostró el abuso y la prepotencia del poder masculino que la llevó a retirarse del APRA. (Roland Forgues 1991 55) En dicho evento histórico para las mujeres del Perú, se agudizó el inconformismo de Portal y denunció la posición chovinista y la traición de Haya de la Torre a los ideales socialistas que animaron al partido en su fundación.

Magda Portal trabajó, como Ángela Ramos, desde joven para subvenir a sus necesidades familiares. Sin embargo acudió a clases nocturnas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1923, dicha institución le otorgó el Primer Premio de los Juegos Florales de Poesía, pero ella no lo aceptó porque se encontraba "el tirano Leguía." (1946 2) Una vez que Portal se instaló en Bolivia, en 1925, con Reynaldo Bolaños, su segundo compañero e intelectual conocido como Serafín Delmar, ambos impartieron conferencias sobre las relaciones entre el arte comprometido y la realidad, colaboraron con Bandera Roja, un periódico universitario para trabajadores, y publicaron su libro de cuentos El derecho de matar. (1925) A su regreso a Lima en 1927, Portal estrechó vínculos políticos y artísticos con Mariátegui, recitó "versos revolucionarios" para los trabajadores peruanos que publicó en la revista Amauta.

También en esa insigne revista de alcance nacional e internacional, en el mismo año 1927, apareció su propuesta artística vanguardista "Andamios de vida" que según Melvin S. Arrington, Jr. (1995) es "la base intelectual que justifica la aparición en escena literaria de lo que ella llamó 'el arte nuevo'." (149) Sería fructuoso establecer la intertextualidad literaria de Portal con las obras de los intelectuales que debatían en las Europas o en Asia sobre las funciones del arte y el sentido de la belleza en un mundo convulsionado por las contradicciones del capital y de la guerra.

4. Magda Portal y su búsqueda literaria, poética e histórica de "la mujer nueva"

“Magda Portal es la fundadora de la poesía moderna escrita por mujeres en el Perú”, afirma Roland Forgues. (1991 14) Para entender esa conclusión con propiedad, interesa sondear brevemente cuál es la base política que sostiene la concepción poética y ensayística que defendía Magda Portal sobre el papel de los escritores y artistas en la sociedad. De esa manera, aflorará el sentido de sus inquietudes socialistas y críticas de la historia de la literatura en América para abordar luego cómo las aplicó en su escritura, especialmente la motivada por la condición de la mujer en el Perú. El nuevo poema i su orientación hacia una estética económica (1928) traza una preceptiva americana anticolonialista, histórica y marxista mediante la cual plantea la ética de los escritores y el valor artístico de las obras que tienen en cuenta el “fondo social”, “los signos rebeldes” (12) “el sentido proletario de la belleza” (15) y “los anhelos libertarios que conmueven al mundo” (22). Portal favorece la verdad objetiva y la epistemología del arte por el signo clasista, como se verá en el análisis de su poesía.

"Dos poemas proletarios para los compañeros de Vitarte" (1929) comprenden: "Palabra de esperanza" y "El hijo". Es evidente que la carga política del mensaje, el estilo sencillo y el destinatario popular a quien se dirigía, respondían a una concepción socialista del arte al servicio de la causa revolucionaria de dicho periodo crucial. En el primer texto, la poeta misionera orienta el destino de los obreros, pero ella misma se siente obrera fiel a la acción-palabra, por ello los insta al combate y se incluye en él, "Luchemos, compañeros." (20)

En el segundo poema, "El hijo", esboza con mucha ternura los deseos legítimos de una madre del pueblo peruano hacia su niño desvalido porque éste representa el futuro de la patria, aunque carece de todos los recursos naturales para sobrevivir, "Para él quería el sol/ y los caminos - y la tierra/ y el pan sin trabas/ y todo lo que nunca poseemos los pobres." (23) El motivo infantil continúa atizando su verbo profético en el poema "Imprecación" (1965 190-192) cuando dice "... tú niño-poeta/ caído con la flor de tu entusiasmo/ eres mensaje escrito en la próvida tierra/ símbolo y acicate imprecación y reto." (191) La niñez se convierte en aguijón y metáfora de otra dimensión virtual y mejor que la realidad de escasez de los veinte. También en el poema "Trasluz", la hablante se identifica al "Niño curioso como en todo/ mete los dedos meto yo los ojos/ y aguaito mi infantil angustia/ de saber de violar todo secreto./ Me roe la pregunta…" (84)

Ese anhelo gnoseológico de aprehender y entender el mundo que la rodea, impulsa a la mujer con la actitud maravillada de su infante interior a conocer tanto las causas de las desigualdades socio-económicas y sus consecuencias terribles en la gente humilde del Perú y de América, como la resistencia que debe fomentarse ante los abusos patronales y ante los medios represivos de los gobernantes. La curiosidad y el conocimiento le permiten al sujeto poético buscar soluciones colectivas, proponer acciones y ponerlas en práctica.

"En su poesía nos da, ante todo, una límpida versión de sí misma. No se escamotea, no se mistifica, no se idealiza. Su poesía es su verdad" (1959 282), anotaba su crítico literario y "maestro de juventudes" José Carlos Mariátegui, refiriéndose al primer libro de Portal, Una esperanza i el mar. (1927) Destacaba en su poética: valor personal, sentido dramático y tono testimonial. Se puede agregar que la voz de la hablante retoma con fuerte convicción la voz colectiva que clama en "Grito", "Canto proletario" y "Frente a la vida" por la igualdad social para los seres desprotegidos. Estas notas persistirían también en sus poemas de corte socio-político de 1929 y en los que conforman Costa sur (1945), que recogían experiencias y problemas urgentes que necesitaban soluciones inmediatas. Así, en medio de los combates para reclamar el pan y la libertad, se impuso su vocación de orfebre poética que impulsó a Portal, no tanto a pulir la forma como a sopesar su efecto y comunicar sentido pleno a las palabras que "salen atropelladas como torrentes salen/ las palabras azules las rojas las violadas/ y vuelcan su tormento y oscurecen auroras/ y se abren como heridas desangradas." (1965 82) La poesía exhorta con el canto o el grito a la acción popular.

El poema "Imprecación" expresa la filosofía lingüística y política de Portal. Las palabras son armas vacías e inútiles que deben llenarse de contenido para reparar las injusticias, por eso exhorta para que un sujeto plural las aliste, "Cargadlas de semilla subversiva/ Cargadlas de metralla de banderas/ acumulad en ellas los clarines/ que suenen y resuenen a rebato/ a grito herido/ a imprecación / a reto." (1965 190-191)

La hablante guerrera no puede celebrar la vida miserable ni la sociedad antagónica de clases, por eso se siente obligada a denunciarlas con tono firme para borrar sus significaciones de oprobio y humillación. En la última estrofa exige, "Usad palabras como antorchas/ para alumbrar la noche de los pueblos/ como picas y palas o martillos/ o llamas desatadas para incendiar los campos enemigos." (192) Las palabras son instrumentos para actuar que se convierten en la transformación misma.

Portal busca además la génesis de su estirpe conspiradora y transgresora en el poema de homenaje histórico titulado "Palabras a Micaela Bastidas". (1965 200-203) Encuentra su cuna en la figura "de fiera herida/ de madre desgarrada/ de matrona de la más pura estirpe" de esa heroína ejecutiva que dirigió a las tropas tupacamaristas e independentistas a conservar su América india, comandante que se hizo "fuego/ y pasión por la patria de tus mayores/ y el dolor de tu raza".

Bastidas "legionaria" y "guerrillera inmortal" encarna a los ojos de Magda Portal lo que significan "todas las virtudes femeninas"; por eso proclama "Sigues de pie…/ Alta de pie sobre los Andes" velando de nuevo la Historia de resistencia de ella, su amado Túpac Amaru y su pueblo en el siglo XVIII, pero también de los campesinos del siglo XX en plena batalla anticolonialista, ya no contra España, sino contra los Estados Unidos. Más tarde Portal confiará en una entrevista que “Micaela Bastidas era superior a Túpac Amaru moralmente y como valor.” (Forgues 60)

El paradigma poético de Micaela Bastidas, mujer india que engendró tres hijos con José Gabriel Condorcanqui, cacica que cogestó el más grande movimiento de independencia americana, manifiesta sin lugar a dudas la opción consciente que Portal quiso emular en vida con la misma entereza y dignidad. A través de los versos de la poeta política, los lectores se dan cuenta que el suplicio de la muerte de Bastidas no tiene parangón en la historia de los pueblos por la crueldad y la saña españolas: su homicidio brutal, cómo desmembraron su cuerpo inerte y quemaron sus piernas. La pluma de su heredera no recoge los gestos salvajes de los verdugos que, guiados por orden del Visitador Arreche, presentaron al pueblo cuzqueño el espectáculo de los asesinatos grotescos con el fin de amedrentar al pueblo y poner punto final a la sublevación indígena. A Bastidas le cortaron la lengua, la agarrotaron, violentaron su cuerpo de mujer, la ahorcaron delante de Fernando -su hijo de doce años- y de su marido, pero no murió vencida. Portal invoca a Micaela Bastidas una "mujer nueva" para que se manifieste otra vez con todo su esplendor, poder político y verbo convincente, "vuelve a asumir tu cetro de luchadora insigne/ Asómate desde tu inmortalidad y dicta nuevas proclamas/ a tus indios…/ Diles que está presente aún el genio de tu raza." (202) Parece que Portal había leído los documentos oficiales y las cartas de Micaela Bastidas. En la primera de ellas, Bastidas se dirige a los Gobernadores Don Agustín y Don Lucas Núñez de la Torre y Don Matías Canal y les expresa el derecho de los indígenas a que los europeos los consideren iguales y con respeto, "no hay razón de que nos estropeen, y traten como a perros, fuera de quitarnos con tanta tiranía nuestras posesiones y bienes estando en nuestras tierras." (10-11)

¡Qué lejos nos encontramos de las imágenes de seres débiles que la historia y la cultura españolas ensalzaron alrededor de los hijos, el marido, las ollas, el credo religioso y las virtudes celestiales! Portal recupera con trazos sólidos la talla de una mujer libre, segura de sí y de sus convicciones políticas que se movió en el campo de batalla para acabar con el colonialismo español, que adoptó la misión colectiva de rescatar a América de las garras extranjeras, que se sirvió de su astucia, inteligencia, puesto de mando, género y de su etnia para engrandecer a su pueblo y merecer la tierra libre legada por sus ancestros. Este soliloquio poético e histórico de Magda Portal con su madre indoamericana, Micaela Bastidas, subraya la bravura de la mujer indígena peruana en las gestas liberadoras de América y obliga a mirar la historia hacia atrás.

En el poema "Actitud", una emisora anuncia el retrato de sí misma como mujer que en su afán de encontrarse y de ser fiel a su humanidad y vocación social quiere "despojarse de todo lo superfluo/ la inútil vanidad y el deseo y el miedo/ y el amor y la dicha y la ambición y el sentimiento./ Y así limpia de trabas de ataduras y lastres/ ascender liberada." (1965 83) Tanto el personaje histórico de Micaela Bastidas como este sujeto de "Actitud" destrozan los estereotipos de lo femenino tradicional que se ha asociado al único espacio de la casa, las emociones y la espera. Nos proporcionan otros modelos de sujetos nuevos más complejos, desafiantes y cuestionadores. Bien lo decía el Amauta, "Magda no es sólo madre, no es sólo amor. ¿Quién sabe de cuántas oscuras potencias, de cuántas contrarias verdades está hecha un alma como la suya?" (1928 256) La hablante lírica tomaría en sus cuartetos de "Anhelo" la decisión de autofigurarse de manera libre, no asociada con los seres del cosmos vegetativo, sino con el símbolo del ave, "No quiero más ser yedra ni ser musgo/ ala yo siempre fui ala ligera." (1965 80)

El género lírico por su naturaleza y extensión no le permitía, sin embargo, a la poeta Portal sino "dejar constancia del propio ser" de "algo que diga cómo amaneció la vida en mi camino, las palabras, el canto" (1965 19) o de confirmar su anhelo en el poema "Liberación" de Los poemas torturados, "Un día seré libre, aún más libre que el viento, será claro mi canto de audaz liberación." (En Ramiro Lagos 1991 273)
Para desarrollar el programa socialista de su partido, la ideóloga política acudió al ensayo, el género literario que se prestaba mejor al razonamiento, a la exposición coherente de sus postulados y al proselitismo partidario, con el fin de ganar el apoyo y la adhesión al Apra, de la población femenina de "clase media y popular."

Su ensayo Hacia la mujer nueva (1933), de una importancia capital en el desarrollo de su feminismo socialista, consta de 4 partes y unos apéndices. La primera parte más larga, "Posición de la mujer Peruana" contiene 19 subtítulos. Las otras tres son breves y cuentan sólo una sección, la segunda se titula "La mujer Aprista y el hogar", la tercera, "La liberación de las mujeres será la obra de las mujeres mismas" y la cuarta, "Hacia la mujer nueva". En la primera parte, Portal reconoce en el pasado: la batalla patriótica de Francisca Zubiaga de Gamarra, las "tendencias extremas" de Flora Tristán y el indigenismo de Clorinda Matto de Turner. En las tres primeras décadas del siglo XX constata: el fracaso de la plataforma liberal de Zoila Aurora Cáceres para obtener el sufragio y critica, "los enunciados 'feministas' pasados de moda, donde las conquistas para el sexo femenino son hechos con 'cuenta gotas'" (49), la actuación política anti-leguiísta de María Alvarado Rivera, la lucha proletaria de la anarquista Miguelina Acosta Cárdenas, la defensa indigenista de Dora Mayer de Zulen, pero también su alianza con la tiranía del civilismo, y "la participación anónima de las trabajadoras organizadas, actuando en los movimientos huelguísticos." (6) Contiene sobre todo la historia de las protagonistas obreras en su emancipación socio-económica y política en el Perú, en las tres primeras décadas del siglo XX.

Portal analizó con una metodología dialéctica la situación de marginación total y dependencia de la mujer en la sociedad peruana, reveló su estado de "víctima en mayor proporción que el hombre, de la explotación capitalista-imperialista…en condiciones de desigualdad insufrible ante las leyes, soportando toda clase de humillaciones, trabajo excesivo, sueldos y salarios miserables." (57) Encontró también las raíces de la opresión femenina "no como sexo, sino como parte integrante de la clase social explotada." (8) Por esa postura excluyó a las sufragistas, mujeres de clase alta, y no apreció en su justo valor el feminismo liberal sino hasta 1983. Sin embargo reconoció el moldeamiento cultural de "la mentalidad feudal-burguesa" en las mujeres y de "la religión católica [que] le ha dejado su tremenda huella de inferioridad y sumisión." (9) El "Aspecto cultural de la mujer" presenta una actitud feminista importante para la época, "el propio desprecio con que todavía se mira cualquier actitud de emancipación femenina en el orden cultural, es demostración palpable de nuestro grado de incultura." (18)

En las tres últimas partes de su ensayo Hacia la mujer nueva aparecen citas de personajes históricos como Sócrates, Federico Engels, Mahatma Ghandi, André Maurois y Alejandra Kollontay, que ilustran el propósito de Portal de esclarecer el sentido de la expresión "la mujer nueva" en una sociedad en la que podría afirmar su individualidad, libertad, placeres para sí e igualdad social, económica, cultural y política con el hombre. Su intención era contrarrestar "el viejo espíritu medieval" (51) que imperaba en las mujeres y en la sociedad del Perú. Portal decía "Si de algo adolece la mujer, aparte de la negación de todos los otros derechos, en especial el de su libertad, es el no haber tenido nunca opción a expresar su personalidad." (53) Portal buscaba un modelo que respondiera a las exigencias revolucionarias del momento y después de desmontar los patrones europeos y norteamericanos de la asexuada, la garzona y la flaper "que posee una cultura y cierta dignidad", (52) ofreció "el tipo de mujer revolucionaria, valiente, enérgica… que habrá de luchar 'como los hombres' y olvidarse de que es mujer." (52) Se refería a los prejuicios culturales que propugnaban lo femenino como pasivo, doméstico y frágil. Vale rescatar por su trascendencia política en la historia del movimiento feminista en Perú, la propuesta de Portal cuando sostenía que la mujer,

"está en el deber de luchar por conquistar todos sus derechos. Pero luchar, no como un apéndice del hombre, como su complemento indispensable, dependiente de sus altas y de sus bajas y atenta a sus instrucciones. Sino como un elemento consciente y activo, que tiene reivindicaciones propias y que asimismo, tiene capacidad y autoridad suficiente para reclamarlas." (48)

Portal se dio cuenta de que la cultura del pasivismo y la ideología pequeño-burguesa pretendían la inferioridad de la mujer "disimulada unas veces con el pretexto de su debilidad orgánica, otras por rendición galante del varón, otras francamente lesivas, por considerársela incapaz." (56) Dicha mentalidad discriminatoria y actitud sexista impedían que las mujeres pensaran libremente, por ello Portal las exhortaba a su propia transformación. No obstante, nuestra luchadora estaba convencida de que sin la igualdad social, la adquisición de condiciones económicas justas y la práctica de la democracia política, la emancipación de las mujeres sería una simple ilusión. Es importante al respecto referirse a su "sucinta" información que titula "Situación de la Mujer en el Perú", y que aparece 50 años más tarde (1983) en donde insiste, primero, que "la gran mayoría" de las mujeres se identifica con el sello de "Ama de Casa" demostrando su total marginación social y dependencia jurídica; segundo, "que existe un buen porcentaje… que han logrado romper los obstáculos y los prejuicios que las ataban a la ignorancia, al ocio y el conformismo" (17); y tercero, que la mujer indígena, sirvienta doméstica en las ciudades a finales del siglo XX "sigue sometida a una situación aberrante, rayana con la época del pongaje o la esclavitud." (18)

El otro ensayo Flora Tristán, La Precursora (1946) empezó siendo una conferencia magistral a pedido de Felicia Vergara, dirigente socialista que organizó el Primer Congreso Nacional de Mujeres de Chile, en octubre de 1944. Al inicio de su ponencia, Portal recuerda a su audiencia chilena el camino por recorrer, "En nuestra América no ha conquistado la mujer el puesto que le corresponde." (10)

Fue sin duda leyendo Peregrinaciones de una paria (1837) de Flora Tristán, que le sirvió para preparar su texto, que Portal percibió el carácter radical de esa mujer, la autonomía creadora de su personalidad y el activismo político de "la precursora del feminismo y de las luchas por la reivindicación de las clases explotadas." (11) El combate personal y social de Tristán pertenecía a muchas mujeres que deseaban obtener la herencia familiar, el divorcio y "el derecho de la madre para legar su apellido a sus hijos" (23). Por medio de la travesía infructuosa de Flora en la patria de su padre aristócrata Tristán Moscoso y del encarnizamiento que sufrió en vida por parte del marido violento y del tío peruano Pío, Portal comprendió la mentalidad retrógrada del Perú de hacía un siglo, país que llamó, "colonia espiritual de España." (18) También entendió toda la injusticia y el silencio después de la muerte de Tristán por parte de la sociedad francesa hacia “la mujer más importante que ha dado la feminidad.” (Forgues 54)

En el estudio sobre Flora Tristán, Portal admiró a esa mujer franco-peruana, considerada ilegítima pero decidida a cruzar el Atlántico para reivindicar su herencia familiar y los derechos suyos y los de su madre. La paria se encontró en la sociedad peruana en la que la posición alienada de la mujer, sobre todo de la arequipeña, la mantenía completamente rezagada de la vida pública. Su lugar era la casa o el convento, y en ambas se sentía esclava del poder masculino y religioso. A partir de su viaje a Perú, fue evidente que Tristán afirmó su voz feminista en favor de las mujeres, contra la explotación de éstas por los hombres; y su voz social contra el sistema de explotación de los pobres. Se entiende bien en este sentido por qué la propia Magda Portal asoció su vida con la de Flora Tristán, "Mujer-Mesías" que "se batió contra los prejuicios sociales, clamando por leyes que dignificasen la condición de la mujer sin rebajarla, ni hacerle concesiones, y fue escritora, polemista luchadora social y mujer al mismo tiempo." (32)

Conviene que revisemos, tomando el ejemplo de Dan Reedy, con una perspectiva literaria feminista e histórica la poesía y los ensayos de Magda Portal, porque en ellos sistematiza críticamente la condición de las mujeres del Perú de clase popular y de clase media, así como las estrategias para erradicar las causas de su opresión.

Ángela Ramos y Magda Portal fueron escritoras y militantes políticas que se mantuvieron de pie en la historia del Perú, elaborando proyectos para que la lucha política y la literatura contribuyeran al desarrollo de una comunidad justa para todos. Ambas se opusieron al statu quo y al servilismo de toda especie, ayudaron a derribar con su verbo candente y su acción combativa los muros de la injusticia y desigualdad sociales, de las cárceles y del terror gubernamental. No se amilanaron con la prisión, las persecuciones, las acusaciones, ni el exilio. Al contrario pusieron el cuerpo, el alma, la inteligencia, la experiencia y la palabra de mujeres sabias en la lucha política y cultural, para que la ideología y el sistema del socialismo se asentaran en el Perú y en el continente americano, mediante la práctica solidaria y la igualdad para todos.

Para concluir, confirmo mi admiración intelectual y gratitud histórica a Ángela Ramos, "escritora de izquierda", y a Magda Portal, poeta y “socialista ciento por ciento”, que reconocieron mejor su actuación política que su contribución feminista o aporte artístico. En la primera mitad del siglo XX, América vivía una efervescencia política, social y cultural, mientras que en Europa se imponía una revisión profunda del sistema patriarcal. Ramos y Portal demostraron en ese entonces, con su labor militante y estética en favor del socialismo, que el siglo XX en el Perú también correspondería a hombres y mujeres trabajadores, que luchaban por las reivindicaciones de clase y de género, por la cultura y la educación de los proletarios, por una política y economía nacionales al servicio del pueblo, por una vida afirmativa como quería Portal, "aquí estamos nosotros/ i nuestras grandes banderas/ de alegría libertaria." (1927 92)

Gracias a su intervención directa como luchadoras sociales y escritoras políticas, se puede confirmar que la historia peruana ha contado con la presencia dinámica de mujeres profesionales, independientes en las finanzas, inteligentes y creadoras, revolucionarias que sacrificaron su bienestar personal y familiar por el bienestar del proletariado en Perú y en América. Ramos afirmó que a través de su intervención en el reclamo y la obtención de "la jornada de las ocho horas, el voto femenino, la lucha en la calle" (II 435), las mujeres trazaron nuevos derroteros en el destino económico, político y social del Perú. Dejo la palabra a Ángela Ramos, quien resumió bien la labor histórica de todas las pioneras combativas con el verbo y la realidad, “Creo que si las condiciones han mejorado para todos, [es] merced al camino que les abrimos, las que veníamos de atrás." (II 417-418)

* Investigadora peruana, de Concordia University

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